#OPINIÓN Entre Judas y Pilato #6Abr

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

Todavía respirando lo que el mundo ha llamado Semana Santa, que de santa no tuvo nada, estamos recordando al traidor Judas y al cobarde Poncio Pilato. Personajes que tuvieron una participación directa en la muerte de nuestro Señor Jesucristo y que seguro, a muchos profesos cristianos le produce náuseas estos nombres. Inevitable sería sentir rabia e indignación por el hombre que traicionó a su maestro y lo sirvió para la tortura más grande que pueda sufrir un ser humano. Y hasta pueden contentarse porque se ahorcó. Seguro, ninguna madre osaría poner el nombre de Judas a un hijo y todo eso se entiende. Y al cobarde de Pilato, blandengue y miedoso, pudo salvar al Mesías de esa horrible muerte. Recibió de Dios la admonición directa a través de su esposa. “Y estando Pilato sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: “No tengas nada que ver con ese Justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de El” Mat.27:19 pero la ambición y la cobardía es una mezcla letal, podía salvarlo, pero se “lavó las manos”.

Imperioso es entonces que conozcamos más acerca del sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. La víctima de estas laceraciones, podía experimentar un dolor tan grande, como lo explicamos con detalles en la entrega anterior, que le llevase a una conmoción hipovolémica. Hipo significa “bajo, “vol” se refiere a volumen y “émica” significa ”sangre”, por lo tanto, conmoción hipovolémica quiere decir que la persona sufre efectos de la pérdida de una gran cantidad de sangre. Esto causa 4 efectos:

  1. El corazón se acelera para tratar de bombear sangre que no existe.
  2. Baja la presión sanguínea, lo que provoca un desmayo o colapso.
  3. Los riñones dejan de producir orina para mantener el volumen restante.
  4. La persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido.

¿Cruda exposición?… No. Realidad que Ud. debe saber, para que pueda valorar en su justa dimensión el sacrificio del Salvador. Y esto, es apenas parte de lo que sabemos de cómo sufrió Jesús por ti y por mí al entregar su vida y concretar nuestra salvación. Lo triste, que hay “cristianos” que invalidan la calidad de este sacrificio al darles carácter redentor a otros. salidos de la tradición religiosa. Minimizan la muerte expiatoria de Jesús dándole cabida a la falsa adoración. Por lo cual, debemos tener cuidado de no formar parte de la generación de Judas y Pilatos que han existido en toda la historia.

Cuando apartamos la vista de la adoración verdadera y del Ser, objeto legítimo de la misma, cuando desobedecemos a los padres, abandonamos a los hijos, somos infieles a nuestro cónyuge, nos apropiamos de lo que no nos pertenece, andamos en fornicación y lascivia, hacemos trampa en nuestro trabajo, mentimos, calumniamos, envidiamos y nuestro YO supera cualquier relación social, usamos también los clavos y el horroroso rito de la laceración contra nuestro Señor Jesucristo. Y somos partícipes también de la generación de Judas el traidor y del cobarde Pilato, y por ello debemos estar “ojo avizor”.

La buena noticia es que Jesús le ama y le perdona si su arrepentimiento es sincero y espera haga los cambios necesarios. ¡Pero no podemos esperar mucho!.

¡Hasta la semana que viene Dios mediante por la WEB!

William Amaro Gutiérrez

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