#OPINIÓN Incertidumbre

Maximiliano Pérez | Ilustración : Victoria Peña |

“La acción política sólo es maniquea en sus grados bajos, y el maniqueísmo tiene el efecto
de camuflar el azar y la incertidumbre de la acción”.
EDGAR MORIN (8-7-1.921).

Edgar Morín, es un filósofo y sociólogo francés de origen sefardí (judíos que vivieron en España hasta su expulsión en 1492). Se vinculó al socialismo gracias al apoyo del Frente Popular (al cual se unió en la Federación de Estudiantes Frentistas, dirigida por Gastón Bergery) y al gobierno republicano español en la Guerra Civil Española.

En 1940 huyó a Toulouse cuando se enteró de la invasión de la Alemania nazi y se dedicó a ayudar a los refugiados y a la vez a profundizar en el socialismo marxista. Tomó parte en la resistencia y se unió al Partido Comunista Francés en 1.941, siendo perseguido por los miembros de la Gestapo. Participó en la liberación de París (agosto de 1.944).

En 1.946 regresó a la capital francesa prosiguiendo con sus actividades comunistas. Su
relación con el partido se deterioró debido a su postura crítica y fue expulsado  en 1.952 debido a un artículo publicado en France Observateurm (Fuente: Wikipedia).

El maniqueísmo político es considerado como la actitud de ciertas personas, de dividir las
ideas, o personas en dos grupos: los del bando bueno, y los del bando malo, en forma
irreductible. El maniqueo en política siempre asume que está en el lado bueno, y existe la
parte de la sociedad que cae en maniqueísmo y etiqueta que toda la gestión del gobierno
está mal.

Mientras el país se destruye en medio de la crisis más espantosa jamás soportada por
ciudadanía alguna en el mundo, cada día se hace mayor la incertidumbre que paraliza a los
sectores de la sociedad que pueden sacarnos del lodazal en el cual nos metieron. Es un
problema político, que debe ser liderado por los políticos probos.

Los diagnósticos están hechos y la enfermedad que nos agobia que pareciera estar en la fase terminal cada día se agudiza más ante la desidia que, presumo, representa el ignorar de manera fragrante “todas” las propuestas hechas por avezados economistas y
administradores, productores agropecuarios, de todas las ramas profesionales: de la salud,
del sector eléctrico, ingenieros hidráulicos, profesores universitarios, de tecnológicos,
industriales, comerciantes, artesanos, empresarios exitosos, etc., etc…

El artículo 21 de la Constitución Nacional es determinante cuando expresa: Todas las
personas son iguales ante la ley, en consecuencia:

1. No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición
social, o aquellas que en general tengan por objetivo o por resultado anular o menoscabar
el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad de los derechos y libertades
de toda persona (…)

Presumo que, con la creación del carnet de la patria se pretende instaurar una especie de
Apartheid descarado y cruel, que por lo menos podría calificarse como la violación
fragrante de nuestra Carta Magna, al discriminar insolentemente a quien no detente esta
herramienta identificadora inusual en la república, negándole a un sector ejercer el derecho
a obtener los beneficios que disfrutaría quien posea el carnet. ¿Igualdad ante la ley?
Como ciudadanos venezolanos que somos, tenemos la obligación ineludible de emprender
los caminos de la paz, con determinación, cumpliendo el deber de ejercer los derechos
consagrados en nuestro Estamento Legal y los Tratados Internacionales suscritos por la
república.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios