#COLUMNA Soliloquios de café: Al Dr. Franklin Camacaro, IN MEMORIAN #29Nov

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

Ante la magnificencia de un sentimiento… el silencio es un recurso valedero cuando sobran las palabras y a ese silencio, en estos momentos, lo acompaño con un abrazo sublimizado, más allá del parentesco que nos unió a través de mi tía Carolinita (Carolina de Silva, esposa de mi tío Antonio Silva, hermano de mi madre), con el agradecimiento eterno a quien considero me salvo la vida en dos oportunidades y, atendió a mamá con cariño y altruismo clínico demostrado en su profesionalismo…

Llegará Franklin a rendir cuentas al Padre Todopoderoso en lomos de su toñeco palomino, portando el arpa, el cuatro y la bandola para adorar a la Virgen del Carmen, entonando villancicos anunciando la eterna navidad con la cual hará querendonas al niño Jesús en compañía de San Antonio, a quien complacerá con la Bella Bella a la Bella va, con la Batalla… Zapateando un “Tamunangue”, como si estuviese en el patio de mi hogar….

La Divina Pastora le acompañará después de que la espere en la avenida Lara, en el negocio de los Saldivia, y no será de extrañar que Gustavo, el gran Dudamel, su dilecto sobrino, le acompañe en sublimes melodías dedicadas a un amor eterno…

Guerrero indomable Franklin lucho en contra de esta despedida temporal, no se entregó al destino, se entregó a su vocación, a su altruismo, al querer servir al prójimo como siempre lo hizo, aún en las situaciones más adversas que le llevaron a suspender sus consultas porque sabía que los pacientes no conseguirían los medicamentos indicados, pero, en su afán de salvar vidas, llegó a asistir a más de cincuenta pacientes a la vez; muchas veces venció a esta plaga que diezma al mundo teniendo pleno conocimiento de que exponía su vida… sabía bien el peligro que corría.

Doña Daisy, Daisycita (Con su perdón doctora, siempre le he nombrado así, para diferenciarla de su mamá) Denisse y Daily, en verdad no tengo que decirles, sino dar las gracias a la doctora, por haber permanecido en contacto conmigo, al igual que al Dr. William Oropeza… ¡MIL GRACIAS!

“Cuando un ser querido se va deja un espacio vacío… que ya nadie podrá llenar.”

Siempre estoy vagando en esta playa

Entre la arena y la espuma.

La marea borrará las huellas de mis pies 

Y el viento esparcirá la espuma.

Pero el mar y la playa continuarán por siempre jamás.

Un día encerré en mi mano un poco de niebla.

Y al abrir el puño, ¡ay!, la niebla

Se había convertido en gusano.

Volví a cerrar y abrir el puño, y ¡Albricias!,

En mi palma había un pájaro.

Nuevamente cerré y abrí el puño, y

Vi  que en mi palma había un hombre,

De pie, de rostro triste, que me observaba.

Y volví a cerrar el puño; al abrirlo,

No había más que niebla.

Pero escuché un canto de inenarrable dulzura.

Apenas ayer me sentía una partícula

Oscilando sin ritmo en la espera de la vida.

Ahora sé que soy la espera, y toda

La vida palpita en rítmicos fragmentos

En mi interior.

Me dicen, en su vigilia:

“Tú y el mundo en que vives no sois

Más que un grano de arena en la

Infinita playa de un mar infinito”. 

Y yo les digo, en mi sueño:

“Soy…El mar infinito, y todas las palabras

No son más que granos de arena…

En mi playa”.

Sólo una vez me quedé sin palabras.

Fue cuando un hombre me preguntó:

“¿Quién eres?”

ARENA Y ESPUMA

GIBRÁN KHALIL GIBRÁN.

(1926)

Fuente: http://www.livrosgratis.com.br

Franklin, en unión de mi familia y de todos mis seres queridos quiero que sepas que:

“Doquiera que estés, deseamos que estés en armonía… feliz… “Siempre”

Maximiliano Pérez Apóstol

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