#OPINIÓN Ama las legumbres: por una dieta y un planeta sano #12Feb

Alexis Bonte | Ilustración: Victoria Peña |

Cuando hablamos de legumbres nos referimos a grandes aliados en el combate contra el hambre y cualquier forma de malnutrición. Con el objeto de crear consciencia sobre estas semillas, en el año 2019, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 10 de febrero como Día Mundial de las Legumbres. 

La conmemoración de este día es una excelente oportunidad para visibilizar los cuantiosos beneficios que brindan las legumbres en la concreción de Sistemas Agroalimentarios Sostenibles, dietas saludables y el alcance de los principales ODS, especialmente los relacionados con la alimentación y nutrición, la erradicación de la pobreza y la salud del suelo.

En cuanto a los aspectos nutricionales, las legumbres, junto con las frutas y las verduras, son las fuentes primarias de la diversidad en la mayoría de las dietas. Estas pequeñas semillas son ricas en vitaminas del complejo B, Ácido Fólico y hierro. Cuando son combinadas con alimentos que contienen vitamina C, el alto contenido en hierro de las legumbres las convierten en un potente alimento para mejorar los depósitos de hierro, en especial en las mujeres que están embarazadas y lactando. Por su alto contenido en fibra y bajo índice glicémico son adecuadas para prevenir y tratar enfermedades no transmisibles, como la diabetes, el sobrepeso y la obesidad. Sobre todo, las legumbres son aportadoras importantes de proteínas, las cuales, en combinación con las proteínas aportadas por los cereales, como por ejemplo frijol bayo y arroz, dan como resultado proteínas de alto valor nutricional.

Según datos de la FAO, para el año 2050, está previsto que el crecimiento de la población mundial llegue a más de 9.000 millones de habitantes, por lo que se hace imperioso lograr un aumento en la producción de alimentos. Pero no basta con aumentar la cantidad de alimentos, es esencial transitar hacia un modelo productivo sostenible, que maneje de mejor forma los recursos naturales, donde las legumbres, también conocidas como leguminosas o granos, juegan un rol fundamental.

A través de su capacidad para fijar el nitrógeno y solubilizar el fósforo, las leguminosas contribuyen de forma natural a enriquecer los suelos con nutrientes, aumentando el rendimiento de los cultivos. En combinación con otros cultivos, promueven la biodiversidad agrícola, manteniendo a raya plagas y enfermedades. También, reducen la necesidad de fertilizantes sintéticos, lo que a su vez disminuye el riesgo de contaminación química del suelo y del agua.

Si hiciéramos una comparación entre la cantidad de agua necesaria para producir legumbres y la cantidad de agua para producir otras fuentes de proteínas de origen animal, diríamos que, para producir 01 kilo de legumbres se requieren 1.200 litros de agua, mientras que para producir 01 kilo de carne vacuna, se requieren 13.000 litros, una evidencia de la baja huella de agua que deja la producción de lentejas, frijoles, caraotas, arvejas, entre otras legumbres. 

En términos de rendimiento es interesante conocer qué por cada kilo de frijol sembrado se pueden obtener hasta 20 kg de esta leguminosa, sin duda alguna estas semillas son aliadas en la tarea de producir más alimentos nutritivos sin dañar al medio ambiente. 

Legumbres en Venezuela

Las legumbres forman parte de la identidad cultural y gastronómica de los venezolanos. Tan es así, que las caraotas negras, son las protagonistas de su plato nacional, el pabellón.

Las familias campesinas venezolanas que mantienen la práctica de cultivo de legumbres, lo hacen no solo por los ingresos que pueden generar sino, principalmente, por ser una fuente importante y económica de proteínas. Se trata de un cultivo de rápido crecimiento, garante de la salud del suelo y de alta resistencia a la sequía.

Vale resaltar que las leguminosas aportan mayor cantidad de proteínas que otros cultivos que ofrecen un rendimiento superior de carbohidratos por unidad de superficie. Garantizar su producción y promover el consumo redundará en beneficios para la mesa de los habitantes del país.

En Venezuela, el sector responsable de la producción de alimentos enfrenta enormes desafíos. La Nación ha venido afrontando dificultades derivadas de bajos rendimientos de las cosechas, escasez de insumos y problemas de transporte. La producción de legumbres no escapa a esta realidad. El actual escenario ha sido recrudecido por los impactos adicionales en la agricultura y la alimentación, generados por la pandemia de COVID-19.

Sin duda alguna, las formas tradicionales y ancestrales de la producción, consumo y preparación de las legumbres son un patrimonio cultural de los venezolanos que debe ser fomentado. Para que esto suceda hay que trabajar en conjunto, sumando esfuerzos y fortalezas. En este sentido, las alianzas público-privadas-campesinas, acompañadas de las nuevas tecnologías, son una triada fundamental para el aumento de la producción y el consumo de las legumbres en el país.

Ante el reto de fortalecer la producción alimentaria nacional, las políticas que fomentan la producción y el consumo de legumbres representan la posibilidad de incrementar las oportunidades económicas en el medio rural, promover la agricultura sostenible y mejorar las condiciones de seguridad alimentaria y nutricional de la población.

Las legumbres tienen un pasado muy importante, hace más de 5000 años que el ser humano las cultiva, también tienen un futuro increíble con la tendencia a enfocarse cada vez más hacia dietas que contemplen mayor cantidad de alimentos de origen vegetal, ya que resultan más saludables para los seres humanos y el planeta.

Alexis Bonte

Representante de la FAO en Venezuela

http://www.fao.org/venezuela/en/

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