#OPINIÓN Por la puerta del sol (99): Hoy quiero #20Feb

Amanda Niño de Victoria | Foto: Cortesía |

Desde esta columna la vida siempre será tema obligado.

La vida es lo que queramos hacer de ella: podemos tocar y sentir la luz de un amanecer, imaginar que somos una nave de dorados mástiles desplegados al viento bajo el canto de la brisa, podemos avanzar o detenernos, mientras el reloj va marcando el tiempo con su tic tac imparable y las arañas se ocupan de tejer los olvidos.

Hoy quiero pintarle a la vida sus laberintos y claridades, sus llanos y escarpadas, sus eriales y arenales, sus cauces y rebordes, sus veranos y también el frío tenaz de sus inviernos.

Quiero pintarle cantaros de color esperanza, sus alegrías y sus tristezas, quiero pintar sobre sus sueños el divino idioma de la fe, sobre su cielo el pudor de la luz, llenar sus campos de miel y que nunca se canse Sagitario de flechar dulcemente al corazón.

Quiero ponerle un poco de calor a sus alas entumidas, pintar sus radiantes ilusiones y sus intimas nostalgias.

Que la adule el músico, que la ame el poeta, que rueden los pinceles sobre sus paisajes fogosos y llenen las paletas de colores los caminos de la vida con su audaz policromía, que allá donde confluye la añoranza, surja hermosa la luna bañado de luz su argento color.

Por último quiero que no queme sus alas el infierno de Dante ni dominen su corazón los locos desvaríos del Fausto.

Quiero pintarle a la vida el claro de luna de Beethoven sobre su cielo, que beba y brinde siempre del jovial licor que rebosa la copa de Cervantes, que asome siempre sobre su existencia la paz del paisaje donde se asoma Dios para verla pasar.

Por ultimo hoy quiero pintar el momento en que la noche se prosterna silenciosa ante la vida.

Amanda Niño de Victoria

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