#OPINIÓN Decir la verdad para conseguir la libertad y formar líderes de relevo (Parte 11) #7Feb

Juan José Ostériz | Ilustración: Victoria Peña |

ALGUNAS CONSIDERACIONES ÉTICAS Y FILOSÓFICAS

Concepción, nacimiento, infancia y adolescencia

Antes de su concepción por otros dos seres humanos la persona humana no existe. Es obvio que la decisión inicial de vivir en el mundo le es ajena e impuesta por la voluntad de otros o, en muchos casos, casi por azar.

Las personas nacemos “por decisión de otros seres humanos” en un determinado entorno físico, familiar y social, y dotadas de unas características genéticas concretas. Obviamente hay toda una parte de ese marco que jamás podremos cambiar,

Además, durante un largo periodo de infancia y adolescencia el individuo no está capacitado para ratificar esa decisión ni imponer condiciones a la misma. Dependiendo del azar, el ser humano nace y se desarrolla en un entorno humano con mayores o menores restricciones a su individualidad, y millones de personas jamás llegan a ser conscientes de su soberanía, de su derecho a la misma ni de la enorme invasión de ésta que padecen.

Ejercicio de la Libertad

Decidir sobre la parte modificable del grupo familiar nos compete en exclusiva a cada persona humana, hacia el final de la adolescencia, cuando alcanza un desarrollo intelectual suficiente, está en su derecho de reconsiderar y modificar todo aquello relativo a sí mismo y a su vida que de él dependa, incluido el propio hecho de existir para:

1.- Tomar y cambiar en adelante cuantas decisiones desee sobre su persona, su cuerpo y demás propiedades, su mente y su aceptación o rechazo de cualquier valor, su nombre, su relación con los demás y su forma y estilo de vida.
2.- No tomar decisión alguna, como hace gran parte de la población, es también una decisión, aunque con frecuencia no sea consciente. Es decir, quienes por su voluntad o por simple inconsciencia, por inercia cultural o por desidia se dejan llevar por el statu quo en el que nacieron y fueron educados o por plegarse a las dádivas del poder están también ejerciendo una opción.

Violaciones a la Libertad

El individuo humano es un ser inteligente y capaz de autogobernarse. El derecho a hacerlo es “natural”, “fundamental” e “inviolable”, y su rango moral es superior a:

3.- Cualquier imposición pragmática de otros seres humanos.

4.- Al consenso que los demás alcancen para organizar su vida en común. No hay voluntad ajena, “ni de otro individuo ni de la colectividad, ni impuesta por la tradición ni por las creencias místicas predominantes” que merezca una consideración moral más alta que la voluntad propia, ni hay, por tanto…

5.- Actualmente, las “restricciones” a la libertad humana individual que basan su legitimidad en el “derecho de los otros individuos”, lo que constituye una base eminentemente pragmática de la que se derivan condicionantes a la libertad individual que son también pragmáticos, “no naturales ni objetivos sino meramente prácticos para la coexistencia de las personas”.

6.- El entorno humano que, sin duda, nos brinda muchos elementos positivos y hasta imprescindibles, se ocupa también de cercenar nuestra libertad mucho más allá de las limitaciones físicas y biológicas naturales.

El ser humano como un fin en sí mismo
La fuente de todos los derechos que asisten al individuo y que le sitúan por encima de cualquier imposición grupal:

7.- Parte del entendimiento del ser humano como un fin en sí mismo, como un ser cuya propia felicidad y realización constituye su misión primordial, aun cuando decida libremente ejecutarla mediante el servicio a los demás.

8.- Durante siglos se nos ha enseñado desde las más diversas filosofías e ideologías y de las religiones: cristianismo, judaísmo, islam, etc… que:
8.1.- La persona humana vive en función de la comunidad humana a la que “pertenece”.
8.2.- El sacrificio por los demás es tan noble que constituye casi una exigencia moral.
8-3.- Perseguir la propia satisfacción “sobre todo económicamente” es egoísta e insolidario.

La filosofía del “altruismo”, es decir, de la afirmación del “otro” (alter) ha sido impuesta desde la escuela hasta el asilo y desde los púlpitos de la iglesia, las tribunas de la política, la alienadora acción coercitiva del Estado, la paternal institución de la familia o las más diversas organizaciones humanas, pero siempre con el objeto consciente o no y a veces incluso bien intencionado de someter al individuo.

Ha llegado el momento de recuperar para el individuo, “para todos los individuos” la legítima afirmación de su persona y, por consiguiente, de su acción en beneficio propio como algo éticamente correcto.

Próximo domingo14/02: Ilegitimidad de origen de coerción sobre la persona…

Juan José Ostériz

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