#OPINIÓN Red de Instituciones Larenses: ¿Recuperación económica? #28Feb

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Donde quiera que, por la actividad de un agente, haya incremento de utilidades habrá producción en sentido económico.

Para producir hay que combinar una serie de elementos. En la fabricación del más simple objeto han intervenido diversos factores: materias primas y energías, fuerzas de trabajo, se necesitó de la disposición de fondos monetarios, etc. Para cada bien producido habrá sido diversa la especie, cantidad y calidad de los medios empleados.

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Pero, generalizando, podremos decir que los factores de producción son aquellos elementos que intervienen en el acto productivo.

A la clásica división tripartita de los factores de producción: La Tierra; el trabajo y el capital hay que agregarle el empresario, el Estado y en la era contemporánea es pertinente complementarlos con la tecnología.

La Tierra no se refiere exclusivamente a las fincas o predios agrícolas o a la extensión de nuestro planeta. Quizás fuera más adecuado hablar de “la Naturaleza”. Para extenderlo a las energías y a los recursos naturales. Es la Tierra, o naturaleza, el factor más originario de producción pues le fue anterior a él y en ella encontró cobijo y la base de su subsistencia.

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El trabajo supone la acción de los seres humanos sobre la naturaleza. Con su esfuerzo deben encontrar (los seres humanos) el cobijo y el sustento, extraer de ella todo lo necesario para su continuo perfeccionamiento y progreso. Mediante el trabajo, somos los seres humanos los rectores de la economía.

El capital: Hay que distinguir entre el capital, en forma monetaria y cuando adopta la forma de bienes reales o capitales. Es un factor derivado de la producción; un factor instrumental que sirve para agilizar, simplificar y multiplicar la fuera de trabajo de los seres humanos.

El empresario: es el factor más dinámico de la producción, es el principal agente, por ser su coordinador, impulsor y director de los demás factores. Especial distinción merece el empresario por ser creador y ejecutor de nuevas combinaciones productivas, que hacen progresar a la humanidad, proporcionándole mayor suma de bienestar con menores esfuerzos y costos.

El Estado: Es ineludible para un Estado moderno asumir la concepción del estado como factor de producción, evitando el excesivo intervencionismo a lo que le induce un gran poder gubernamental, pudiendo contribuir eficazmente en la tarea productiva que el desarrollo de la humanidad conlleva en adelantos y servidumbres. La evolución va estrechando la mutua interdependencia. Las empresas, para su buen funcionamiento, deben contar con una adecuada infraestructura. Las perturbaciones que sufren las empresas, a la par de la población, cuando se desencadena el mecanismo de la inflación, es un ejemplo significativo que nos indica cuán decisiva y específica es la tarea del Estado en la regulación de la moneda, que emitida en demasía desarticula todo cálculo racional de los costos.

La acción del Estado comprende: La acertada planificación de la estructuración del país y la sabia coordinación de los esfuerzos comunes. La creación de infraestructuras productivas. Reales: Vías de comunicación, etc. Monetarias y crediticias: emisión de moneda, ordenación bancaria, etc. Legales: Regulación jurídica basada en el respeto al espíritu, propósito y razón del legislador probo, expreso bajo preceptos tradicionales e internacionalmente aceptados y ejecutados haciendo realidad la justicia honesta e imparcial.

Es indiscutible la influencia de la tecnología, en la era moderna. La electrónica ha marcado pauta determinante en los sistemas productivos globalizados y a ello tenemos que adaptarnos, si es que no podemos superarlos.   

La agricultura, como sector primario de la producción que comprende aquellas actividades que están más en contacto con la naturaleza y que incluyen la ganadería, la silvicultura, etc., merece especial atención. Partiendo de que los precios de los productos del sector agrícola constituyen la “Remuneración al Trabajo” de los agricultores y de que: “La Remuneración al trabajo es un Derechos Humano”, establecido en la Declaración Universal emanada de la O.N.U., es propicio recordar la máxima de la Oficina de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (F.A.O.):

“La soberanía agroalimentaria de las naciones comienza cuando su población dispone de los ingresos necesarios para adquirir sus alimentos”.

Maximiliano Pérez Apóstol

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