#OPINIÓN Ventana abierta: Parálisis en Venezuela #30Sep

Eduardo Iván González González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“Entonces le trajeron un paralítico, cargado por cuatro hombres”

(Marcos 2:3).

Aunque hay varios tipos de parálisis, todas ser refieren a un “grupo de trastornos que pueden comprometer al cerebro, lo que afecta las funciones del sistema nervioso, como el movimiento, el aprendizaje, la audición, la visión y el pensamiento” (www.medineplus.gov).

“En la mayoría de los casos ocurren lesiones cuando el bebé está en el útero, o durante los 2 primeros años de vida. ‘Por su parte’, los bebes prematuros tienen un riesgo ligeramente más alto de parálisis cerebral.” (Ídem).

“Las causas son numerosas, entre otras: Sangrado en el cerebro; infecciones cerebrales (encefalitis, meningitis); traumatismos craneal, infecciones en la madre durante el embarazo (rubéola), lesiones al cerebro durante el proceso del parto.” (Ídem).

 Al hacer una comparación de la enfermedad, y la Parálisis en Venezuela, ya estamos diciendo dónde está el problema, según el concepto; por lo tanto el cuerpo (el país), la audición, la visión el pensamiento de muchos está paralizado.     

Hay otros que han hablado de Venezuela paralizada y por el espacio solo tomaremos frases o títulos mencionados por sus autores y algunas de estas son:

“Venezuela está apagada, paralizada”; “Industria de la construcción en Venezuela está paralizada”; “Venezuela paralizada por un nuevo apagón”; “El Covid-19 ha paralizado la justicia venezolana”; “La escasez de gasolina acaba de paralizar a Venezuela”; “…el país está paralizado. Lo peor, el país con las mayores reservas petroleras del mundo”.

Con el problema planteado, seguramente estamos esperando que esto tenga una solución. Pero, el texto inicial sobre el paralítico nos indica cómo se pueden resolver  algunos problemas, no solo de Venezuela, sino del mundo, si fuera el caso.

Por ello, tomaremos en cuenta el milagro, la fe, la acción de los amigos, pero principalmente de Jesús, siendo autorizado por  Dios, por ser su Hijo, podía sanar y perdonar, tal como lo presentan tres, de los cuatro evangelios. Mateo (cap.9) no da muchos detalles; en cambio Marco (cap.2) o Lucas (cap.5), aclaran mejor la situación.

En ese tiempo, Jesús entró en Capernaum y se juntaron muchas personas, entre ellos fariseos y doctores de la Ley, venidos de Galilea, Judea y Jerusalén. Y aunque era difícil atravesar la multitud, le trajeron un paralítico que tuvieron que subirlo al techo y quitaron una parte del mismo, lo bajaron con unas cuerdas y Jesús, al ver la fe del enfermo y de sus amigos, pronunció las maravillosas palabras: “tus pecados te son perdonados”. Allí esos fariseos o “doctores” lo criticaron, porque solo Dios puede perdonar pecados. Esto una gran verdad porque ¡Ningún humano puede perdonar pecados! Repetimos, como Jesús era Dios preguntó: ¿Qué es más fácil, perdonar pecados o sanar a un paralítico? Por ello, le mandó a levantarse de la camilla o el catre y el hombre se incorporó y vieron la maravillosa mano de Dios.

Entre las lecciones que sacamos:

1) Sin Dios, sin Jesús, no podemos obtener ni el perdón, ni la vida eterna, tampoco la solución física a muchos de nuestros problemas, siempre y cuando sea la voluntad del Creador.

2) Venezuela o algunos de nosotros, necesita la ayuda de otras personas para llegar a Jesús; es decir, todos apuntando a un mismo fin, como lo hicieron los cuatro amigos del paralítico con sus cuerdas.

3) Así como Jesús inició su acción quitando el pecado del hombre paralítico, deberíamos entender que requerimos quitar pecados de nosotros y del país, para superar la parálisis en esta nación. Es decir: Apartar toda trampa, ausencia de transparencia, corrupción, injusticias, hostigamientos, aprovechadores, entre otros problemas que tienen a Venezuela paralizada.

Cristo quería salvar y darle vida eterna al paralitico, así como lo quiere hacer con  cada nación del mundo. Por ello, para levantarnos; para ver bien, pensar mejor, es necesario pedirle a Dios que indique el camino a los dirigentes políticos, religiosos, sociedades y ciudadano en general, tratando de alcanzar una calidad de vida, sueldos dignos, industrias, servicios, salud, educación, para que la nación salga de la parálisis.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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