#OPINIÓN Dios, el diablo y la prosperidad #19Ene

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

La prosperidad no es ni depende de los bienes materiales o de la acumulación de dinero que Ud. pueda tener. Por cuanto, aquellos que se llenan de ello a través de la corrupción, la trampa y el engaño serían demasiados prósperos. El tema viene a colación a propósito de la expresión muy común dicha muchas veces el mes pasado: ¡Que tengas un próspero año nuevo!.

El criterio de ver la prosperidad en función a la acumulación de cosas y de dinero, sobre todo en el ámbito de la cristiandad, es una idea “vendida” por los “predicadores de la prosperidad”, con el objeto de motivar la dadivosidad del creyente para que voltee sus bolsillos y llene las cuentas bancarias de los más vivos. Le dicen a sus feligreses: ·”Crea en Dios devuelva los diezmos y su vida se llenará de bienes hasta que sobreabunde”. Estimulan ciertamente una especie de utopía en el creyente honesto, lo cual le da excelentes resultados. Pero ese no es el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Si bien es cierto Dios bendice al creyente fiel y damos constancia de ello, el enemigo de la Salvación también “prospera”. Si no que lo digan los tramposos, corruptos, testaferros y delincuentes que deambulan por el mundo, sobre todo de la Alta Política y el Alto Gobierno.

Cuando Dios dice “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma·3Juan 1,2. Es un deseo sincero de Dios y es muy claro cuando dice que es en todo. En los negocios, en el trabajo, en la familia, en las relaciones interpersonales, en el campo profesional…etc. Pero DIOS no deja el asunto allí de manera aislada, sino que lo condiciona “así como prospera tú alma”. Y este es el punto espiritual. Entonces, la verdadera prosperidad va de la mano de nuestra estrecha relación con Dios y su Palabra. De seguir el ejemplo, la obediencia y la guía que presenta nuestro Señor Jesucristo. Aquellos que “prosperan” a través del engaño y la trampa no tienen tal prosperidad.

Creemos, que la prosperidad es proporcional a la fe en Dios y a la obediencia a su palabra. Cuando Pablo escribió su carta a los filipenses se encontraba preso, sin embargo, les instaba permanentemente de esta manera. “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca” Filip.4:4,5. En dicha carta les habla de manera entusiasta de sus prisiones y del progreso del evangelio en Roma. Les cuenta del gozo y la paz interior que lo sostuvieron en sus aflicciones. Y les hace saber de la incertidumbre de su futuro, pero lleva siempre por delante la fe, de que pase lo que pase, su vida está escondida en Cristo Jesús. Pregunto. ¿De dónde le viene a Pablo esa actitud de tranquilidad, paz y confianza que mostraba de manera franca y sincera, en medio de tanta adversidad? Pues de su relación con Cristo Jesús.

En este año que ya comenzó y que va caminando muy rápido, es propicio recordar mis amados lectores, que la verdadera prosperidad es aquella que, en medio de cualquier circunstancia podamos permanecer tranquilos, confiados y en paz. Como lo hizo el apóstol. Tener la certeza de que pase lo que pase Dios está al control de nuestras vidas y ÉL hará. ¡Hasta la semana que viene Dios mediante por la WEB.

Próximo artículo: El YO como ídolo.

William Amaro Gutiérrez

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