#COLUMNA Soliloquios de café: Día Mundial de la Tierra #18Abr

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

El Día de la Tierra (oficialmente Día Internacional de la Tierra)es un día celebrado en muchos países el 22 de abril. Su promotor, el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la sobrepoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra. Es un día para rendir homenaje a nuestro planeta y reconocer a la Tierra como nuestro hogar y nuestra madre, así como lo han expresado distintas culturas a lo largo de la historia, demostrando la interdependencia entre sus muchos ecosistemas y los seres vivos que la habitamos.

De acuerdo con Gaylord Nelson, el término “Día de la Tierra”, era “un nombre obvio y lógico”, sugerido en el otoño de 1969, afirma, Julian Koenig, quien había estado en el comité organizador de Nelson en 1969. La idea se le ocurrió a Koeing por la coincidencia entre su cumpleaños y el día escogido, el 22 de abril; en inglés, Earth Day (Día de la Tierra) rima con birthday (cumpleaños), la conexión parecía natural. Otros nombres circularon durante las preparaciones el mismo Nelson continuó llamándolo National Environment Teach-In (Encuentro Nacional del Medio Ambiente), pero el coordinador nacional, Denis Hayes, usó el término Día de la Tierra en sus comunicados y la cobertura de prensa del evento fue prácticamente unánime en el uso del término Día de la Tierra, así que el nombre se quedó.

Gaylord Nelson escogió la fecha de tal manera que se maximizara la participación en las universidades, ya que lo consideraba un encuentro entre maestros y alumnos. Determinó que la semana del 19 al 25 de abril era la mejor apuesta, ya que esta no coincidía con los exámenes o las vacaciones de primavera. Más aún, esta fecha no tenía ningún conflicto con celebraciones religiosas como la Pascua o el Pésaj, y era demasiado tarde en primavera para tener un clima decente. Más estudiantes preferirían estar en clase y habría menos competencia con otros eventos de media semana, así que eligió el miércoles 22 de abril. El día también coincidió con el aniversario del natalicio de John Muir, notable conservacionista.

Sin el conocimiento de Nelson, el 22 de abril de 1970 fue, por coincidencia, el centésimo aniversario del natalicio de Lenin, cuando se trasladó al calendario gregoriano, el cual fue adoptado por los rusos hasta 1918. La revista Time reportó que muchos no pensaron que la fecha fuera una coincidencia, sino una pista de que el evento fue un “engaño comunista”, y citaron a un miembro de Daughters of the American Revolution, diciendo: “elementos subversivos planean hacer que los niños americanos vivan en un ambiente que sea bueno para ellos”. John Edgar Hoover, director del Buró Federal de Investigaciones, pudo haber creado la intriga de la conexión con Lenin, ya que se presumía que el FBI llevaba a cabo tareas de vigilancia en las manifestaciones de 1970. La idea de que la fecha fuera escogida para celebrar el centenario de Lenin, aún persiste en algunos cuarteles.

El 26 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la ONU, en su 68º periodo de sesiones, decidió proclamar el 3 de marzo como el Día Mundial de la Naturaleza, con el objetivo de concientizar acerca del valor de la fauna y la flora salvajes. La fecha elegida marca el aniversario de la aprobación en 1973 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, en sus siglas en inglés), la cual juega un destacado papel en la protección de las especies frente al comercio internacional.
Fuente: Wikipedia.

En vísperas de lo que podría ser un día de reflexión utilizado en aportar soluciones eficientes y eficaces para parar la devastación que viene siendo realizada en nuestro entorno, especialmente en la Sierra de Portuguesa y en la de Barbacoas. Vuelve la mula al trigo para llamar la atención a las autoridades a quienes compete aplicar las leyes ambientales del país, a cumplir con la responsabilidad que otorga la autoridad aceptada, a veces ejercida de manera abusiva, sin ejecutar soluciones a la grave problemática que atenta contra la integridad ciudadana.

Maximiliano Pérez Apóstol

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