#OPINIÓN Visión de frente: El reto de renacer como el ave Fénix #10Oct

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

Los daños causados a Venezuela por el régimen comunista de Maduro son tan profundos que prácticamente han reducido a la Republica a cenizas. Casi todo lo que estructuraba nuestra sociedad fue incinerado en el fuego ideológico que consumió la mayoría de logros civilizatorios que habíamos alcanzado en el siglo 20.

La destrucción es de tal magnitud que es difícil encontrar parámetros para dimensionar la catástrofe que nos mudo de ser un país esperanza a una colonia de gente hambrienta, expoliada inmisericordemente por invasores que desestiman la dignidad humana de un pueblo inocente para saquear sus riquezas naturales, en un mercado negro donde compiten naciones y grupos con las intenciones más siniestras del planeta.

Ya la palabra crisis se queda corta para explicar la devastación que sufrimos y por ello se habla de daño antropológico, para significar la profundidad de las alteraciones sociales, familiares e individuales que nos han convertido en conjunto humano únicamente atado por los impulsos primarios de la subsistencia.

Es así que como en las zonas ocultas de nuestra alma colectiva también se libra una batalla entre los instintos primarios por la supervivencia y los impulsos espirituales que pugnan por  hacernos solidarios y compasivos. Entonces para ganar la pelea contra la dictadura, primero tenemos que ganar esa batalla intima donde se enfrentan el amor y la rabia.

Para triunfar en los escenarios actuales tenemos que ubicar el origen de los males que configuran nuestro presente y así podemos descubrir con dolor que todo este desmadre comunista tiene vinculación con las falsas ilusiones que durante el periodo democrático alimentaron un populismo que se montó sobre la idea de que éramos un país inmensamente rico y que la tarea política era repartir esta riqueza entre los habitantes del país. Con esta forma de pensar se hicieron leyes, se organizaron partidos, florecieron sindicatos, surgieron empresas fantasmas propias de individuos que se hacían pasar por fecundos empresarios y al unísono toda la sociedad se enfilo a presionar al Estado para que satisficiera sus particulares necesidades. Todos queríamos el poquito de petróleo que falazmente considerábamos de nuestra propiedad, convertido en divisas extranjeras. Fuimos alimentando el monstruo de esa ilusión de riqueza infinita que pensábamos protegería a nuestro país de manera infinita.

Cuando se quiso aplicar correctivos mediante planes económicos de austeridad todo el país saltó en defensa de esa ilusión de riqueza y en su reclamo contra la disciplina económica sucumbió ante el canto de sirena de un soldado de fortuna que inicio con total éxito nuestro viaje al infierno.

Ubicados ante esta retrospectiva nos toca orientar el rescate de la Democracia cortando la maleza para que prevalezca el trigo. Nos toca reconstruir al país tomando como valores axiales el trabajo, el ahorro, el esfuerzo, la austeridad y la disciplina, para enaltecer la potencialidad humana como autentica riqueza de las naciones. Para ello necesitaremos leyes que atiendan y se enfoquen a promover estos paradigmas, organizaciones políticas dentro de las cuales sus líderes obtengan y mantengan su autoridad por sus capacidades y no por sus habilidades como malabaristas de ilusiones, en el entendido de que la política de ahora en adelante no será intermediación de favores que pueda recibir el ciudadano del Estado, sino promoción de soluciones colectivas que permitan levantar de sus cenizas a un Estado que se consumió en el fuego del populismo extremo.

 Recordar que cada maleficio aplicado por el comunismo tuvo su precedente en los pecados veniales de la Democracia, que antes de un CADIVI hubo un RECADI que no sólo sirvieron para pingües negocios propios del control de cambio por parte de funcionarios corruptos, como también para arteros empresarios cómplices en tales delitos y para el disfrute de la clase con cierto poder económico en complacer caprichos de viajes al exterior con su “poquito de petróleo” que sentían de su propiedad, en vez de utilizar esa cuantiosa riqueza en inversiones reproductivas y en el ahorro asegurador de un futuro honroso. En los repasos históricos que hagamos siempre nos encontraremos una vieja semilla que dio origen a los arboles venenosos que hoy son bosque apocalíptico.

Sobre estos temas discernimos, con la frecuencia que nos permite  las actividades de calle y ahora la cuarentena, en el Frente Amplio Venezuela Libre Capitulo Lara, con el agregado benéfico que al vernos en panorámica se nos refuerza el sentimiento unitario y la necesidad de acompañar la lucha heroica que libra nuestro Presidente Juan Guaidó para vencer sobre las sombras. Dios nos ilumine y nos mantenga en esta ruta.

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez

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