#ESPECIAL Cómo se ha vivido la COVID-19 en el Zulia

Reyna Carreño / La Verdad Fotos: José Nava y José Gil / La Verdad |

Sin gasolina. Así ha pasado el Zulia casi seis meses, desde el pasado 16 de marzo cuando se decretó estado de alarma en Venezuela e inició la cuarentena para minimizar el impacto de la covid-19 en el estado.

Antes de entrar en confinamiento, ya en el Zulia se evidenciaban problemas con el abastecimiento del combustible desde hacía meses. Tanto que en diciembre de 2019 se aplicó el sistema de distribución de combustible por terminal de número de placa.

El 2020 agarró a los zulianos varados en colas para surtir de combustible. Y en eso estaban cuando el llamado a cuarentena disolvió las interminables filas de vehículos y el estado permaneció 77 días sin suministro de gasolina.

El caos se hizo presente en el día a día de los zulianos. Médicos, personal de salud, pacientes crónicos y trabajadores de los sectores priorizados iniciaron una angustiosa lucha por obtener “salvoconductos”, para tener acceso a las estaciones de servicio que permanecieron activas.

Además del personal de salud, los más afectados han sido los pacientes renales, quienes necesitan desplazase una o dos veces por semana a las unidades de diálisis. Y, aunque la Alcaldía de Maracaibo activó un servicio de buses para trasladarlos, estos vehículos no fueron suficientes.

El ciudadano común también reclamó su derecho a tener “aunque sea medio tanque disponible para una emergencia” y muchos optaron por comprar en el mercado negro de la gasolina, donde el carburante se cotiza en dólares y se expende mezclado con otros líquidos.

En junio la alegría por gasolina duró poco

El 1 de junio comenzó la distribución del combustible iraní en las 198 estaciones de servicio del Zulia. Las de precio regulado a cinco mil bolívares por litro y las de precio internacional de 0,50 centavos de dólar por litro.

La llegada del combustible generó algarabía y los usuarios se olvidaron de la cuarentena y las normas de prevención, para lanzarse de nuevo a las colas. El ambiente de los primeros días de junio podría describirse como “festivo”.

Sin embargo, la alegría duró poco y a principios de julio ya comenzó a notarse de nuevo el desabastecimiento. Así, en agosto se implementó de nuevo a distribución de gasolina por sectores priorizados: salud, farmacia, alimentos, organismos gubernamentales, y pacientes renales y oncológicos, entre otros.

La escasez continúa, pero también los esfuerzos de los zulianos por conseguir al menos unos pocos litros de gasolina. Siguen las colas, las pernoctas, el matraqueo y las marañas asociadas a la venta de combustible.

De nada sirvió la prohibición de pernocta en las estaciones de servicio que opera en el Zulia desde marzo. Los ciudadanos siguen durmiendo en las inmediaciones de las gasolineras por días y semanas.

Una encuesta realizada por el diario La Verdad, a través de sus redes sociales, reveló que para más del 60 por ciento de los usuarios la mayor preocupación durante la cuarentena es cómo obtener gasolina. Esto por encima del riesgo al contagio con la covid-19 y la necesidad de conseguir alimentos.

Cómo lo expresó un entrevistado en una gasolinera de Maracaibo: “sin gasolina no hay vida, no hay trabajo ni comida. Y si nos enfermamos con el virus no podremos movilizarnos al hospital”.

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