Obispo Mario Moronta propone 10 ideas durante misa oficial del Santo Cristo de la Grita #6Ago

Daniel Pabón/La Nación | Foto: Cortesía Prensa Diócesis de SC |

Desde una cerrada y sola catedral de San Cristóbal, en cumplimiento de los protocolos por la pandemia de COVID-19, este 6 de agosto en la mañana el obispo Mario Moronta celebró la misa pontifical por la 410º fiesta patronal del Santo Cristo de La Grita.

Alta difusión tiene la solemne eucaristía a través de canales de YouTube, cadenas radiales y la televisión regional, que únicamente fue acompañada por un reducido grupo de sacerdotes del presbiterio tachirense.

En su homilía, titulada «El árbol de la vida», el prelado se basó en la importancia central de la Cruz, cual signo de victoria y como árbol que da la vida. Diario La Nación presenta 10 ideas compartidas en la predicación de este especial 6 de agosto:

  1. «Cada año, como peregrinos acudimos un día como hoy para ver el árbol de la vida sembrado en las montañas andinas de La Grita. Después de 410 años, la hermosa y transfigurante talla del Cristo del rostro sereno clavado en la Cruz, se alza para ser admirada, contemplada y venerada por todo el Táchira, por toda Venezuela y ¿por qué no? por muchos pueblos del mundo».
  1. «Hoy, por las circunstancias que atravesamos a causa de la pandemia del covid-19, nos ha sido impedido caminar con nuestros pies y llegar hasta la ciudad santuario de La Grita. Sin embargo, sentimos que Él ha peregrinado a cada uno de nuestros hogares, comunidades e instituciones. Con los medios de comunicación social y las redes sociales, con la creatividad de nuestra oración y las diversas manifestaciones somos testigos de un evento peculiar».
  1. «Hoy le podemos decir al mundo entero que celebramos al árbol de la vida, sembrado en estas tierras andinas y que se alza como el faro luminoso que guía nuestras sendas y da sombra de amor a nuestras existencias».
  1. «(El árbol de la vida) es un fruto que permanece y enriquece con ejemplos de santidad, como lo podemos comprobar en los siervos de Dios Medarda, Tomás Antonio, María Israel, Lucía, Lucio, Martín, Amandita y Miguel Antonio. Es un fruto que, a la vez, brota en forma de racimo en todas nuestras parroquias y comunidades eclesiales, en los seminarios y monasterios de clausura, en los colegios y nuestra Universidad, en los grupos apostólicos y en el Diario Católico, en los ancianatos y centros de salud de la Iglesia…».
  1. «Allí está, perenne, ese árbol de la vida. ¡Qué bueno es saber que podemos llevar retoños y frutos suyos a nuestros hogares! ¡Qué grandeza comprobar que en cada una de nuestras comunidades está creciendo un árbol de la vida! ¡Qué impresionante y gratificante es poder darnos cuenta cómo en nuestro Táchira querido, y en Venezuela y el mundo, con ese árbol de la vida del Santo Cristo de La Grita, ha ido creciendo el bosque de la liberación auténtica, el de la plenitud pascual que nos habla del futuro del reino de los cielos!».
  1. «Lamentablemente no falta quienes han optado por sembrar cizaña o espinos sofocantes alrededor de ese árbol de la vida. Así pretenden disminuir su vitalidad y hasta secarlo; o impedir el acceso de quienes buscan reparo a sus pies, o, sencillamente quieren destruir la fortaleza liberadora de ese árbol de vida. Son quienes proponen ideologías deshumanizantes o prescinden de los principios y valores para secar el alma de los creyentes y personas de buena voluntad; los que creen que pueden inventar nuevos derechos humanos al margen de la vida, de la dignidad humana y de los principios irrenunciables del evangelio. Ellos prefieren la oscuridad y la verdadera luz los encandila».
  1. «De los frutos del árbol de la vida no participarán quienes han hecho la opción por el mal, la corrupción, el pecado, el menosprecio de los más débiles, a menos que se conviertan (…) Sin embargo, la misericordia de Dios es inmensa y se abre a todos aquellos que quieran ser lavados. Es parte de nuestra misión. Entonces, con sencillez y decisión, nos hacemos eco de la invitación a la conversión hecha por el mismo Maestro, a quien hoy contemplamos en su donación para el perdón de los pecados desde esa Cruz gloriosa, que venimos a venerar en el ícono del Santo Cristo de La Grita. Les extendemos nuestras manos fraternas y el abrazo del Padre ante el hijo arrepentido quien regresaba a la casa paterna. Y les decimos, “¡Únanse a nosotros para caminar juntos en este hermoso bosque llenos de árboles de la vida!”.
  1. «Sí, se lo decimos a los narcotraficantes, a los abortistas, a los especuladores, a los violentos y delincuentes, a los traficantes de personas, a quienes se dedican a la prostitución, a los que juzgan a los migrantes y pobres como si fueran un material de descarte, a quienes promueven un nuevo estilo de esclavitud, a quienes se atornillan en el poder e impiden el desarrollo auténtico de la nación, a los que se valen de su fe para creerse superiores a los otros, a quienes menosprecian a la familia y destruyen los principios fundamentales de la moral, a los que se burlan del único y auténtico matrimonio entre marido y mujer… Sí. Aquí están nuestros brazos abiertos como los del Santo Cristo de La Grita, para recibirlos, sanarlos, introducirlos de nuevo al amor del Padre de la Misericordia. Acepten esta invitación, llena del amor de Dios».
  1. «Este año nuestra celebración  ha estado marcada por una situación inédita e insólita. La pandemia del covid19 nos ha desafiado. En primer lugar ha puesto al descubierto nuestras limitaciones, pequeñeces y deficiencias. Pero, también ha sido un tiempo para reconocer la presencia del Señor en medio de nosotros. Han sido meses duros y quizás falta más tiempo para superar esta emergencia sanitaria».
  1. «Hoy consagraremos nuestro estado Táchira y los Andes venezolanos al Santo Cristo de La Grita. Es la decisión de seguir su misión, de continuar la siembra del nuevo bosque de vida en medio de nuestra región y desde aquí para todo el mundo. Es, sobre todo en estos tiempos de crisis, reafirmar el compromiso de seguir construyendo el reino de justicia, paz, libertad y amor inaugurado en la Cruz. Y, junto a todo esto, renovar nuestra confianza en el Señor en quien todo lo podemos y en cuyo nombre hemos de seguir actuando».

Para más información www.lanacionweb.com

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