#OPINIÓN En búsqueda de la unidad #31Mar

Joel Rodríguez Ramos | Ilustración: Victoria Peña |

Estos días de pandemia y encerramiento obligatorio, me han hecho pensar y soñar con un país mejor y de políticos más desprendidos. He visto mucho gesto noble, sacrificado y de gran talante en la oposición democrática, pero también he visto mucho sorteo de vanidades en esa misma oposición política del país. En el lado oficialista predomina el autoritarismo, la mediocridad, la ignorancia, la mentira y la maldad. La oposición tiene serios obstáculos para unir esfuerzos sinceros en la búsqueda de una Venezuela democrática, próspera y libre. Si algo esperamos los venezolanos en estos momentos, es una efectiva y determinante unidad de todos los sectores contrarios al régimen de Maduro, un desprendimiento absoluto de toda aspiración de poder por legítima que parezca para así llegar a una salida próxima de esta tragedia que vivimos. No hay excusa para lo contrario. No parecía, hace 10 o 15 años, que iba a ser tan difícil lograr unir los sectores democráticos de la república, parecía fácil unificar la oposición, y entonces no había posibilidad alguna de ganar elecciones, pero había el convencimiento de la necesidad de ir juntos a la lucha por la libertad. Hoy, cuando sí hay posibilidad de lograr y ganar unas elecciones limpias y transparentes, se ha hecho difícil, casi imposible, esa unidad, florecieron las ambiciones. El régimen de Maduro, indiscutiblemente, ha intervenido perversamente para romper la unidad opositora, este es un régimen hábil para crear estrategias que rompan la oposición. No olvidemos que hace falta lograr esa unidad para, en primera instancia, conseguir unas elecciones libres, transparentes, confiables y limpias, por eso el régimen se mueve para evitar la unidad en la oposición e impedir condiciones para unas elecciones, y logra aliados de este lado que lo ayudan. Y en segundo lugar, el régimen no se quiere exponer a una derrota como la de diciembre de 2015, cuando la oposición ganó aplastantemente las elecciones parlamentarias. Todo el mundo democrático del orbe terrestre, acompaña a la oposición verdadera de Venezuela, conoce muy bien todos los bandos y está dispuesto a ayudar para lograr las condiciones que permitan una salida democrática de nuestro atolladero, pero antes hay que buscar y lograr la unidad.

Varias veces he oído contar el esfuerzo de unidad que hizo posible el triunfo de la oposición chilena contra Pinochet. En el seno del pacto que se conoció con el nombre de la Concertación Nacional había un debate acercade quién debería ser el candidato presidencial que enfrentaría al entonces invencible Pinochet, si Patricio Aylwin o Ricardo Lagos. Los argumentos que convencieron a la Concertación para que el candidato fuera el demócrata cristiano Patricio Aylwin los esgrimió el socialista Lagos, su oponente. Este explicó que había sido ministro de Allende y que estando tan reciente su derrocamiento, no le parecía conveniente ser candidato presidencial en ese momento, por lo que el elegido fue Aylwin, quien fue un gran presidente. Pero como nobleza obliga, Lagos luego fue candidato de la Concertación Nacional y también ganó y fue igualmente un gran presidente, pero destaco el desprendimiento y la objetividad de ambos estadistas. Por cierto, el Pacto de Punto Fijo fue una gran referencia tanto para la Concertación Nacional chilena, como para la transición hacia la democracia en España. Es hora en Venezuela de tomar nuevamente nuestra vida democrática. Si sobran personas para liderar ese renacer democrático, muy bueno, pero que ninguno se imponga sobre el otro. Cualquiera que pueda con su preparación, sus valores éticos, su patriotismo, su respeto al Estado de Derecho, su afán por hacer progresar este país, me parece excelente, no importa quien sea, pero que no haya zancadillas.

Joel Rodríguez Ramos

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