Participaron también los chicos de la Unoes: Felicia recordó la valentía de Juan sin miedo

Adriana Felicia, de Argentina, aterrizó en la Sala Alternativa de EL IMPULSO este domingo con su maleta cargada de historias y personajes en ocasión de la decimonovena edición del Festival Internacional de la Oralidad.

La Unión de Narradores Orales y Escénicos de Venezuela (Unoes), como es habitual, se apropió de los espacios de la Fundación Juan Carmona para deleitar a grandes y chicos con un puñado de historias que nos permitieron soñar y vivir un mañana diferente.

Como es habitual, la arquitecta Alicia Feaugas de Carmona abrió con sus palabras de bienvenida el espectáculo que estuvo cargado de emociones de principio a fin.

“El Festival Internacional de la Oralidad se ha convertido en ícono y referencia de la ciudad… sus 19 años confirman esta tradición que año tras año suma más participantes… la Unoes sigue firme con el paso del tiempo”, expresó Feaugas de Carmona al inaugurar la actividad.

Masiva concurrencia

A sala llena se llevó a cabo el festín de historias. Niños, niñas, jóvenes, adultos y abuelos se dieron cita en la Sala Alternativa de la Fundación Juan Carmona de esta casa editora. No quedó espacio ni silla por ocupar. Los más pequeños de la casa, se acomodaron en el piso, unos al lado de otros, con evidente sentido de la curiosidad, preguntándose sobre el personaje que contaría para ellos. La espontaneidad e intriga los llevó a colocarse muy cerquita de la tarima, a fin de no perderse ningún detalle.

Los más grandes se despojaron de su traje de adultos para darle libertad a ese niño que todos llevamos dentro, para experimentar esa sensación que hace volar la imaginación y al mismo tiempo recrear la historia. Cada quien recreó los personajes, pintó la historia y los escenarios… y así proyectó una película interior.

Había una vez…

Los chicos de la Unión de Narradores Orales y Escénicos de Venezuela; Zulmy Morales, Danalbert Morales y Bárbara Rodríguez, quienes han crecido junto al festival, fueron los primeros en hacer suyo el escenario.

Por el medio de la sala apareció Morillo, a los lados estaban las narradoras locales para darle la bienvenida al público y así contar todo lo que han visto y escuchado.

La historia del niño Pedrito Jiménez, a quien no le gustaba la noche porque se llevaba los colores y la luz, fue la primera en cruzarse por los labios de Danalbert Morillo. Este mágico cuento que habla de las estrellas y su fulgor, sirvió de perfecta entrada. Necesaria la palabra para adentrarnos en ese cosmos de inocencia y esencia de la vida, de lo sublime y recóndito.

Luego, la historia del niño Epaminondas conquistó los corazones de la audiencia. ¿Quién es Epaminondas? ¿Saben quién es? preguntó Zulmy Morales, quien fue parte del cuento que también protagonizaron Danalbert Morillo y Bárbara Rodríguez.

Epaminondas fue un guerrero, ganador de muchas batallas. “La mamá decidió ponerle este nombre a su hijo porque eran muy pobres y sólo podía darle un nombre rimbombante”, contó Morales.

Y así, estos talentosos cuentacuentos, nos relataron la historia de este niño peculiar que, al hacerle los mandados a su mamá, transitaba por cada impericia. De la casa de su madrina, hasta la de su mamá, le ocurrían cualquier cantidad de situaciones, haciendo enojar a su madre por su aparente falta de inteligencia.

Desde Rosario hasta Barquisimeto

Vestida de negro, llevando un sombrero y una maleta apareció Adriana Felicia, de Rosario (Argentina). La puerta se abrió y de pronto la narradora oral salió con su auténtica valija que la tumbaba de un lado a otro por el peso, los niños alegres y ávidos de historias la aupaban para que no se cayera.

Graciosa, pícara, gestual, con voz fuerte y muy atenta a los comentarios de los pequeños, así describimos a esta narradora oral, que también es titiritera y actriz profesional.

Enseguida y tan sólo con su maleta, Felicia se ganó el corazón de la audiencia, muy atenta a estos actos de narración oral que no pasa por alto en cada Festival Internacional de la Oralidad. La atmósfera se colmó de misterio.

Juan sin miedo

Un pequeño muy valiente que se hizo grande sin saber qué es el miedo, apareció en la historia de Felicia.

La narradora proyectó el cuento con impecable maestría, añadiéndole las mímicas de forma puntual. Así cobró vida la historia de Juan sin miedo.
Esta historia cuenta que Juan recibió el apelativo de sin miedo debido a que no le tenía miedo a nada, pero como quería conocerlo, un día salió de su casa dispuesto a correr aventuras esperando toparse en algunas de ellas con algo que le hiciera sentir miedo.

Sin embargo, de poco le valió el encuentro que tuvo con un un ogro.

Así llegó hasta un castillo encantado. El rey había prometido que concedería la mano de su hija a quien pudiera pasar tres noches en él, y Juan no lo dudó; ni los fantasmas ni las criaturas a las que tuvo que hacer frente consiguieron causarle miedo, por lo que consiguió casarse con la princesa. Finalmente, acabó conociendo el miedo cuando su mujer le echó una olla de agua fría para despertarlo de un mal sueño.

Para todo este cuento, Adriana Felicia se hizo acompañar de un muñeco de tela que sacó de su maleta, así como unas ollas y un mantel.
A lo largo de la historia, la actriz interactuó con los niños que no dudaron en seguir atentamente el cuento, éstos participaron, se rieron y divirtieron. Algunos comentaron que no le tendrán miedo a los monstruos.

Al finalizar, la narradora oral agradeció al público la asistencia, dijo sentirse complacida y satisfecha con el cariño que los espectadores le tienen a los cuentacuentos y al festival en sí mismo. “A la Unoes por su cariño tan especial un eterno gracias”, concluyó.
Fotos: Ricardo Marapacuto

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