#OPINIÓN Reflexión en positivo: Para tristeza de adultos mayores y burla de jóvenes #30Jul

José Gerardo Mendoza Durán | Ilustración: Victoria Peña |

Desconozco el motivo del por qué mente y pluma me inspiraron hoy a escribir para adultos mayores será para recordarles lo que fue nuestra vida hace mas de 20 años, según mi criterio era mas fácil y segura por diferentes razones; era manejable en lo respetuoso y moral, funcionaba el respeto a los adultos, se les admiraba; se tenían consideraciones y respeto, esos caballeros jamás se imaginaron vivir haciendo colas para retirar su pensión bien ganada a costa de su vida de trabajo, por esos tiempos era muy digno haber logrado ese reconocimiento y no un vejamen como los hemos visto, bajo un inclemente sol o lluvia, con el estomago vacío en busca de algo tan mísero que le alcanza para muy poco, físicamente se les ve en mal estado con el rostro surcado de tristes pensamientos, aislados con rostro y ojos tristes como preguntándose donde estoy, que sucede en mi país y que pecado cometí.

Por qué ando con la camisa rota, mi pantalón sin color, mis zapatos destruidos y sin afeitarme; porque si compro una prestobarba se me va la cuarta parte de mi pensión, ¿como sería si quisiera renovar mis atuendos o vestuario?. Ni pensarlo, válgame Dios ¿que fue lo que hice pues?.

Aunque se dice que la vida es lo que uno quiere que sea o toma el curso que se le aplique, otros dicen como Jhon Lennon “la vida es lo que los otros nos las coordinan, mientras que uno está ocupado en otros menesteres” como es el caso de lo que hablé anteriormente; podían estas personas que vivieron de su trabajo y por ende de su sueldo hasta hace mas o menos 2 décadas y que pudieron decentemente comprar su casa con sus comodidades, con su comida a tiempo, su ropa, la de su esposa e hijos, sus estrenos; todo al día, pero esto desapareció en un dos por tres, situación difícil de entender y mas para una persona que dedicó su vida a el trabajo, pensando en tener su vejez asegurada. Estas lastimosas colas no se han visto en estos últimos meses, dicen que por la pandemia, lo preocupante es que esa población, Dios se acuerde de ellos y lo resguarde en esas concentraciones que se ven en los sitios donde se pagan los impuestos y que tanto contribuyentes como recaudadores, San José Gregorio los proteja lo digo y deseo de corazón.

Hablando de números, la realidad es que es bien difícil que ni el Padre de la Gerencia, Peter Drucker; ni creo que Pitágoras, tampoco le cuadrarían los nuúmeros. Por ejemplo un estimado amigo me dice: cónchale, como ha cambiado esto, fui a comprar unas gallinas ponedoras; unas pocas, como para tener las ñemas y pollos para la casa y los compañeros obreros y cual fue mi sorpresa cuando me dicen el precio de cada una de las pollonas, con lo que vale una gallina pollona hace 20 años compraba 12 mautes para la ceba, de verdad que esto es un fenómeno que no queremos culpar a nadie, pero de que tienen culpa, la tienen. El caso es que para los adultos mayores se les hace muy difícil, Dios quiera que los jóvenes que aún quedan en el país y los que se fueron, regresen pronto y sepan manejar mejor los números con toda ética, lo que no sabemos hoy y seguramente ellos lo saben.

Los que estamos aun en el mercado, convencidos en que “aun tengo la voluntad,el deseo de hacerlo, solvencia moral, mis créditos vigentes y cuentas al día, mi capacidad de ambición y aspiraciones vigentes; las cosas no salen, ni haciendo el mayor de los esfuerzos, hay un duende o fantasma que todo lo entorpece.

Siguiendo con los ejemplos, quizás para tristezas y remenbranzas de los adultos mayores o burla de los jóvenes que no dudaría de que así será, aunque sea clavo pasado, me viene a la mente un profesional que no hay duda que fue excelente que con su sueldo no devaluado, compro su casa, su carro, colegio para sus hijos y pudo vivir honorable y decentemente; si a este señor le tocase hacer una reparación necesitando 20 sacos de cemento que antes costaban en total 90 bolívares de los buenos, de los que sonaban como una campana, sepan que hoy le costaría 220 mil veces mas, sólo ese rubro oigase 220 mil veces mas y la pregunta ¿le alcanza su jubilación? Esto seria el juicio final o el acabamiento del mundo diría mi abuela, estos son recuerdos nada agradables ni positivos ni saludables pero dicen que aprietan pero no ahorcan y que las nuevas generaciones romperán barreras buscando soluciones y que se preocuparan de la economía ya que, ahí no existe magia sólo números y otros que no hay que reinar en el infierno y después querer servir en el cielo.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

José Gerardo Mendoza Durán

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