Francisco ”El Chino” Hung, la realización artística por medio del expresionismo abstracto

Freddy Torrealba Z. | Foto: Cortesía |

Aunque nace el 16 de junio de 1937 en China, Francisco “el Chino” Hung desarrolla su obra de artista plástico en Venezuela país a donde emigra su padre, un próspero comerciante exportador que se establece en Maracaibo. El futuro artista de la plástica se enfrenta al reto de desarrollarse en aquel desconocido ambiente sin dominar el idioma español sino el inglés y chino.

Se forma académicamente en las escuelas de artes plásticas de Maracaibo y Caracas. Luego seguirá estudios en la Escuela Superior de Bellas Arte de París beneficiado por una beca del gobierno venezolano.

Pese a su origen asiático es un recio valor del arte nacional. Su aporte al desarrollo de la pintura del país es inmenso. La suya es una trayectoria artística repleta de premios y reconocimientos en el interior y exterior, entre estos el primer premio de la Bienal de Barquisimeto en 1982 y el Premio Nacional de Pintura en 1965.

Estéticamente su obra la desarrolla en las corrientes de la figuración y el expresionismo abstracto. Vale decir, la fluctuación entre los ámbitos de la objetividad y la subjetividad. Pero es en el expresionismo que se realizará para convertirse en uno de sus máximos representantes en el país.

Máquinas Voladoras y Materias Flotantes

De su fructífera experiencia y trayectoria pictórica nos ocupa en esta ocasión la experiencia de las Maquinas Voladoras y Materias Flotantes. En estas actividades Francisco Hung hace de auténtico creador y vanguardista en la década de 1960 del siglo pasado cuando el país se abría tímidamente al arte universal.

En Lara, por ejemplo, todavía predominaba a sus anchas el paisajismo y viejos métodos de enseñanza en la EAPMTT lo cual provoca la protesta y un conflicto de sus estudiantes en demanda de cambios. Entre los que rompen con esa tradición tenemos a Servideo López y Esteban Castillo curiosamente también en la línea de las máquinas desde su propia visión pictórica.

Francisco Hung desarrolla, durante la primera mitad de los años 60, lo que puede considerarse los períodos más significativos de su obra. Lo principia antes de 1962 cuando viaja a París, y luego a su retorno a Maracaibo. Entonces estaba en marcha el impulso a la carrera espacial por norteamericanos y rusos empeñados en su conquista y supremacía de lado y lado. Esos avances tecnológicos y científicos sin duda influyen también el ámbito de la cultura y el arte. Son las expresiones de las revoluciones tecnológicas de las cuales Hung tenía conocimiento. Esos hechos lo impactan y a su regreso al país aplicará lo observado en esas lejanas latitudes.

El suyo es un arte vanguardista de la posguerra identificado plenamente con esos avances tecnológicos lo que equivale también al progreso. Un arte abstracto que quebranta el empeño por reproducir en el cuadro exactamente la realidad. Ese es el origen de las Máquinas Voladoras y Materias Flotantes. En las mismas es notable un limpio y cuidado trabajo. Este maracucho despliega muy pocos colores para lograr una creación de un indiscutible belleza, quietud interna y grato efecto visual.

Entre esos colores presentes ampliamente en la obra Materias Flotantes, que ilustrara este escrito, tenemos los primarios amarillo, azul y rojo combinados en menor proporción con el blanco y negro para lograr una armonía por analogía. Los colores los esparce, a nuestro entender, con resolución para deslumbrar al observador. Comunica con energía cromática desde ese principio pictórico. Aunque expresionista es notable la inclinación por la representación muy visible de objetos y seres. Nada de subjetividades. Explicable tal vez porque la frontera entre arte figurativo y abstracto a veces es mínima.

Es una obra cautivante cruzada por lo denotativo, reduccionismo cromático y concreción con un explícito lenguaje plástico. Elementos que la dotan de una peculiar belleza visual. Ello pese a la avasallante y notoria tecnología espacial que avizora la partida del hombre más allá del sistema solar. El inicio de la era espacial visto desde el arte de la pintura por Hung en la década de 1960. Un arte que transmite la oportuna reflexión sobre la presencia del hombre en la inmensidad del espacio donde imperan: la oscuridad, silencio. soledad, cierto miedo y una rara serenidad. Pues el hombre se encuentra lejos de su natural morada, la Tierra.

El minimalismo

Cuando se aprecia los cuadros de esta etapa de FH se constatan varios hechos. Es un practicante del minimalismo, una corriente artística surgida luego de la Segunda Mundial, pero que alcanza su mayor expresión a partir de 1965. Un arte que se plantea la economía al máximo de recursos. Una forma de reduccionismo y elementalidad de la obra.

En estas series siempre deja una suerte de espacios libres de motivos donde la primacía la tiene el color. De cuando en cuando añade unas finas pinceladas muy alejado de los rebuscados y repetidos manchones

A nuestro parecer lo que hace es colocar diversos objetos que se transforman en otros como ocurre con un ave que convierte a la vez en una antena comunicacional. Así cumple con el principio dialectico de la transformación y no destrucción de la energía y la materia.

Desde ese mundo de avanzada tecnología en el espacio sideral muestra la redondez de la tierra. Así se observan colgando en el eje estacionario del globo terráqueo diversos aparatos flotantes entre otros satélites de variado uso, entre estos comunicacional, científico y militar para el espionaje. Por ende, su lenguaje es tecnológico sin enredos cientificistas.

Los componentes del minimalismo los usa acertadamente Hung en sus obras de este período de los años 60.Obran a conciencia plena entre otros: economía del lenguaje, orden, reducción de colores, síntesis y sencillez. Éstas se distinguen por unos niveles superiores de calidad con ese embeleso plástico que seduce de inmediato al espectador por esos impecables colores y calculados trazados propio de un creador que actúa a plena conciencia. Todo desde la subjetividad del expresionismo en que el pintor interpreta la realidad y lo que lo rodea a su manera. Su soporte es el color.

Francisco “el Chino” Hung se ausenta de esta esquina del globo terráqueo el 6 de abril de 2001. Deja al país un portentoso legado artístico reconocido nacional e internacionalmente. El artista de origen asiático orgulloso de haber sido acogido en este país de América del Sur.

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