#OPINIÓN Ventana abierta: Un remedio para las enfermedades #25Nov

Eduardo Iván González González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación”

(Malaquías 4:2).

Las enfermedades abundan en todas partes. Y de pronto, por la presencia del Covi-19, se nos ha olvidado la existencia de enfermedades que continúan matando a la población mundial, como: El dengue, cáncer, HIV, diabetes, enfermedades coronarias (lo más común el infarto); enfermedades de los riñones; del cerebro; los huesos; pulmones; entre otras.

Mucho se ha dicho del SARS-CoV-2, el virus que causa el covid-19, algunos dicen que fue creado en un laboratorio. Y aunque hay diferentes opiniones, posiciones y/o acusaciones, lo cierto es que el coronavirus, parece que vino para quedarse, por su puesto hasta que aparezca la cura y, hasta ahora es considerado como una endemia.

Dicho sea de paso, pareciera que hay una carrera “a muerte” para ver qué país saca la primera vacuna efectiva contra el covid-19, y nos hacen pecar al pensar que la meta es llenarse de miles de dólares, aprovechándose de la gran necesidad y dado el costo que pudiera tener cada una de esas vacunas para la población.

Por otro lado, hay enfermedades “recientes” como el “virus del Nilo Occidental” (1999), o males que se consideraban desaparecidos como la poliomielitis, el mal de Chagas, “la difteria, sarampión, malaria e incluso la tuberculosis, que ha cobrado la vida de varios (‘numerosos’) pacientes”. (Ver www.semana.com/01/30/2018). Y según este y otros comentarios se ha descuidado el control e informes epidemiológicos.

Según nuestro texto inicial, a pesar del avance de la ciencia, pero dada sus limitaciones, existe un remedio para las enfermedades, que representa “el sol de Justica”, que es a saber Cristo. Allí el profeta lo dice: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación” (4:2).

 Entonces preguntamos: ¿Quién está temiendo (respectando) el nombre de Dios? ¿Quién está creyendo en Jesús, no como un gran hombre; no como un enviado que salió de la nada, sino como el Hijo de Dios; como el sol de Justicia, el Salvador, nuestro Redentor?

Por su parte el profeta Isaías habló de Jesús y dijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (Isaías 9:6).Jesús de sí mismo mencionó que era: “el pan de vida” (Juan 6:35); “Yo soy la raíza del linaje de David… soy el agua de vida” (Apocalipsis 22:16, 17); “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

Otro punto que tomar en cuenta señalado en Malaquías 4 (4):“Acordaos de la ley de Moisés, que di en Horeb”. En ese sentido, el apóstol Pablo, en Romanos 3, del 21 al 31, hablándole al mundo entero, parece confirmar al profeta Malaquías, cuando señala: “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos lo que creen en él”. Por si las dudas sobre guardar la ley, finaliza ese capítulo preguntando “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley”.

Al guardar su ley, es la justicia que todos debemos cumplir, la cual nos lleva a Cristo. Y eso lo confirma el apóstol Pablo: “… la ley es el a yo que nos lleva a Cristo” (Gálatas 3:23).

El maravilloso sol de Justicia y Salvación es refrendado por White cuando dice: “El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante. Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios… Libra al alma de culpa y tristeza… Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir: el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida. (El Ministerio de curación, pág. 78).

Por ello, al creer en Cristo, aunque no estuviéramos sanos físicamente, lo estaremos espiritualmente, listos o preparados para ser salvos y vivir con Él la vida eterna.      

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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