Maduro quiere oxigenar al bolívar: ¿Sirve un impuesto al uso del dólar? #11Feb

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El pasado 10 de diciembre Delcy Rodríguez, vicepresidenta del régimen y ministra de Finanzas, afirmó en la Asamblea Nacional que 2022 será “el año de recuperación del bolívar”, la agonizante moneda que los venezolanos sustituyen por el dólar para calcular precios, pagar en la mayoría de los comercios o ahorrar.

Tras cuatro años de hiperinflación el país cayó en una dolarización de facto que la administración de Nicolás Maduro quiere contener para que el bolívar, la moneda que emite el Banco Central de Venezuela y emplea el gobierno para gastos como el salario de los empleados públicos y las pensiones, recupere parte del terreno perdido.

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El plan de fortalecimiento incluye el freno a la dolarización en el sistema financiero. Después de meses de conversaciones con los banqueros, el gobierno mantiene cerrada la puerta de los créditos en dólares y no autoriza la interconexión que permitiría transferir dólares de un banco a otro.

Además, a fin de que los bancos no presten bolívares que puedan emplearse para comprar dólares, aplica regulaciones para limitar las opciones de financiamiento.

Hay más: La Asamblea Nacional aprobó una ley que deja el camino libre para que el gobierno cobre más impuestos a quienes no usan el bolívar o el petro, la criptomoneda oficial, y emplean otras monedas y criptomonedas, como dólares o bitcoins, para sus pagos.

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No se decreta

Analistas consideran que el impuesto, que ha generado incertidumbre, no es la vía correcta para que los venezolanos disminuyan el uso del dólar y quieran más bolívares.

“Una cosa es encarecer el uso del dólar para inducir un aumento forzoso de la demanda de bolívares, y otra es restablecer la confianza en la moneda nacional”, dice la firma Síntesis Financiera en su informe El Tesorero.

La inflación, aunque menor a otras épocas, sigue siendo muy alta y el bolívar constantemente pierde capacidad de compra: las cifras oficiales registran que en 2021 la inflación acumuló un salto de 686%.

Añade que “las economías se desdolarizan construyendo la confianza en la moneda nacional. Y la confianza viene con políticas económicas estabilizadoras consistentes”.

Esperando la Gaceta

A través del impuesto a las operaciones en divisas el régimen de Maduro busca, como bien lo dice la exposición de motivos de la ley, “incentivar en términos tributarios el uso del bolívar, haciendo más barato su uso respecto de las divisas” y en segundo lugar recaudar dinero.

Para aplicar el tributo la Asamblea Nacional, bajo control de Maduro, reformó la Ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras. La reforma fue aprobada en segunda discusión, pero falta que Nicolás Maduro ordene su publicación en Gaceta.

Una vez esto ocurra lo más probable es que tarde un mes para entrar en vigencia y que el Seniat, organismo encargado de cobrar los impuestos, utilice este tiempo para emitir normas sobre los aspectos operativos.

Cómo impacta

En el impuesto a las “grandes transacciones” es crucial el término “sujeto pasivo especial”, que en teoría deberían ser grandes empresas o personas de altos ingresos. El Seniat es el organismo que decide quién o cuál empresa es sujeto especial.

El único requisito para ser nombrado es superar un ingreso mínimo que se calcula de acuerdo a unidades tributarias. Como la unidad tributaria es muy baja actualmente cualquier empresa, negocio o persona pueda ser sujeto especial.

Basta que una empresa o comercio tenga ingresos anuales brutos superiores a 600 bolívares o ventas mensuales por 50 bolívares para que pueda ser sujeto especial y, en el caso de personas, un ingreso anual superior a 150 bolívares, que apenas equivale a unos 33 dólares al tipo de cambio oficial.

Desde 2016 los sujetos especiales cancelan un impuesto cuando hacen pagos en bolívares, ahora también en petros, a través de la banca o por algunas operaciones en que no interviene la banca.

El chavismo, una vez aparezca la ley en Gaceta, tiene el poder de fijar este impuesto entre un mínimo de 0% y un máximo de 2% del monto de los pagos. La Asamblea lo estableció tentativamente en 2%.

Lo que no paga

El Seniat no ha emitido las providencias y hay cosas que podrían cambiar, pero bancos consultados destacan que, de acuerdo con la ley, no pagan impuesto “las operaciones cambiarias realizadas por un operador cambiario debidamente autorizado”.

Esto significa, explican, que quienes compren dólares a través de la banca no pagarán impuesto y de esta forma se busca que la mayoría de las compras de divisas se hagan en el mercado oficial.

Cuando se pague con la tarjeta de débito de una cuenta en dólares de un banco en el país, tampoco habría pago de impuestos porque en realidad los comercios no reciben divisas: el mecanismo es que el banco compra los dólares a su cliente y le transfiere bolívares al comercio, por lo tanto, se produce una operación cambiaria que está exenta.

También están exentas las operaciones donde interviene un banco corresponsal, esto significa que no habría pago de impuestos al pagar con la tarjeta de un banco internacional.

Puntos grises

Juan Cristóbal Carmona detecta algunos aspectos que necesitarán precisión. “En el caso del uso de sistemas como el Zelle ocurre una transferencia de dólares entre bancos extranjeros. ¿Están gravadas estas transacciones? Esto no está claro”.

“En el caso de las cuentas custodia en dólares. Si el titular hace retiros en efectivo o da una instrucción para que alguien a quien le debe vaya al banco y reciba una cantidad en efectivo. ¿Esto es gravable? ¿Cómo lo controlas?”, agrega.

 ¿Cuándo alguien haga una compra y pague con dólares en efectivo cómo va a saber, en caso de que le cobren el impuesto, que efectivamente ese comercio es un sujeto especial?”, dice Juan Cristóbal Carmona.

“Cuando los pagos se realicen en criptomonedas o criptoactivos distintos del petro, ¿a qué valor se debe colocar en la factura su equivalente en bolívares? No hay un ente oficial que indique el valor de criptomonedas como bitcoin o ethereum”, explica.

“Cuando alguien pague con dólares en efectivo, por ejemplo, a un supermercado que es sujeto especial el supermercado tendrá que cobrar el impuesto, convertirse en un agente de percepción, para esto hace falta una providencia del Seniat”, dice.

Más informalidad

Camilo London, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y experto en temas tributarios, destaca que para el régimen no va a ser fácil evitar la evasión del impuesto a los pagos en dólares.

“Hay operaciones de muy baja posibilidad de ser controlada, conque la factura no se haga en divisas, si el pago es en efectivo, ya se evade. La mayor recaudación será a través de la banca y establecimientos formales, entonces el riesgo es que aumente la informalidad”.

Explica que “ese es el mayor costo que podría tener la aplicación de este tributo, que no obtengas recaudación ni un mayor uso de bolívares y en cambio aumente la informalidad en la economía, algo que impactaría la recaudación de otros impuestos”.

“Si hay mayor informalidad desciende la recaudación del IVA, del impuesto sobre la renta y la recaudación de los municipios”, señala Camilo London.

Poco crédito

Para contener el uso del dólar en la economía el régimen, a pesar de que la mitad de los depósitos en la banca ya están en divisas, impide el crédito en dólares. Tras largas reuniones con la Asociación Bancaria solo accedió a la modalidad de créditos indexados.

Los créditos indexados son en bolívares, pero relacionados al tipo de cambio. Por ejemplo, si una empresa recibe un crédito de 4,5 bolívares, que hoy equivalen a un dólar, a tres meses de plazo y al vencimiento el precio del dólar aumentó hasta 10 bolívares, la empresa tendrá que pagar 10 bolívares al banco, más las comisiones y la tasa de interés.

“Estos créditos son riesgosos, solo se pueden entregar a empresas grandes, con garantías, con capacidad para asumir el riesgo cambiario”, dice un banquero.

Los bancos tienen depósitos en dólares por 740 millones y podrán utilizar el 10% de esta cantidad bajo la modalidad de créditos indexados, unos 74 millones de dólares, pero hay dudas de cómo operará el mecanismo.

Para otorgar los créditos indexados los bancos tienen que cambiar los dólares a bolívares y todavía no saben si tendrán que venderlos en el mercado, si se los comprará el Banco Central o les permitirán utilizar bolívares de las reservas.

A fin de que no haya la posibilidad de que los bancos otorguen créditos en bolívares que puedan ser utilizados para comprar dólares y especular con el tipo de cambio, el Banco Central obliga a las entidades financieras a congelar a manera de reservas la mayoría de los depósitos.

La semana pasada disminuyó el encaje, como técnicamente se denomina a la porción de los depósitos que no pueden ser prestados y deben mantenerse como reservas, desde 85% hasta 73%.

Un detalle relevante es que el encaje es tan alto que la mayoría de los bancos lo incumple y paga multas, por lo tanto, buena parte de la reducción no se dirigirá a nuevos préstamos, como por ejemplo, a aumentar el límite de las tarjetas de crédito.

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