#OPINIÓN El país que queremos: La estrategia del gobierno #14Jul

Miguel Antonio Parra Giménez | Ilustración: Victoria Peña |

He venido diciendo desde hace tiempo que la estrategia del gobierno para mantenerse en el poder esta basado en dos premisas. La primera dividir a la oposición y la segunda promover la abstención.

Con respecto a la primera, no deja de ser nada difícil, ya que los actores de la política viven sometidos a una constante competencia por el liderazgo emergente, donde las debilidades humanas están en permanente prueba de resistencia y las virtudes escazas por sobresalir, ya que esta responde a una actitud intrínseca de la naturaleza del hombre. El mundo desde sus inicios ha transitado por una suerte de enfrentamientos por el dominio, por el poder, que en la mayoría de veces han terminado en las guerras que registra la historia universal, no en vano el evangelio nos trae aquella frase de que “reino dividido no prevalecerá”, como demostración de hechos que se hacen constantes en la vida de una sociedad. En una sociedad politizada, construir, mantener y perfeccionar la unidad es el objetivo a alcanzar, pero para ello se requiere de inteligencia y patriotismo, inteligencia para entender la magnitud de la crisis y patriotismo para deponer los intereses personales, partidistas, por el bien de la nación y del país. Si el liderazgo oponible esto no lo digiere, no lo procesa, esta condenado a fracasar en todas sus acciones.

En cuanto a la segunda, esta no obedece a la acción natural del hombre sino a su racionalidad, ya que la palabra abstención nos señala una acción de la voluntad propia o inducida al hombre, es una negarse a si mismo, es una privación de hacer algo a lo que tienes derecho, por resolución propia o inducida, que determina el ejercicio de su libertad. Lo normal es que una decisión de abstenerse, obedezca a la convicción devenida del razonamiento, que de hacerlo te sobreviene un mal, como sucede en los casos de la salud.  En el caso de una votación, la decisión de abstenerse, conlleva simplemente no tomar parte en la toma de una decisión, bien porque no te conviene o porque prefieres que tu realidad no cambie.

En el caso de la estrategia gubernamental, pasa por la obligación constitucional de someterse a una renovación del poder, del cual no quieren desprenderse. Las mediciones en la actualidad le dan un diferencial en su contra de ocho (8) votos a dos (2) por cada diez (10) electores, en el caso de que la población electoral concurra masivamente a votar. Por supuesto se hace imperativo, lograr el desestimular la participación electoral y para ello hacen uso de todos los recursos que induzcan al elector a no ejercer su derecho a generar un cambio, de las personas que detenta el poder.

Uno de los elementos usados en la estrategia del régimen es la manipulación psicológica en la mentalidad de la oposición radical, la cual es dominada por su cerebro derecho cada vez que el gobierno genera una acción o una declaración impropia a su sentir, produciéndole rechazo y una aptitud que le mantiene molesto, lo cual no le lleva a razonar. El régimen viene creando una incertidumbre hacia la utilidad del voto, cuando transmite la sensación de que este le va ser robado, llevándolo a despreciar la capacidad de defensa en la maquinaria electoral, haciéndolo desde ya, que se siente vencido. Esta visión convertida en matriz en el propio seno opositor, quiebra día a día las filas.

Las recientes declaraciones del General Padrino López, que son impropias a su condición de Mayor General, tiene el propósito de desestimular la utilidad del ejercicio del voto, como instrumento de cambio, de castigo, hacia la gestión gubernamental. La intervención judicial de los partidos políticos opositores, la designación de los rectores del CNE por parte del CNE, y muchas otras acciones que vendrán, están dirigidas a promover la abstención, para así lograr evitar, que le salga todo un pueblo, con el voto a castigar.

Miguel Antonio Parra Giménez

@miguelparrag

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