#COLUMNA Campana en el desierto: Duelo entre sanadoras #18Oct

Texto e imagen: José Ángel Ocanto |

Tenía la impresión de que se trataba de una novela, pero no: me encontré con un relato, en primera persona, que sirve de excusa a Anahelena Cordido para narrar una experiencia real, autobiográfica; sólo que es una historia que se desliza, con vértigo a veces, entre dos mundos en apariencia contrapuestos pero que, más de lo que se supone, o se acepta socialmente, se juntan o entrelazan: el físico y el espiritual.

Anahelena es una médica prestigiosa, mujer de acendrada formación cristiana y reside en Barquisimeto. Desde el día en que ella observó cerca de la entrada de su casa a una vecina que paseaba su perro y no la volvería a ver durante meses, sintió un oculto impulso por entablar amistad con aquella mujer, quien resultaría una asombrosa sanadora que llegó a ser consagrada en la India. 

Envuelta en un halo de misterio que logró penetrar, los conocimientos y vivencias de Karla (así es identificada la sanadora) no solo revisaron y pusieron a prueba el arraigado bagaje científico de la autora: es más cambiarían en forma sensible y definitiva la manera de entender su profesión, el entorno social, su misión terrena, su vida entera.

Este duelo médica/sanadora es un alucinante ejercicio literario. La obra, que disfruté una enormidad, se emparenta en mis memorias de lector febril, con rituales imágenes de oración, meditación, consagración a la fe virtuosa y filosofía de viejos textos orientales; con la terriblemente humana pretensión de asomarse a la Divinidad y al hallazgo del Conocimiento; con los quiméricos sueños del alquimista que al parecer desde la antigüedad todos llevamos por dentro.

(Agradezco públicamente que fotografías mías hayan sido escogidas para ilustrar varios capítulos.)

Anahelena se presenta en estas páginas como una escritora de fuste, que promete nuevos títulos. Desde ya los aguardo con regocijada expectación.

José Ángel Ocanto

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios

Comentarios