#COLUMNA Soliloquios de café: Probabilidad y política #16May

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

“En política sucede como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal”.
Edward Moore Kennedy (22-02-1932 / 25-08-2009).

Más conocido como Ted Kennedy, Edward Moore Kennedy fue un político estadounidense del Partido Demócrata. Hasta el día de su muerte fue el Senador Senior del estado de Massachusetts por 47 años. Fue también uno de los más prominentes miembros de la familia Kennedy, hermano del presidente estadounidense John F. Kennedy y también del senador de Nueva York Robert F. Kennedy.
Fuente: Wikipedia.

La política está en todas partes y es causa y consecuencia de los cambios sociales y económicos de todo el mundo. Desde las primeras democracias griegas, pasando por el Watergate y hasta la situación actual; la política es un juego complejo y retorcido que afecta a todo el mundo lo quiera o no, ya veces resulta complicada de entender.

Si de algo soy ignorante es de política, y no me gusta que me tilden de político porque mi albedrio es que no lo soy, nunca he pertenecido a algún partido político, y considero que es una de las más nobles profesiones cuando se ejerce con probidad, practico y defiendo los preceptos expresos en la Constitución Nacional de la República, las leyes, sus reglamentos, los Tratados Internacionales y los Derechos Humanos en ellos otorgados.

Creo firmemente en que, en el espíritu, propósito y razón del legislador probo expreso en el Estamento Legal vigente, ejecutado sin manipulaciones, cortapisas, triquiñuelas y/o ventajismos, está el camino de la paz.

Asevero que la mejor y mayor herramienta de la democracia es el voto, pero valga la acotación, con la asepsia de un quirófano, en igualdad de condiciones, con inobjetable libertad de expresión, igualdad en las posibilidades de movilización, con el debido respeto a los derechos políticos, con instituciones verdadera y comprobadamente pulcras. En fin, con las características propias de los gobiernos democráticos que hacen del derecho a elegir una fiesta electoral, en plena libertad.

Las personas que asumen la responsabilidad de liderar los destinos del país, deben actuar con sensatez basada en la lógica y razón. La situación económica y social del país amerita que se implemente la cordura necesaria bajo una diáfana actuación por parte de los líderes que han de guiar a la población al rescate del bienestar social perdido. Es obligatorio dejar atrás el anhelo de protagonismo que a muchos conduce a ratificar al ya olvidado “Principio de Peter.” A restarle importancia al puesto que se habrá de ocupar en la fotografía y a trabajar altruistamente por restablecimiento del sosiego, aboliendo la incertidumbre ciudadana, a trabajar para que el país sea productivo rescatando la renta familiar.

Venezuela ha sido dotada por la Benevolencia Divina de todas las condiciones para ser un país líder en el mundo. Debemos dar lo mejor de nosotros para restablecer lo perdido en estos últimos veintiún años. Nuestra descendencia merece que le dejemos, al menos, el país que nosotros conseguimos, de lo contrario, la historia no nos los perdonará, menos ahora cuando es mucho más fácil sustanciar los hechos verdaderos.

La pandemia que destruye a la humanidad, sin distinguir raza, credo, color, status social o ideología política, nos puede servir de ejemplo del adagio que expresa:

“Lo que fácil se obtiene … fácil se va”.

Algunas riquezas de dudosa procedencia han quedado sin ser disfrutadas, por la desaparición física de sus propietarios.

“Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.
ABRAHAM LINCOLN.

Maximiliano Pérez Apóstol

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