#COLUMNA El rincón de los miércoles #10Jun

Luis Rodríguez Moreno | Foto: Archivo IMP |

La desigualdad racial sigue predominando en buena parte de la sociedad estadounidense. Blancos y Negros, y ahora grupos latinos, se han visibilizado de nuevo en los combates callejeros con lamentables saldos de muertos, heridos y pérdidas económicas importantes. Ese odio visceral entre hombres y mujeres de diversos orígenes y creencias religiosas han provocado un verdadero cataclismo social que parece no tener fin, a pesar de las prédicas que tratan de evitar ese fenómeno. El racismo es una asignación pendiente en un país de enormes recursos económicos, científicos al que le cuesta mucho ponerse de acuerdo y convivir pacíficamente en aras de una calidad de vida muy superior, comparativamente con el resto del mundo. Para los estudiosos del problema, la discriminación por raza ha mejorado en los últimos cien años cuando negros y blancos no podían compartir ni un café públicamente. Un amigo nuestro, que actuó en el béisbol de las grandes ligas nos contaba que en el siglo pasado los peloteros negros y latinos tenían prohibido compartir mesa, y menos realizar actividades en conjunto con los blancos. Progresivamente se mejoró ese clima de confrontación, aunque en algunos estados de la unión, como sucede ahora, siempre se busca una excusa para el enfrentamiento.

II

El distanciamiento social y racial sigue manifestándose, no solamente en EE.UU. En Europa también hay serias denuncias sobre actividades de elementos racistas agrupados en organizaciones encubiertas, cuya actividad está permanentemente bajo vigilancia de las autoridades. La mayoría, si tienen un triste recuerdo del holocausto que dejó millones de víctimas acusadas de pertenecer al judaísmo. España también sufre de un racismo territorial que tiene mucho que ver con nacionalismos mal entendidos de sospechosa tendencia, con el agregado de una actividad pública de elementos de quienes rechazan la presencia de extranjeros. No obstante, España no se opone a su condición de país receptivo cuando se conocen cifras alarmantes sobre el descenso poblacional del país. También en Alemania se observan movimientos antisemitas, pero muy controlados  por el gobierno.

III

En Latinoamérica, y partiendo del nuevo siglo, se observa la presencia de grupos que se declaran defensores de la nacionalidad ante la masiva presencia de los que huyen  despavoridos gobiernos socialistas. En el caso de los compatriotas y  gracias a la generosidad de países como Colombia, Chile o Argentina  se ha podido reducir las consecuencias de ese movimiento de seres humanos que pulula por nuestra  América a pesar de las voces extremistas de sujetos vinculados a organizaciones políticas del continente de marcada tendencia fascista que se aprovechan de casos, como el asesinato de un ciudadano negro en EE.UU. para crear el caos y dar rienda suelta al vandalismo y el terror.

IV

Estados Unidos es un gran país y seguirá siéndolo hasta el fin de los días. Su contribución y el aporte de sus ciudadanos en todas las áreas del conocimiento humano hablan por sí mismo de su grandeza e inclinan notablemente la balanza de su historia a su favor. En consecuencia, El respeto por la ley y el orden en defensa de los derechos humanos no puede ser juzgado desde la óptica de un desafortunado incidente protagonizado por un agente policial.El mundo tiembla hoy por la injusta la muerte de un ciudadano en manos de quien porta un arma con la misión de ser guardián de la vida y los derechos de sus semejantes .Creo que se equivocan quienes salen a las calles a saquear comercios y cajeros bancarios para protestar por este crimen. Estoy plenamente seguro que la justicia se encargará de aplicar la Ley con la severidad del caso, como debe ser.

Luis Rodríguez Moreno

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