La Red de Instituciones Larenses… ¡en acción! – El camino de la paz

Maximiliano Pérez |

Podría aseverarse que los venezolanos convivimos en un desconcierto cada vez mayor. La incertidumbre se ha apoderado de personas que en los quehaceres cotidianos vaticinan un futuro no muy prometedor sobretodo en el ámbito económico, de lo cual depende directamente la calidad vida de la población.
Especialmente en las cotidianas colas la gente demuestra una confusión alarmante en lo referente al destino político que determina el desenvolvimiento económico de la nación, y supongo que no es muy difícil deducir que ello constituye la génesis del desastre inflacionario con el cual se destruye la república caída en un torbellino apocalíptico que parece no tener fin, y que cada día empeora más.
No es con calificativos peyorativos contra quienes pueden aportar soluciones como se sacará al país de esta crisis sin precedentes. Este caos que se intensifica a cada momento ya no admite, ni siquiera, paliativos. Se requiere que las autoridades asuman las responsabilidades penales, civiles y administrativas, tal cual está expreso en nuestra Constitución Nacional, las leyes y sus respectivos reglamentos.
Es perentorio corregir la forma utópica como se ha pretendido organizar a la sociedad para erradicar el desorden que originan el caos y la confusión, característicos del abuso de poder y el guirigay publicitario; el abuso del uso de los medios de comunicación.
Se debe evitar llegar al colapso del Estadoy para esto es imprescindible restablecer la Seguridad Jurídica honesta e imparcial; el respeto a las instituciones tradicionales, e internacionalmente aceptadas. Sería el comienzo de parar la delincuencia desbordada que nos afecta a todos.
Las estadísticas conocidas demuestran un grave deterioro en la salud de la población, inducido por el hambre y la miseria generada por la inflación desenfrenada, por la escasez de alimentos y de medicinas. El colapso de los servicios públicos es evidente en las ciudades cuyas calles y avenidas se sumergen en la penumbra sepulcral nocturna, amparo de delincuentes que han decretado un toque de queda; ya no se puede visitar a familiares o a amigos y hasta las clínicas y las funerarias han tenido que reducir sus horarios de atención como medio de prevenir la repetición de hurtos, atracos y secuestros a los que ya han sido sometidos.
La problemática que origina la escasez o falta de agua potable es evidente y está siendo acompañada por el colapso de los sistemas de aguas servidas, mientras, aquí en el estado Lara, se oculta la presunta corrupción entre los responsables de concluir la Represa Yacambú, y elsaqueo de los bienes necesarios para culminarla; pillaje contra los bienes de la nación sin que exista un pronunciamiento y menos una acción contundente de parte de los organismos a quienes compete la seguridad de la república.
Debemos parar el impacto negativo del sistema impuesto en el desarrollo humano venezolano;esto, nos está llevando a la disolución de las instituciones políticas, base fundamental de la democracia, a la destrucción de la infraestructura social y económica, y a masivas migraciones, que hacen que prácticamente, lo único que estamos exportando es nuestro talento, la clase trabajadora formada en nuestras universidades y a la mano de obra calificada.
Lara cuenta con excelentes, probos y destacados juristas que pueden demarcar la ruta nacional e internacional para la restitución del Estado de Derecho.
Ese… ¡es el camino de la paz!

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