#OPINIÓN Por la puerta del sol (107): Las irremplazables #8May

Texto y foto: Amanda Niño de Victoria |

El goce de la vida debe provenir del criterio que considere el universo de la infancia como un lugar de recreación, de manera que todos los seres puedan vivir según su naturaleza en armonía y grandes verdades. Es tal la felicidad que al crecer se convierte lo vivido en el hermoso recuerdo que llanto nos hace verter al evocarlo como un pasatiempo hermoso, imposible de olvidar.

El hombre empieza a recorrer sus caminos a partir del momento en que empieza a dar los primeros pasos.

Nuestros hijos son una hoja en blanco en la que escribiremos su destino, hoja en la que ellos mismos narraran su vida y aprendizajes, terreno en el que sembraran los arboles de los que mas adelante recibirán el fruto de su consagración.

Palabras de un hijo

“A veces divagando en mis pensamientos me voy sumergiendo en un sueño profundo y muy grato. Regreso en la memoria uno de mis momentos favoritos… me veo allí a mis ocho años, siempre corriendo detrás de mis hermanos, como todo hermano menor que empieza a vivir.

Siempre admire en ellos la asombrosa manera de vivir la vida como una aventura y reírse de casi todo.

Recuerdo a mamá dibujándome en una hoja de papel su visión de nuestro hogar. A pesar de los años nunca olvide lo que ella plasmo en ese papel.

Recuerdo trozos de mi niñez como si fueran fotos instantáneas colocadas una sobre otra, fotos que nunca pasan de moda ni pierden nitidez en mi memoria.

Sin darme cuenta me empieza a embargar una tristeza como si no quisiera despertar de ese sueño… pero me doy cuenta que ya no soy un niño. Soy un hombre, tengo un hermoso hogar y una familia propia. Sin embargo no dejo de sentir nostalgia por aquel precioso lugar que hoy parece tan distinto, tan bizarro, tan ajeno, tan triste.

Hoy ya mis hermanos están muy lejos, uno de ellos mas allá del Atlántico, cada uno viviendo sus propias historias, la misma suerte de amigos y conocidos que poco a poco han ido dejando espacios vacíos en nuestra patria.

Con tantas cosas en mi mente solo puedo imaginar donde estaré en unos años, acaso seré uno mas de los que toman el pasaje sin retorno con destino a cualquier lugar o seré testigo de un renacer que hoy parece mas producto de una ilusión sin sentido que el de una realidad palpable. Solo Dios dirá la ultima palabra, mientras tanto seguiré aquí haciendo de mi vida una Oda a la perseverancia que solo nace del verdadero amor, amor a mi país”
(David E. Victoria Niño)

Como tantos otros, también este soñador desplego sus alas y voló a un lugar remoto, hacia un cielo sin cadenas, buscando mejores oportunidades y calidad de vida, lejos de sus padres, de sus afectos y de su gente.

En la vida todo pasa, solo queda lo bueno sembrado y los recuerdos. Somos un gesto rebelado y cierto, somos la fe, la duda, el amor, somos lo inefable, escrutadores de estrellas que llevan su destino entre las manos, sus sueños en el corazón.

Las semillas de los hijos siguen siendo sembradas en buena tierra, mientras a nosotros poco a poco el tiempo nos va destiñendo y agrietando la piel y nuestros forjados sueños van quedando dispersos como vivencias

Feliz día a las colosales madres de mi entorno: a mi hija Ivette, a mi nuera María Eugenia, a mis hermanas Elsa, Hortensia y Rosa Luz, a mis sobrinas Aminta, Sandra e Inés, a mis amigas Petra, Zully, Angela, Elsa María Pacheco, Zaida Dávila.

Feliz día para las madres de Colombia, Holanda y Venezuela.

Amanda Niño de Victoria

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