#OPINIÓN Radio Fe y Alegría: el género periodístico al frente con profusión de voces #5Mar

Freddy Torrealba Z. | Ilustración: Victoria Peña |

La mayor debilidad del periodismo radial venezolano es su condición de reflejo negador de la necesaria actualidad. Ello lo ha colocado en una situación de atrofia desde la aparición del medio en 1926 con AYRE. Entonces las noticias comunicadas por el locutor de guardia eran la de los periódicos del día. Un mal que perdura hasta hoy con la nueva variable de los contenidos de la web sin procesamiento radiofónico. Si bien el periodismo reflejo ha sido un formato y una escuela no es el que corresponde científicamente al medio de las ondas hertzianas pues es su negación.

Un intento por superar ese adverso cuadro lo constituyeron en la década de 1990 las experiencias de Unión Radio Noticias y Radio Caracas Radio. Pero ambas se estancaron en lugar de avanzar en la senda del periodismo temporal creado por el norteamericano Edward R. Murrow.

Por ende, uno de los retos de la radio venezolana hoy es quebrantar con esas añejas y atrasadas actividades que frenan su género informativo. Ahora asistimos a la alentadora vivencia de Radio Fe y Alegría en el género informativo expresión de la radio de máxima producción exigua en nuestros lares. En esa perspectiva se encamina la labor periodística de radio Fe y Alegría. Una radio de corte comunitaria comprometida con la defensa de: la justicia, libertad, democracia y derechos humanos.

La coordenada principal de este proyecto es la del periodismo radial con sus formatos de la noticia, opinión, comentario y entrevistas, entre otros que irrumpen a lo largo del día con breves boletines informativos cada media hora.

Una acertada línea de trabajo que ha evadido la concepción unilateral de recurrir únicamente a lo periodístico que puede conllevar el riesgo de un agotamiento y repeticiones por falta de producción para llenar espacios y tiempo. Una programación combinada con el género del entretenimiento apuntalada en la música que también suena. Dada la baja inversión en el sistema radial venezolano, es muy difícil mantener una radio íntegramente informativa. Hay que apoyarse en la música para sobrevivir hasta que ocurra un cambio radical.

Así pues, en la elaboración de este trabajo nos hemos apoyado en la sintonía de la señal 97.5 FM de Barquisimeto dirigida por la profesora Ingrid Rojas. Ésta a la vez retransmite vía la web la señal matriz de Caracas. En la concreción de esta pertinente labor se suman: locutores, periodistas, productores, coordinadores, guionistas, asistentes y operadores técnicos. Una radio en equipo que garantiza un producto de calidad. De esa manera se fractura la constante improvisación, como método de trabajo, que ha caracterizado a la radiodifusión venezolana desde 1926.

A las 6: 00 de la mañana abren con “El cardenal de las comunidades” conducido al micrófono por Rosender Evíes con la producción de Arturo Adames. Redes sociales Dayana Torres y Verónica Tablante. El control técnico lo maneja Nohemí Noguera.

Se trata de un espacio tipo revista informativa con secciones diversas con acento en la noticia para lo cual apelan principalmente a contenidos de los portales de la web. Entre estas destaca Los guaros titulares con el periodista Andrés Cañizales, quien ofrece una especie de píldoras noticiosas por lo breve.

Por su filosofía de servicio al colectivo dan amplia cabida a los voceros comunitarios en sus propias voces, mensajes de textos y redes sociales en la consumación del periodismo ciudadano diferente al profesional. De esa forma el clamor reivindicativo del colectivo se hace sentir en sus emisiones. En este aspecto es clave el papel jugado por las nuevas tecnologías con la activación de diversas plataformas. Es además la evidencia de la ideal comunicación democrática, plural y libre. La respuesta ideológica a la autoritaria hegemonía comunicacional cuyos fines son el control político y social que cosifica al hombre.

Una observación constructiva es la de ir al grano de las noticias pues abren con un microespacio de reflexión filosófica. A esa hora el escucha quiere enterarse rápido de lo que ha pasado mientras dormía más la hora. Eso es como negarle a un paciente su medicina a la hora indicada por el médico.

El noticiero nacional de las 7: 00a.m.se nutre con los corresponsales de las 24 estaciones filiales de la red Fe y Alegría. Es la radio de palabra que en este circuito tiene un seguro oficiante en medio de un desierto que a esa hora impera en las restantes emisoras del país. En lo informativo es notorio el empeño en romper con el tradicional periodismo reflejo por el despliegue de voces por conducto de moderadores, reporteros, corresponsales y voceros comunitarios. Contar con 24 corresponsales resulta muy relevante dadas la precariedad con que labora el periodismo radial en Venezuela. Tengamos presente que la Cadena RASA de México dispone de al menos 40 y CARACOL de Colombia más de 70.

Radio Fe y Alegría se encamina en la vía correcta de utilizar voces en sus noticiarios disminuyendo el número de cuartillas. Esa es una forma de ir más directo al oído del oyente con la palabra oral del narrador, periodista y protagonistas de la noticia. Aunque sutil, estamos ante un viraje en el periodismo radial venezolano cuyo desarrollo ha sido muy lento desde 1926.

El 5 de marzo de 1955 los sacerdotes de Fe y Alegría iniciaban la plausible labor educativa con la apertura de una escuela para niños y niñas del 23 de enero, Caracas. Ese proyecto se ha extendido a la radio para sumar positivos valores y principios, entre estos la libertad de expresión. La radio de todas las voces en el dial 97.5 FM de Barquisimeto que arriba 13 años en las antenas.

Freddy Torrealba Z.

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