El arte en línea más cerca de todos

Freddy Torrealba Z. | Foto: Cortesía |

Antes de la década de 1990 del siglo pasado el mundo era “ancho y ajeno” como lo denominaba el peruano Ciro Alegría. A partir de entonces con las nuevas tecnologías digitales se acabaron las fronteras para convertirse en una aldea global o “un solo caserío” como visionariamente la llamaba Samuel Morse, el inventor del telégrafo.

Esa naturaleza del mundo desde luego que tenía su incidencia en las esferas de la cultura y el arte. La relación del espectador con una obra de arte, en su casi totalidad, era de tipo presencial. Eso ocurría con la pintura, música, teatro, ballet y arquitectura. Aunque con la cultura de masas se producen los primeros signos de la democratización del arte con las reproducciones de creaciones de la plástica a gran escala.

La tecnología lo facilita

Hoy el panorama es otro. El mismo ha cambiado radicalmente con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (tic) que conectan al hombre al instante con la diversidad de acontecimientos artísticos en los parajes más alejados del globo terráqueo. Así el arte es accesible a todos los estratos sociales.

Actualmente el cine se puede apreciar por conducto de la televisión por cable. Lo que viene en camino en el futuro inmediato, es la producción cinematográfica hecha íntegramente para televisión para poner fin a la tradicional sala de proyección. Son los aires que se respiran en la meca del cine Hollywood.

Los elitescos libros, que conforman el amplio abanico de la literatura, también se pueden leer hoy gracias a estas innovaciones de la telemática. Millones de obras están disponibles para los lectores en línea. Las mejores bibliotecas del mundo digitalizan sus existencias en físico pata el disfrute de cualquier lector del planeta con simplemente conectarse electrónicamente.

Los diversos géneros de la música también se pueden disfrutar por conducto de la plataforma de YouTube. Entre sus ventajas tenemos la novedosa pausa. escuchar por fragmentos y hasta retroceder el tema. Anteriormente eso era imposible con la añeja tecnología analógica.

Se pueden escuchar las diferentes versiones de una canción como las dos que antecedieron al jazz latino salseado Pedro Navajo. Una obra maestra concebida originalmente para el teatro por Berthold Brecht.

De esa forma por las redes circulan bienes y valores materiales y espirituales de la cultura creados por el hombre en diferentes épocas.

La pintura en primer plano

Museos y galerías de arte igualmente han entrado en esa carrera de reinventar la forma de apreciar las obras pictóricas. Una relación en la cual confluyen entre otros elementos: el espectador, artista, galeristas, curadores, críticos, tasadores, gerentes e investigadores. Máxime ante los efectos de la pandemia sanitaria desde 2020 que ha mantenido a la gente en casa recurriendo al arte contenido en la banda ancha.

Así el Museo del Louvre en París ha digitalizado por lo menos más de sus 500 mil obras, 3 cuartas partes de sus tesoros artísticos ahora a la mano del público por las redes. El Louvre es el museo más visitado del mundo con 2 millones de espectadores en 2019. La sala dedicada a la Mona Lisa o La Gioconda de Leonardo da Vinci recibe diariamente a por lo menos 22 mil personas.

Aunque estamos en la posmodernidad se ha ampliado el goce de las artes plásticas pese a la superación de la era de la pintura.

Lo que hay es una hemorragia de arte por las aplicaciones tecnológicas. Hoy vivimos en un mundo inundado de arte en su casi totalidad gratuito con las excepciones de las suscripciones para acceder al mismo.

Hasta el periodismo

Incluso esta nueva situación ha conllevado a una mutación en la concepción del periodismo cultural. Sus fuentes ya no son las confesionales como lo sostiene el New York Time. El nuevo periodismo cultural está ahora en las redes lo cual espera por su procesamiento por el periodista.

Por ejemplo, en YouTube están unas historias desconocidas aportadas por los visitantes que hacen de cronistas espontáneos con sus datos. Ese es tal vez el nuevo arsenal de referencias de esta especialidad del periodismo muy diferente al periódico impreso. Un hecho que modifica el abordaje, lenguaje y pauta del periodista al penetrar esta fuente sacudida por estos dispositivos digitales.

Estos son innovativos tiempos en que es posible desde el medieval mercado El Manteco conectarse con el mejor arte en los confines del globo terráqueo y nuestra galaxia la Vía Láctea. Algo que ni siquiera el pintor Leonardo da Vinci se lo imagino cuando trazaba a la Mona Lisa en la soledad de su estudio en pleno Renacimiento. Una obra artística para una minoría que controlaba el poder económico, político, cultural y religioso ahora disponible para toda la población en el mundo entero.

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