#OPINIÓN Reflexión en positivo: Exigir menos, dar más #15Abr

José Gerardo Mendoza Durán | Ilustración: Victoria Peña |

La vida nos pide que debemos dar más y olvidar lo que se ha dado, si todos los humanos cumplieran con este mandato aunque sea en un veinte por ciento los problemas serian mínimos, si damos más y exigimos menos es como ponerse un freno a los que quieren todo para ellos y no hay nada ni nadie que los satisfaga, porque su avaricia, sus pensamientos y actitudes no se los permite, como aquellos que dicen lo mío es mío y lo tengo y de lo mío nadie se beneficie; eso es cuestión de avaricia y como también la avaricia rompe el saco, nadie sabe quién es más feliz y tiene más paz, el que vive en abundancia o el que tiene carencias, conocemos mucha familias que son todos trabajadores, que viven ajustaditos pero con una fortuna incuantificable, que es el amor, el corazón lleno de paz y respeto , una unión impenetrable y una muy buena salud que los acompaña y sin problemas por que no están esperando dinero para repartir, ni herencia porque pelear, su herencia es mucho amor, buena educación, buena formas de vivir, honestidad, ética y muy lejos de la ley del menor esfuerzo, trabajar duro y todos los días aprende algo, ayuda y puede ayudar a los demás de una forma elegante y humilde, que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha y que su mente reparta bendiciones y mensajes en positivos que motiven y sea alentadores, que despierten el ánimo a ser participativos y no un agorero que en su participación sea un aguafiesta o acabe proyectos, que sea motivador de ideas, que la palabra “no se puede” no exista en su vocabulario, ser activo persistente, trabajar honestamente hasta el cansancio y no temerles a los compromisos, porque comprometerse estimula y si uno está comprometido también esta satisfecho y motivado a cumplir; recordemos aquello que el que no da confianza da miedo, a propósito de este comentario que no dudo que muchísimos gente de este país desean lo aquí propuesto; voy a compartir con mis lectores una vivencia de la cual fui testigo cuando mi estadía en Los Llanos y el Oriente del país, conocí a una familia de buena genética pero de pocos recursos, pero con mucho esfuerzo pudieron salir adelante, se destacaron dos hermanos uno como médico cirujano muy famoso, excelente en su profesión y en sus negocios exitoso, en todos los sentidos una mata de leche “dijera” el Dr. Carlos Saúl Rodríguez, este médico era como el Rey Midas todo lo convertía en oro, pero para no ser completo lo domino lo material y la avaricia, se le olvido como fue su crianza, que fue con humildad y amor, convirtiéndose en un enfermo por lo material y no pudo disfrutar de tantas riquezas obtenidas, por haberse convertido en un esclavo de su propia vida, por ejemplo: construyo una mansión a todo lujo, en su habitación un jacuzzi con una decoración admirable, perfectamente bella, todas las propiedades y bienes de primera, raíces, ganadería de lidia y otros; yates, aviones, pero era tanto la avaricia que vivía bravo con el mismo, arrecho sin motivo y bajo una amargura que sus ocupaciones no le permitieron ni bañarse en el jacuzzi y este proceder lo llevo a un grave padecimiento, murió arrecho y con la soledad que acompaña a todos lo que creen que solo lo material es la vida y se puede comprar y adquirir todo; lo contario a su hermano que fue tan feliz y su única riqueza era la casa vieja de sus abuelos y padres, solo llena de árboles, pájaros y un asiento campesino, su mejor capital es ser humilde, simpático, bonchón, con una voz bendita por Dios, cantaba con un vozarrón, admirable y sonora un buen chiste al momento preciso y sonido de variadas guitarras que no daban tiempo a la tristeza, siempre tenía algo para compartir y una espontaneidad contagiosa y el sí tenía tiempo para cumplir con todas las invitaciones no dejo de trabajar, trabajo para vivir y en su hogar con su amada esposa y cuatro hijos, todos muy lindos y destacados profesionalmente que fueron criados con amor y música, abrazos y un te amo mucho; en vez de la lujosa mansión de su hermano a quien quiso mucho pero jamás necesito de el para ser feliz y exitoso en sus propósitos; este gran personaje, ejemplar ciudadano, él y su familia son ejemplo de felicidad y riqueza espiritual, son una lección de vida, que debemos alardear, ejemplo su casa un rancho de bahareque con corredores internos, el baño una letrina, rodeada de matas de orquídeas y otros arbustos, como cuarenta metros de fogón o cocina, daba gusto cuando este personaje iba a disfrutar sus oídos, solía ir solo donde tenía sus instrumentos musicales, con una bata de baño desteñida sus manguitas, una afeitadora Gillete, un paño azul, un jabón Camay y un frasco de glostora o bilkrin y un perfume Old Spice de la época, pero lo admirable de él era la forma como salía silbando o tarareando una canción, dándose una ducha larga como un baño de novia y quizás pensando en que su hermano tan inteligente y exitoso no tuvo tiempo ni inteligencia para disfrutar tantas comodidades, como el jacuzzi lo que quiere decir que si analizamos bien esto, va ganando la música y lo positivo por tal razón recordemos trabajar, reír, bailar, producir, compartir y unirse por la reconstrucción de la patria con toda fe y sin discriminación.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

José Gerardo Mendoza Durán

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