Arquidiocesana: “Jesús, El Buen Pastor”

La referencia del Pastor que conduce y protege su rebaño, forma parte de la vida del arameo nómada, en el contexto de una cultura pastoril.

En este tipo de existencia el pastor es a la vez un defensor de ovejas, como también un jefe y un compañero de faena.

El pastor debe ser un hombre lleno de fortaleza, capaz de defender su rebaño de los ataques de animales salvajes, tales como leones, osos, así lo dice 1Samuel 17, 34-35: “Pero David dijo a Saúl; cuando tu siervo apacentaba las ovejas de tu padre, venía un león, o un oso y se llevaba una oveja del rebaño, yo lo perseguía y le golpeaba y se la arrancaba de la boca. Si se venía contra mí, le agarraba por la melena del mentón, le golpeaba y le mataba…”

Pero también el buen pastor debe ser delicado, es lo que dice Proverbios 27,23: “Cuida bien tu grey, preocúpate por tus rebaños”. Él insiste, que muchas veces es necesario llevar en sus brazos a las ovejas débiles, en efecto: “Como un pastor apacienta su rebaño, en su brazo recoge a los corderos, en su seno los lleva y conduce al reposo, a las perdidas”

Sintiendo de esa manera un gran aprecio y respeto por esas ovejas, tratándolas como a hijas (2Samuel 12,3)

Al mismo tiempo la autoridad del pastor no se discute, porque está basada en la verdad, en el buen trato y en el amor.

En Babilonia y Asiria, los reyes se consideraban como pastores, que conducían a su pueblo; ellos debían proteger a sus ovejas.

En tal sentido, Dios aparece ya desde el Antiguo Testamento como el Buen Pastor por excelencia que conduce a buenos pastos a sus pueblos. Los guió como a “un rebaño en el desierto” (Salmo 78,52); y aún por obstinación de aquel pueblo debió ir al cautiverio, no obstante Yahvé, los conducirá hacia “los manantiales”, congregando a todas las ovejas dispersas y desorientadas. Por eso su misericordia, se extiende a todos, sin discriminación.

Pero muchos pastores de Israel, fueron infieles a su misión. No buscaron a Yahvé, le desobedecieron, lo rechazaron, no se ocuparon del rebaño, sino que sólo se preocuparon de sí mismos; en efecto, así se queja Yahvé, de eso malos pastores: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, habla y diles: Pastores, así habla el Señor Yahvé ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan así mismos!… ¿No es el rebaño al que deben apacentar los pastores?… Ustedes se toman la leche y se visten con la lana, matan las ovejas cebadas, pero no apacientan el rebaño. No han fortalecido a las débiles, ni han curado a las enfermas; no han vendado a las heridas, ni tomado a las descarriadas, ni buscado a las perdidas, sino que las han conducido con crueldad y violencia. Y ahora dispersas, por falta de pastor, presa de todas las fieras del campo” (Ezequiel 34, 2-5).

A todos estos pastores malos “se los llevará el viento…” (Jeremías 22,22). Pero Yahvé tomará en su mano el rebaño, y lo guardará (Jeremías 31,10)

Tan pronto le sea posible, procurará colocarle pastores según su corazón, quienes apacentarán con inteligencia y sabiduría (Jeremías 3,15)

En el Nuevo Testamento, Jesús describe la preocupación misericordiosa de Dios con características del buen pastor, que sale en búsqueda de la oveja perdida (Lucas 15,4-7)

Jesús es el buen pastor por excelencia. En efecto, Él se considera enviado a las ovejas perdidas de Israel (Mateo 15,24)

El pequeño rebaño de Jesús, será perseguido por los lobos de fuera, de allí que se les aconseje fervientemente: “He aquí que los envío como ovejas en medio de lobos. Sean pues prudentes, como las serpientes y sencillos como las palomas” (Mateo 10,16).

Ese rebaño será atacado también por los lobos de dentro, disfrazados de ovejas, por eso insiste: “Cuídense de los falsos profetas que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, y por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7,15).

Hay muchos lobos disfrazados de ovejas, lobos tales como la pornografía, las mafias, las politiquerías, la corrupción.

Existen lobos, como el erotismo, el materialismo, la adoración del dinero, la prostitución, el alcoholismo, la droga, que destrozan a nuestro pueblo. Los lobos del compadrazgo, clientelismo político, usura, parcialidad judicial que destruyen tantas esperanzas.

Jesús buen Pastor, será herido, pero reunirá en Galilea a su rebaño; y al final del tiempo el pastor de esas ovejas, separará a las buenas de las malas y “pondrá las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda” (Mateo 25,33)

Jesús es el gran Pastor, más grande que Moisés. Él viene en ayuda de las ovejas sin pastor (Mateo 9, 36)

Así lo manifiesta Hebreos 13,20. “El Dios de la paz, que por la sangre de la alianza eterna, resucitó de entre los muertos, al gran pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús”.

Jesús es el mediador único, la puerta de acceso de las ovejas y que permite ir a los pastores, es la que dice el mismo Señor: “En mi se salvará, entrará y encontrará pastos” (Juan 10, 7-9)

Sólo Él, delega el poder a los pastores, en efecto le dice a Pedro: “…apacienta mis ovejas” (Juan 21,17)

Jesucristo nos dice, hoy y siempre: “Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor arriesga su vida por las ovejas… Yo el Buen Pastor… y conozco mis ovejas, y ellas me conocen a mi. Doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil. Y es necesario que yo las guie también, y escucharan mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor” (Juan 10, 11-16)

Conozcamos a Cristo, sigamos a Cristo, porque Él es el Alfa y el Omega, el principio y el fin, “El es el camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6)

Él es fiel. Él es la salvación. Por ello, Él nos dice: “Vengan a mí, todos los que están cansados y agobiados, y Yo los aliviaré” (Mateo 11,28).

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