#OPINIÓN “Lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta” #29Nov

El desgobierno populista de Nicolás Maduro ha causado la destrucción total del país, en lo económico, social, político y en general, de cada una de sus instituciones.

Basta ver cada uno de nuestros pueblos y ciudades, las empresas e industrias, el desempleo y los salarios, la educación y la salud, la migración y corrupción, la violación de los derechos humanos.

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Todo lo podemos resumir en un deterioro total de la calidad de vida. El sufrimiento por la crisis económica y el colapso de la sociedad no se aguantan, y lo respaldan informes de organismos internacionales de la ONU. 

La democracia en la cuarta república, que durante mucho tiempo fue motivo de orgullo, está colapsada y agonizante debido a la implantación del modelo autoritario castro-comunista que arrasó con todo, convirtiéndose en un verdadero “barbarazo”. 

Ya no se trata de un gobierno reprochando a otro el uso de los recursos, sino de una población sumida en la miseria y el hambre que ahora debe enfrentar lo que hasta ahora luce como una confiscación de su dinero con el cual hacen y deshacen los de la cúpula roja: Incautan el patrimonio para sus placeres.

¿Se justifica el estado de postración en que se encuentran las finanzas del país? ¿Se justifica que el Estado no pueda cumplir con sus obligaciones laborales y sociales mientras Nicolás Maduro viaja a Egipto a la cumbre del clima y su vicepresidenta Delsy Rodríguez a Qatar a la inauguración del Mundial de Fútbol pese a que Venezuela no está participando?

La oposición y el pueblo de Venezuela reprenden los gastos de “recursos usurpados” en un contexto de crisis.

Los críticos sostienen que Rodríguez viajó 12 mil 400 kilómetros para asistir a un evento deportivo en el cual Venezuela no tiene competidores porque no clasificó. La funcionaria asistió a la apertura de la Copa y al partido entre el país anfitrión y Ecuador.

Anduvo con una delegación cuyos integrantes no fueron revelados y la recibió en el aeropuerto el canciller del país organizador y embajador ante esa nación, Carlos Mata Figueroa, un General retirado que fungió en el pasado como Ministro de Defensa y Comandante del Ejército venezolano.

¿Cuánto costó esa parafernalia? 

Antes de llegar a Qatar, estuvo en Ginebra en el inicio de su delicioso viaje que contrasta con la miseria humana.

Juan Guaidó, reconocido aún como Presidente interino de Venezuela, quien no deja de referirse a Maduro como “dictador”, lo acusó de “hacer turismo con los recursos usurpados de los venezolanos”.

“Delcy Rodríguez no representa al Estado venezolano. Representa a una corporación criminal liderada por Nicolás Maduro, quien usurpa el poder y la institucionalidad del Estado. Así como él no debió estar en la cumbre del clima en Egipto, ella tampoco debió ir a Qatar”, comentó la legisladora venezolana Olivia Lozano.

Dijo que los gastos de las “nutridas delegaciones” que acompañaron tanto a Maduro como a su vicepresidenta “contrastan” con los altos niveles de pobreza en Venezuela.

La parlamentaria opositora cuestiona cuánto le ha costado al Estado venezolano financiar las prioridades políticas y económicas del cruento régimen con inversiones en traslados, comidas, alojamiento y logística en Egipto y Qatar.

“¿Cuánto dinero se desvía de la inversión social para destinarlo a hechos como estos, que solo favorecen a una casta política que ha adelgazado al pueblo venezolano y convertido en una amenaza para el resto del continente? Es una aberración”, declaró.

 “Lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta”, es el título del refrán usado para este artículo. Nos está indicando que cuando no nos hemos ganado las cosas sin luchar por ellas, no sabemos cuál es su verdadero valor.

Por lo tanto no nos importa que se pierda. No se le da precio a lo que no se ha ganado. La cúpula roja es una familia que se ha enriquecido de la noche a la mañana y, ¡cómo despilfarran! 

El caso del tour de la señora Rodríguez nos recuerda la dicha de Rosinés Chávez, quien a mediados de año se graduó en el exterior como internacionalista.  

Es una de las hijas del fallecido expresidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Mucho se hablaba de la vida personal del exmandatario y la cantidad de lujos de sus familiares y allegados.

Una de las informaciones que se tenía de la joven era que estudiaba en la Universidad de París conocida como “La Sorbona”. Sin embargo se confirmó que egresó del Instituto Libre de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas.

Una gran cantidad de venezolanos cuestionó su triunfo personal,   argumentando que logró graduarse en el exterior con “el dinero de los venezolanos”.

Mientras millones de jóvenes tuvieron que abandonar sus estudios para emigrar de la miseria a la que los comunistas bolivarianos llevaron al país, la hija del creador de la tragedia venezolana se graduó en la mejor y más cara universidad de París, tuitearon algunos compatriotas.

Muchos jóvenes venezolanos han decidido no continuar estudiando al terminar la educación secundaria, con edades comprendidas entre los 18 y 24 años, y no reciben ningún tipo de formación, pasando a engrosar las filas de tantos que por falta de recursos se quedaron en el camino.

El viaje de Maduro y de la vicepresidenta, hermana de Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento que domina el chavismo, elegido en 2020, abona uno de estos ejes ventajistas de la dictadura actual, centrado en un contexto de pobreza y crisis nacional.

Si apartar a un dictador del poder es difícil, recuperar el dinero que durante años ha robado a su pueblo suele serlo aún más.

¿Cuándo será realidad lo que soñamos los venezolanos? ¿Cuándo cambie la cultura del robo, del dinero fácil, del amiguismo y la ley de la ventaja?

En 1978, hace 44 años, en época de la República Civil, el entonces candidato presidencial Luis Herrera Campíns adoptó como lema central de su campaña una pregunta dirigida al gobierno de turno, el primero de Carlos Andrés Pérez: ¿Dónde están los reales?

Ahora, en esta Quinta República, donde en nuestro país comenzamos un nuevo mundo, una nueva vida, aparecen las dos caras del disfrute y la infelicidad. 

El pobre, herencia de una revolución bonita, el solitario, el desplazado, el melancólico, sienten en estas fiestas decembrinas una agresión íntima impuesta por el entorno forzosamente festivo de los millonarios de nuevo cuño que les oprime y margina.

Por ello hoy el dolor y angustia se multiplican. Ofende el derroche y maltrata la hipocresía del Presidente Maduro y sus secuaces de deseos de felicidad para todo el mundo.

¡Válgame Dios!

Orlando Peñaloza

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