Notas Pastorales – Quinto Domingo del Tiempo Ordinario /C (07/02/2016)

“Rema, mar adentro”

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar, Simón respondió: maestro por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada, pero si tú lo dices echaré las redes. Lucas 5,1-11

El ser humano frente al mar tiene la sensación de encontrarse ante un poder descomunal, gigantesco, lleno de peligros, de misterios, de grandeza. La misma mitología lo presenta como un gran dragón, cargado de poderes destructores y contradictorios. Sin embargo, para la Escritura, el mar es sólo una criatura de Dios, sometida a Él. Incluso expresa la acción creadora: “¿Quién encerró con doble puerta el mar…? Cuando una nube le puse por vestido y el oscuro nublado por pañales; cuando le fijé sus confines, y le puse en torno puertas y cerrojos y le dije: no pasarás de aquí y aquí se romperá la soberbia de tus olas” (Job 38,8-11).

Este dominio de Dios se manifiesta en portentos históricos, sobre el mar; por ello Yahvé seca el mar Rojo, para ofrecer una senda salvadora a su pueblo (Éxodo 14). Es la victoria de Dios sobre el dragón marino: “¡Oh Dios! Las aguas te vieron, te vieron y se conmovieron; los mares se estremecieron” (Salmo 77,17)

Del mismo modo, el rugido de los pueblos paganos, opuestos a Yahvé se asemeja al rumor rendido del mar. “Habrá aquel día sobre él, un bramido como el bramido de la mar… y hará oscuridad” (Isaías 5,30).

Pero así como el Creador sabe dominar la soberbia del mar, “Acallas el estruendo de las olas…” (Salmo 65,7), tiene el poder de dirigir la historia y de doblar las fuerzas malignas, que se agitan inútilmente. El Nuevo Testamento y el simbolismo religioso, del mar se percibe, cuando los puercos se precipitan al mar, lugar demoníaco (Marcos 5,13ss) Cuando el mar aterroriza a los Apóstoles, Jesús le ordena “enmudece” (Marcos 4,39ss). Jesucristo en signo de poder, camina sobre el mar (Marcos 6,49)

Hoy Cristo nos invita a remar mar adentro, a vencer las dificultades, a triunfar sobre el mal, a sentirnos victoriosos en la fe, sobre el pecado, tanto para triunfar como pueblo, como para ir adelante en el bien a nivel personal. Por eso debemos confiar siempre en Cristo, quien nos invita por los caminos de la libertad, pero también de la justicia, a ir adelante, cuando hoy nos vuelve a decir: “Rema, mar adentro”.

Mons. Antonio José López Castillo, Arzobispo de Barquisimeto.

Santo Padre: ¿Qué actitud se debe tener ante el mal?

Papa Francisco habla del perdón y del amor de Dios

VATICANO, 03 Feb. 16 / 05:10 am (ACI).- El Papa Francisco habló de la misericordia infinita de Dios y de la justicia perfecta que se deriva de ella. “quien ha sufrido el mal” debe estar preparado “para perdonar y desear la salvación y el bien de quien lo ha ofendido”.

…Dios no quiere la condena de nadie sino su salvación…el mal únicamente puede ser vencido con el bien, a través del perdón…. “el Señor continuamente nos ofrece su perdón y nos ayuda a acogerlo y a tomar conciencia de nuestro al para poderlo liberar”.

Francisco concluyó asegurando que “Dios quiere que el hombre sea pleno y feliz y el corazón del Padre va más allá de nuestro pequeño concepto de justicia para abrirnos a los horizontes ilimitados de su misericordia.

Evangelio

San Lucas (5,1-11): En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.» Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.». Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.».

Palabra del Señor.

Gloria a Ti, Señor Jesús.

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