#OPINIÓN Red de Instituciones Larenses: ¡Curemos la Tierra! (Parte I) #25Nov

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

“El ser humano es la única especie que altera y destruye los ecosistemas, estudia y se capacita para crear armas para exterminar a sus semejantes.”

Los seres humanos, hasta el momento han liderado la pirámide depredadora y no existe especie que compita con ellos. Los más grandes asesinos de la fauna y de la flora del planeta somos los seres humanos, que hasta matamos por deporte. El vegetal o animal depredador mata para sobrevivir. Los seres humanos somos destructores y, en la mayoría de los casos estamos  conscientes del delito cometido.

Nos hemos convertido en voraces destructores de la fuente natural de vida, en nuestro afán de dominación y, en cierta forma, algunos líderes y nosotros mismos, nos sentimos un poco Dioses; creadores, inventores, transformadores, dueños de la vida, patrones del universo, olvidamos que todas las cosas en la naturaleza no están hechas por azar, que cada especie ocupa su lugar.

Los seres humanos destruimos nuestra propia naturaleza…

Destruimos nuestro hábitat natural con verdadera saña, como si odiáramos la bellísima morada en que vivimos, y a las criaturas que nos acompañan y conviven con nosotros. Acabamos con las plantas que son nuestro abrigo, alimento y medicina, sin el menor agradecimiento, sin la más mínima consideración. Destruimos y aniquilamos.

Y así pudiéramos hacer una relación de cuanta cosa destruimos y/o intentamos destruir en el planeta y cada generación lo hace, como si fuese la última que fuera a existir. Tanto es el afán destructor del hombre, que intenta por igual destruir su pasado y el pasado histórico, los patrimonios de la humanidad

Los seres humanos somos los depredadores de la naturaleza…

Creemos que la única vida digna de conservarse es la humana, como si la vida no fuera toda la naturaleza, de la que apenas somos una entre billones de especies y formas de vida.

Nos tomó millones de años convertirnos en la especie dominante que hoy arriesga su propia supervivencia si no se detiene el acelerado proceso de destrucción. Cada uno de los grandes grupos y cada uno de los individuos que la formamos, deberíamos dejar llevarnos por el instinto de supervivencia de la especie para prolongar nuestra permanencia en el planeta. De eso se ha trata.

El trabajo técnico y científico del hombre calienta la Tierra, el agente calorífico es el bióxido de carbono (CO2). Es consecuencia de la industria petroquímica, de la combustión de carbón, gas y petróleo, y del monóxido de carbono de los vehículos. Dados sus efectos, la temperatura ambiental del Planeta aumenta, la nieve se derrite en las montañas, las áreas polares se deshielan, el nivel de las aguas marítimas sube, en las zonas templadas las personas mueren de calor.

El agua, sustento de la vida, va desapareciendo, se ensucian los ríos, mares y quebradas merman o se secan. En contraste caen diluvios en amplias zonas. Las inundaciones, ahogados y desaparecidos son enormes. Los océanos reciben diariamente grandes cantidades de desechos líquidos y sólidos, basuras y excretas, procedente de grandes y pequeñas ciudades.

Y, apelando a su conciencia, a la lógica, a la razón, y a la sensatez, pregunto a usted, amigo lector:

¿Cuánto puede subsistir sin ingerir agua y cuánto sin respirar?

¿Quién genera el agua, refresca al planeta y produce oxigeno?

Recomiendo visitar en Youtube: https://youtu.be/DvHFpf3bBls  Curemos la Tierra.

Adaptación de la fuente: http://WWW. Alterinfos.org  Silvia Ubal… ¡Continuará!

Maximiliano Pérez Apóstol

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