#OPINIÓN Visión de frente: Cuba juega ajedrez fatal con Venezuela #23Sep

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

Notoria y determinante la presencia y control del régimen comunista cubano sobre Miraflores. Algo que además lo reconoce abiertamente la nomenclatura que tiene dominio territorial de Venezuela. Todo bajo la mirada cómplice de la Fuerza Armada Nacional que como primera e importante misión tiene, garantizar la independencia y la soberanía de la Nación, según el artículo 328 de la Constitución.

No obstante, sobre la manera que esta isla ejerce este control dentro del cuadro de intereses geopolíticos que ha hecho conflicto en nuestro país, no se tiene nada claro y por ello, ante la falta de una información confiable, es necesario hacerse un criterio con base a los indicadores visibles, ya que en política se mantiene la vigencia de un axioma esencial, lo que no se ve no existe.

De manera pacífica y mediante convenios de dudosa legalidad, que deben revisarse y revertirse de manera cuidadosa y profesional, el régimen cubano convirtió a Venezuela en una colonia que no podía manejar con recursos propios y por ello la sometió a un vasallaje internacional administrado por la cúpula comunista al mando de la isla, lo cual está tipificado como delito de traición a la patria, según el artículo 138 del Código Penal. Efectivamente, este tipo penal castiga hasta con 12 años de prisión al individuo que, encargado por el Gobierno de la República para tratar negocios de Venezuela con un Gobierno extranjero, traicione su mandato perjudicando los intereses públicos. No otra cosa realiza la actual tiránica administración, al enviar a Cuba tanqueros con miles de barriles de combustible, cuando el pueblo venezolano muere de mengua buscando vanamente ese combustible en largas y agotadoras colas.

Han sido varias etapas, la primera fue la de un intercambio de personal médico y deportivo por dólares en efectivo y centenares de miles de barriles de petróleo. Luego fue la triangulación en importación de suministros médicos con varios países asiáticos. Y así hasta la actualidad, cuando Venezuela está totalmente desangrada y Cuba la ha puesto en un remate internacional donde los beneficiados son Rusia, Turquía, Irán y algún uno que otro país deseoso de una ganga, todo ante la incomodidad de China, que apuesta al capitalismo y lo que quiere de Venezuela es el pago de la deuda y no su control geopolítico.

El problema para todos los que participan en el desmembramiento de nuestro país con apetitos carroñeros, es que en la medida que perpetran el genocidio se hacen más evidentes sus crímenes de lesa humanidad, al mismo tiempo que la población está sacando fuerzas de su famélica postración para salir a las calles y manifestar su dolor social con cada vez mayor intensidad.

Así tenemos que dentro del escenario territorial venezolano están presentes varios factores de Poder que mueven sus fichas de acuerdo a la dinámica de acontecimientos muchas veces no planificados.

En primer término, están los cubanos que controlan directamente Miraflores y por ello sus jugadas gravitan sobre el resto de involucrados. Rusia cuenta como alfil confiable con el general Padrino López, los iraníes tienen a Tarek  El Aissami como hombre clave, mientras que el conjunto de democracias occidentales con Estados Unidos a la cabeza dan todo su apoyo a Juan Guaidó.

Las jugadas de Cuba son suicidas, apuestan al caos, a dejar al país en manos de bandas armadas de todo tipo, en un mapa horroroso donde hay guerrillas, pandillas de asesinos en los barrios, células terroristas y en conjunto, fuerzas paramilitares que no responden a un mando único pero que están en permanente negociación con el régimen, lo cual se ajusta a la hipótesis de otro delito de traición a la patria conforme el artículo 128 del Código Penal que tipifica la acción de cualquier persona que de acuerdo con país extranjero o grupos terroristas, paramilitares, insurgentes o subversivos conspire contra la integridad del territorio de la patria o contra sus instituciones republicanas, penado hasta con una 30 años de prisión. Por ello la decisión de no intervenir militarmente por parte de los países aliados, nadie quiere bregar con un país donde el Estado perdió totalmente el control de la violencia y para someter a las mesnadas que pululan por doquier, se requiere de un esfuerzo interno que solamente puede acometer la Fuerza Armada Nacional, obligación prevista en el artículo 329 de la Constitución.

Ante este escenario en el Frente Amplio Venezuela Libre no tenemos ni un ápice de duda respecto a quien le debemos lealtad. A Juan Gerardo Guaidó Márquez, quien no da un paso sin consultar y tener el respaldo de las instancias internacionales que están al lado del pueblo venezolano.

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios

Comentarios