#COLUMNA Soliloquios de café: La dignidad #9Ago

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

“Prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado…

En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre ninguna tiranía puede dominarle”

Mahatma Gandhi.

Jamás podrá endilgarse que fomentó el odio a quien sin empuñar un arma y mucho menos disparar un sólo tiro, liberó a su nación del yugo inglés. Mahatma Gandhi, el Padre de la India, aquel hombre menudo de frágil contextura física, inmensa fortaleza mental e indescriptible templanza espiritual, que desde el lecho de muerte, la tierra de su amado país, después de recibir el nefasto disparo dijo a su asesino…

“¡Yo te perdono hijo y te bendigo!”

La dignidad es definida como la cualidad de ser responsables y tener respeto hacia uno mismo y hacia los demás, no permitiendo que otras personas lo degraden.

Esta virtud moral nos lleva a cuantiosas reflexiones sobre la naturaleza humana y los límites de la libertad y la amistad. Fuente: psicologiaymente.com

Libertad y amistad, mis pasiones principales después del concepto que pregono tener sobre el amor.

Para mí, es indignamente e inaceptable la situación a la cual estamos siendo sometidos los venezolanos, ocasionada por el desabastecimiento de alimentos y medicinas, y/o de la carestía que hace imposible su adquisición a un vasto sector. El trato cruel y degradante que ocasiona la incertidumbre proveniente de la destrucción del sistema eléctrico que otrora fue orgullo patrio, allá, en la denominada era democrática, cuando vendíamos electricidad a Colombia y a Brasil; ahora destruye electrodomésticos, maquinaria, equipos y devasta la calidad de vida de niños, ancianos y discapacitados; a ciudadanos que dependen de un aparato eléctrico para sobrevivir a una enfermedad ¿Cuántas personas han sido sometidas al terror de quedarse atrapados en un ascensor durante horas que les ha parecido siglos?

Funcionarios que deben cumplir con la responsabilidad que le asigna la autoridad aceptada y ejercida hacen llamados a la prevención contra la pandemia que afecta al mundo y a la vez tienen pleno conocimiento sobre escasez o total ausencia del agua necesaria para la sobrevivencia, para la asepsia preventiva y el aseo imprescindible en hogares y lugares de trabajo. Supongo que es más grave el que el agua viene acompañada de una substancia parecida a una arena blanquecina que genera mal olor y cuando se almacena adquiere un hedor casi nauseabundo aunque esté filtrada con sistema de ozono.

En el país en el cual sus gobernantes se ufanan de que posee las mayores reservas de hidrocarburos del globo terráqueo y que antes de la involución socialista, comunista y/o populista que se ha pretendido imponer abastecía a gran parte del mundo; que posee la industria petrolera que fue la más grande e importante del planeta y ahora está destruida, es verdaderamente indigno y degradante lo que ocurre con el suministro de combustibles; gasolina, gasoil y gas domestico o automotriz, que no se pueden obtener a menos que sea participando en largas colas, presuntamente manejadas por funcionarios corruptos que propician la viveza criolla cuando por un puñado de dólares autorizan que se coleen avasallando a quienes han pernoctado en sitios donde arriesgan hasta la vida y flagrantemente se violan los Derechos Humanos de los ciudadanos, expresos en la Constitución Nacional, tratados internacionales y las leyes. Colas donde se malgasta y consume el bien más preciado de todo ser humano:

“Su tiempo”…

 ¡Porque la vida es el tiempo!

Maximiliano Pérez Apóstol

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