Francisco Rodríguez: El gran reto para Venezuela es reinsertarse nuevamente en la economía mundial

Juan Bautista Salas | Foto: Archivo IMP |

La contracción económica venezolana, es muchísimo mayor a la de otros países donde se han aplicado políticas económicas similares como Perú, Nicaragua; lo cual es producto de dos factores, el primero es el boom de Chávez con un  aumento significativo de los precios del petróleo, cuando ha debido hacer pero no lo hizo.

Así lo expone el economista y Jefe de Petróleo por  Venezuela, durante una exposición en torno a las perspectivas economía del país para el 2021, señalando que cuando comienzan a caer los precios del petróleo venezolano en el 2014, la economía del país se empieza a contraer, pero después los precios del petróleo se comienzan a recuperar, tras llegar a su nivel más bajo de 30 dólares el barril en el año 2016 y suben hasta los 60 dólares el barril, pero ya en ese momento la economía venezolana no se recuperó.

“Aquí lo que ocurre es que hay una crisis política que se extiende a la economía, en el 2012 comienza a registrarse una caída en los ingresos que tiene mucho que ver con la caída de los precios petroleros que comenzaron a caer lentamente; en el 2014 los precios se desploman al igual que las exportaciones, lo que se observa hasta el primes trimestre de 2016, después ocurre algo curioso, comienzan a recuperarse los precios del petróleo y la economía no se recupera, sino que sigue cayendo y allí lo que pasa es que la producción petrolera se esta desplomando, caen los ingresos porque el país esta produciendo menos porque los precios están bajos”, afirma.

Recuerda que Venezuela pasó de exportar cerca de 100 mil millones de dólares al exportar a duras penas este año, alrededor de los 5.000 millones, resultando lógico que un país que tiene este colapso en sus ingresos petrolera tenga una contracción económica que ha continuado y comenzó ante de las sanciones.

Destaca que cuando caen los ingresos, se reducen importaciones y se contrae la economía. Luego hace referencia al impacto de las sanciones en  la producción petrolera y en la reducción del ingreso de la renta petrolera, con el impacto que esto tiene, señalando que hay una relación evidente entre las sanciones y la producción petrolera, cuando estas se aplican cae la producción y cuando se suspenden, aumenta la producción.

Admite que la economía venezolana siguen siendo altamente dependiente del petróleo, indicando que se ha registrado una cierta movilidad, porque ciertamente la mayoría de las empresas petroleras han desaparecido y se ha dado en los últimos años un éxodo migratorio muy significativo.

Admite que los ingresos netos este año por concepto de petróleo van a ser de US$ 3.000 millones, mientras que las remesas alcanzarán a los US$ 4.000 millones, indicando que esta es la primera vez en los últimos años que las remesas son más importantes que el ingreso petrolero. Señala que esto podría cambiar ya que no hay que olvidar que Venezuela tiene las mayores reservas petroleras del mundo y si logra reinsertarse nuevamente en el mercado mundial, tras una recuperación de la producción petrolera y otra vez el petróleo pasaría a ser nuevamente una fuente de ingresos importantes.

“Pero ya pase lo que pase en la economía venezolana, va a tener que ver con la capacidad de Venezuela de reinsertarse en el mercado petrolero mundial, pero si sigue siendo una economía sancionada es muy difícil que se recupere, además esta es una economía en la cual ni siquiera se pueden tomar las acciones de esa función económica básica que se deberían tomar para recuperar la economía”, señala.

Advierte que el gran reto de la economía venezolana, es la de reinsertarse nuevamente en la economía mundial, sino lo hace no va a poder seguirle vendiendo petróleo al resto del mundo y va seguir estando en una fuerte contracción económica, señalando que lo que se espera para el año que viene es una recuperación en la economía, en la medida que vaya saliendo de la situación de la COVID-19, lo que permitiría que la gente pueda volver a trabajar y ello se reflejaría en  una mejora de la actividad económica.

“Pero aquí hay un problema y es que es probable que Venezuela sea uno de los países que no va a recibir vacunas a tiempo, porque son muy caras y además del problema de la falta de recursos, el país carece de mecanismos funcionales para establecer relaciones con el resto del mundo, Pfizer no puede firmar un contrato con el gobierno de Maduro, porque este, desde el punto de vista legal no tiene ningún  valor para cualquier empresa estadounidense, quien podría firmar sería Guaidó, de allí que en ausencia de un acuerdo político no van a poder llegar las vacunas norteamericanas o de procedencia europea, dependeremos de la asistencia de la vacuna Rusa y de las vacunas chinas de las cuales se sabe poco, pero son las más cuestionadas, así que Venezuela podría terminar siendo uno de los países que se recupera más tarde de la pandemia por que las vacunas n o llegarán en el 2021 y tal vez tampoco en el 2022,  así que aun cuando comiencen a recuperarse varios países de América Latina, nosotros continuaremos en un proceso de cuarentena radical bastante fuerte para controlar la expansión de la enfermedad”.     

Si se llega a un acuerdo desde el punto de vista político, las posibilidades de una rápida recuperación económica son bastante significativas, de allí que si hay este acuerdo que permita a Venezuela reinsertarse en los mercados internacionales, al país le puede ir muy bien, sino el país va a seguir en  un estancamiento muy fuerte. 

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