jueves, junio 16, 2022
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#OPINIÓN El Coronel psicópata, ¿un idiota moral? #25May

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«Un idiota moral es quien como el psicópata, transgrede perversamente las normas éticas y morales porque según él no están hechas para regular su conducta».
Crisanto Gregorio León

Hablando de laxismo, significativo año fue el de 1993 para muchos psicópatas, cuando Norbert Bilbeny, publica su libro «El idiota moral»: la banalidad del mal en el siglo XX. Siguiendo su pensamiento podemos aseverar que aunque parezca contradictorio, mayor antítesis para la sociedad es en sí mismo el Coronel psicópata, como si realmente no entendiera las consecuencias de sus actos, que se trata de un loco en un cuerpo que está en su sano juicio, que se comporta ex profeso como un imbécil moral, como un discapacitado ético, por lo que adrede o como acto maquinal inmoral se burla de las normas cualesquiera que ellas sean. En otras palabras es un deshonesto descarado. Le importan un pepino los cánones morales y los principios éticos. Sufre locura moral, tratando como trivial cualquier norma que pretenda colocarle verjas a su carrera delictiva y zigzaguea entre actos reflejos y deliberantes.

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El Coronel psicópata es una prostituta de los valores, si hay dólares de por medio, él se vuelve sordo, ciego y mudo, para ejercer y permitir la corrupción; como si no tuviera la inteligencia suficiente para entender que se está burlando de la sociedad y de sus parámetros civilizados de proceder. Se distrae convenientemente de las implicaciones éticas de sus actos y de sus decisiones.

Un idiota moral como el Coronel psicópata, es quien no reflexiona ni se hace cuestionamientos sobre los comportamientos que asume y ejecuta manifiestamente contrarios a la moralidad y a la ética. Y en el caso de este felón narcisista que nunca llegó a General, no hace reflexiones axiológicas porque se siente seguro, resguardado por sus compadres y sus monos voladores, además por efecto de la propia atrofia de su lóbulo frontal cerebral con menguada materia gris.

Nació así genéticamente, este felón narcisista; no está enfermo porque la psicopatía es considerada un trastorno de la personalidad; por lo que no está loco, solo es un cerebro primitivo de antes que el ser humano tuviese empatía; es decir, los psicópatas son la versión pobre y pasada de moda de los humanos y dan asco, menos sienten y más se creen.

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Desde luego que el Coronel psicópata es una persona inmoral, de ello no hay duda y de esa inmoralidad le deviene la idiotez moral. No usa su mediana inteligencia en colocarse barreras éticas que lo hagan declinar de sus propósitos ilícitos, de corrupción, vejación y depredación social. Nótese que no es un idiota moralista, eso significa otra cosa, es una manera despectiva que usan los inmorales para llamar a quien tiene una intención moralizadora. El Coronel psicópata es un idiota moral. Un tipejo que se abstrae respecto de los valores morales y se distancia de ellos intencionalmente, porque perversamente no los registra como reguladores de su conducta y por tanto ni los toma en cuenta.

Es contigo, psicópata que lideras la corrupción y estás resteado favoreciéndola. Si te haces el sordo, el mudo y el ciego, ante la evidente corrupción, entonces eres un idiota moral. Si te descompones y pierdes los estribos en contra de los buenos todo está perdido, tú eres uno de ellos, tú eres uno de los malos y seguro eres el Coronel psicópata.

Qué lástima de institución que por su misión y visión otras eran las expectativas con ella. Pero nada bueno se sigue haciendo en esta organización del crimen El psicópata con una maquiavélica actitud, que ejerce y respalda la descomposición, la putrefacción, la podredumbre, la peste, la fermentación, la corruptela, la depravación, la perversión, el vicio, la prostitución de los valores, el envilecimiento, la deshonestidad. Pero claro, que otra cosa se puede esperar del Coronel psicópata e idiota moral.

¡Cuánto pecado le agregas a tu alma! Cuando tu inmoralidad es de tal tamaño y envergadura que ya no te importa lo que se diga de ti, porque eres un «idiota moral » , no te interesa ni mantener un buen nombre en sociedad ni en familia.

¿Cuando estás resteado favoreciendo y ejerciendo la corrupción y comportándote como un idiota moral?. Cuando te haces el pendejo ante la realidad de la podredumbre que muchos o algunos ingenuos buenos ciudadanos que creen en tu honestidad e integridad te están advirtiendo y recurren a ti inocente y entrampados para que adecentes la situación, pero tú decides mirar para otro lado, porque eres la maquinaria putrefacta y ralentizas las decisiones que todo el mundo virtuoso espera, porque son crédulos, sin saber que eres el Jefe de la banda y de la red de corrupción. Pero tu doble moral escandaliza tu figura y te hace un famoso desprestigiado, porque eres un psicópata e idiota moral.

Hay muchos con una corrección que dejan ver en sociedad y una corrupción que creen esconder pero que la jactancia y la prepotencia del dinero mal habido los delata, además de los signos exteriores de riqueza. Todo el mundo sabe que estás robando, que estás corroyendo la dignidad y la gloria, que eres el jefe de los delincuentes, que son un pranato; y andan campantes como si nadie estuviera enterado. Pero ojo, Dios te conoce desde el vientre de tu madre y a él nada puedes esconder. Es como si te la echaras de un buen padre de familia, pero violas a tus hijas o a tu hijo varón que marca distancia a 2700 km de ti huyendo de tus aberraciones, o que si tuvieras nietas y nietos y dejaras que otro u otros las violaran, y la familia llena de vergüenza y de dolor solo espera ser liberada del yugo de tu malévola presencia.

Cuando estás resteado favoreciendo la corrupción es que tú eres el líder, porque aunque de múltiples escenarios y de diversas personas de todo orden te llegan las noticias y las evidencias que están destruyendo lo que de suyo debe ser rescatado y protegido; pero tu inacción cómplice y complaciente te señalan como como el pran mayor.

Cuando tu grado de compromiso es de tal magnitud dentro de la red de corrupción que tu apoyo es incondicional a los corruptos y a sus cómplices, pues no haces nada para deshabilitar la inmoralidad ética y la indecencia, concluyentemente es tu familia mafiosa y tú el capo mayor, siendo tu caja de valores deontológicamente un asco.

Entonces, haces silencios cómplices o alcahuetas , te da una ceguera acomodaticia , y te vuelves mudo causal y aunque sabes y te dan la información precisa sobre personas y actos de corrupción, te haces el desentendido o el que no estabas en conocimiento de lo que te han estado poniendo en cuenta y miras para otra parte, caracterizándote por la inactividad ética o haces algunos enroques ficticios para disimular tu participación y hacer creer que quieres acabar con las corruptelas, pero todo continúa enmascarado por ti y por tus secuaces. Pero es que ellos cada vez se parecen más a ti en lo delincuente y en lo psicópata y tú te integras más a sus personalidades criminales, porque el anillo de corrupción es un ente maligno, donde todos sus integrantes se parecen más y más unos a otros; toda vez que el ser humano es la media de las cinco personas que integran su círculo social. ¡Dime con quién andas y te diré quién eres!.

No quieres a tu madre, ni a tu padre, porque ellos con toda seguridad no te enseñaron a ser ni un delincuente, ni una alcahueta de delincuentes, ni que manches el nombre o apellido familiar por proteger a ratas asquerosas, de las que tú no te quieres deslindar, porque eres la rata mayor. Pero es que eres un delincuente desde infante donde tu conducta disocial empezó a hacerte de perverso polimorfo a psicópata experimentado. Te integras más al hurto y a la corrupción, a la extorsión y a la venta ilícita de documentos, a la violación de los derechos humanos porque eres perversión.

Un hombre juicioso y trascendente, manda un mensaje claro a la opinión de quienes creen que tu bandidaje no puede ser verdad y con acciones concretas haces saber que tú no formas parte de esa red de corrupción a la que cada vez se te ve más posicionado, porque tú la cohesionas, porque tú la lideras, porque es de tu creación intelectual. Pero no cobardemente haciendo mártires, ni haciendo injusticia contra los inocentes que creyendo en tu integridad, te han dado ingenuamente información para que desmanteles la banda, sino por el contrario, con ética y arrojo –pero el idiota moral no tiene ética – , destruyendo la red y pateando a los corruptos, cosa que es imposible porque tú eres el anti líder, un psicópata y la psicopatía no tiene cura. Solo te espera la cárcel.

Es una utopía que tú tengas algo de gallardía y de decoro y renuncias y te vayas liberando así de corrupción a la institución, cuando tú eres el jefe psicópata de la banda. Das evidencias de que eres una persona indecente, cuando ellos se escudan en ti, en tu nombre y en las relaciones que han tenido y tienen contigo, tú eres su soporte, el hilo que los sostiene. Porque tú eres un psicópata experimentado y te jactas de tu maquiavélica perversión.

Cuando estás inerte ante la corrupción, porque eres el ideador y fundador de la red de extorsión e ilicitud, eres encubridor, compinche y tus silencios cómplices y alcahuetas, hablan mal de ti, de tu verdadera personalidad; cuando la corrupción sigue campante y sonante, no obstante pregonar decencia y corrección en los discursos de salón, las señales y la realidad son antítesis. Es porque eres un idiota moral.

Transcribo el excelente artículo de la profesora Ana Cristina Aristizábal al referirse al idiota moral.

«Norbert Bilbeny, profesor de Ética en Barcelona, España, acuñó el término «idiota moral». Asegura que los idiotas morales no tienen juicio práctico, admiten que el fin justifica los medios y lo peor: no logran usar la capacidad de pensar, de la que, sin duda, están capacitados.

El idiota moral sabe lo que está haciendo, pero es incapaz de sentir emociones y actúa por el libre impulso sin que medie un tiempo de reflexión entre lo dicho y lo hecho.

Varios pensadores, como Emil Kraepelin, Wilhelm Reich, Alfred Adler o Emile Durkheim esbozaron sus propias teorías para tratar de hallar las causas de la apatía moral de los idiotas morales, y aunque no hay acuerdo entre ellas, sí hay una conclusión en común: en los idiotas morales no se ha encontrado falta de inteligencia. La teoría central de Bilbeny es que «la ausencia de pensamiento se encuentra siempre entrelazada con otras causas en la formación de un idiota moral». Asegura que los idiotas morales tienen los «ojos abiertos pero los sentidos cerrados». Qué paradoja: son inteligentes, pero no piensan.

El idiota moral no se cuestiona a sí mismo, porque no piensa: ha castrado esa capacidad innata del ser humano, la que en algún momento lo distinguió de los seres inferiores.

Bilbeny afirma que los genocidas y psicópatas también presentan esas características. Desconocen los sentimientos de culpa o arrepentimiento. La educación es el escenario adecuado para la reflexión. La posibilidad de hacerse preguntas promueve la capacidad de pensamiento, de análisis, de crítica. Quien es capaz de cuestionar no cae en los excesos ni en los fanatismos tan peligrosos para el desarrollo moral».

El psicópata es un actor, un perverso histrión que usa toda una estrategia psicológica para hacerse pasar por un hombre probo, pero lo que hace es aplicar maquinados engaños para embaucar a todos.

Por el laxismo se rechaza la obligación moral de hacer algo o de evitar algo, e incluso se disminuye acomodaticiamente la gravedad que eso encierra y entonces vilmente se concluye en permitir lo que está prohibido y que aquello que es grave o perverso, para el idiota moral realmente es una tontera y no tiene mayor censura que una simpleza y nimiedad. De esta forma el siniestro psicópata y aún más el psicópata experimentado como es el Coronel psicópata, desaplica convenientemente las normas éticas y morales porque no le benefician en su mundo de corrupción.

No te hagas el idota , que todos están enterados de que eres un corrupto y perverso psicópata.

«Un idiota moral, es quien se hace el cretino o el imbécil para no aplicar las normas éticas y morales, cuando son demoledoras a sus perversiones o las de sus cómplices»
Crisanto Gregorio León

Crisanto Gregorio León

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