#OPINIÓN Por la puerta del sol (100): Páginas sueltas #6Mar

Texto y foto: Amanda Niño de Victoria |

Al poeta Esteban Rivas Marchena (QEPD)

¿Será que encontraron la veta y por eso son inmortales Homero, Rubén Darío, Rafael Cadenas, Víctor Hugo, Neruda, Benedetti, Borges, Vallejo, Barba Jacob, Gabriela Mistral, Andrés Eloy Blanco, Machado, Alfonsina Storni Whitman etc.?

Ellos ganaron la inmortalidad cuyo don no niega el mundo ni la historia. Son únicos porque lograron expresar en su propio idioma los matices mas bellos del pensamiento y la emoción, cultivadores del espíritu y de las doradas espigas que aun hoy brillan como el sol.

Fueron ellos los que con el tiempo a su favor descubrieron la veta que los convirtió en la gloria de las letras como mejores exponentes del arte poético universal, siendo esta la razón por la que el fuego del tiempo no ha logrado consumir sus obras ni el olvido ha podido desaparecer sus nombres.

Venezuela tiene sus ganadas glorias en las fabulosas plumas de don Andrés Bello, Aquiles Nazoa, Luz Machado, Andrés Eloy Blanco, Pio Tamayo, Edda Armas, Rafael Cadenas etc.

Es un honor para esta columna dedicar el presente articulo al cóndor don Esteban Rivas Marchena, quien hace poco recogió sus alas para desplegarlas libres en el cielo donde no hay imposibles.

Rivas Marchena es el hombre que rescato del olvido las tradiciones, el gentilicio, la historia y creencias del pueblo. Solo el pudo en sus versos desplazar la fugacidad de la historia.

Todo lo suyo ha quedado grabado como expresión de su espíritu sentimental que orgulloso desplego en la sencillez de sus versos:

“¿Quiénes recogerán esta bandera? ¿Quiénes la mantendrán enarbolada? También ¿el ideal se irá a la nada y del bosque se irá la primavera?”

“Hubo un tiempo de bellas y apacibles casas, ciudad de semeruco y pomarrosa, de cuando el tren de los rugidos sordos que entraba por el Norte y Cerro Gordo y llegaba por el Oeste una carroza con crespúsculos de rosas…”

“Yo vengo del correccional aunque no estoy corregido, a echar mi verso atrevido por este barrio a volar, que importa que algún poeta de San Juan me desafíe, ¿si en vez de hierro y rubíes son puntas de mis saetas?”

“Este querer amar la primavera, este anhelo de ver a lo invisible, este querer asir a lo inasible y eternizarse en vida pasajera, es nomas ilusión, es vano empeño por no poderse ver donde otras veces ya te vi sonreír (desapareces siempre de mi como el final de un sueño)”

Esteban Rivas Marchena nos dejo su bonita poesía acompañándonos como un murmullo que se lleva dentro y nos inunda, como una feliz carta de amistad o poema que se lleva en el bolsillo…

Su estilo logro delimitar ese espacio de la poesía que nos es común y nos hermana para reunirnos alrededor de sus escritos, así como confluyen en Barquisimeto los caminos de Venezuela.

“Este encierro ancestral de los poetas en si mismos absortos, confinados mientras navega libre el pensamiento, es el vuelo del ave y la saeta: si verso libre caballo desbocado; si el otro verso eternidad del viento…”

Este poeta fue de todos, amigo siempre y al final se quedo solo. Su mano amiga fue olvidada como sus aportes a prensa, al mundo, a la historia y a la poesía.

Refugió sus arrugas en su desesperanza y gran orfandad de aquellos a los que quiso y lo olvidaron (cuando dentro de sus propios sueños se perdía sin remedio).

Al final comprendió la triste realidad de que cuando se esta en la mala todos lo abandonan.

Con el insomnio a solas se fue quedando hasta perder toda esperanza… Porque este es un mundo en el que la indiferencia humana es peor que el duro frio del ocaso en la vejez.

Quedaron sus versos y el amor a su terruño. Se fue el poeta atravesando el luminoso espacio, buscando encontrar en las flores celestiales la ambrosia que aquí no le fue posible saborear.

Este mi tributo al recuerdo de un poeta singular llamado Esteban Rivas Marchena.

Amanda Niño de Victoria

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