Fieles de La Pastorcita: Una promesa no se abandona (Fotos)

Angélica Romero Navas Fotos: Ángel Zambrano |

Jesús, quien estuvo al comienzo de todo, estará también al final en los nuevos cielos y en la nueva tierra. Esa es la promesa del Señor, y sus fieles, en la espera, también tienen su ofrecimiento solemne que cumplen con rectitud porque “una promesa no se abandona” dijo Ronald Torrealba, quien camina descalzo todo el recorrido de la Divina Pastora, hasta su llegada a la Catedral.

Cuando nació su hijo, pesó 800 gramos y midió 32 centímetros. Todos le dijeron que no se salvaría, y hoy tiene nueve años de edad. Lloró, como pocas veces un hombre llora, cuando dijo que el niño está lejos, vive a varios kilómetros de distancia y lo ve en escasas ocasiones pero ayer lo sintió junto a él. “Yo no iba a venir este año a la procesión, pero ayer en el templo miré a la Virgen a los ojos y sentí que me dijo que tenía que serle fiel”.

Fidelidad y compromiso también siente Miguel Ángel López, un ríoclarense quien desde hace cuatro años viste de Nazareno por un favor de la Divina Pastora concedido a él y a su hijo. “Pocos creen mi historia pero es real, yo pasé de estar inválido a ser atleta y esto es obra y gracia de Dios y María Santísima.

A la venerada Virgen, Samuel Pérez, de siete años de edad, le encomienda la curación de su mamá. Él viste de Nazareno, sobre su cabeza reposa la corona de espigas y carga sobre sus hombros el peso de una pequeña cruz de madera; lo hace por decisión propia. El le manifestó a su papá que quería caminar junto a él para demostrar que también conoce de fe.

Desde Cabimas vino Rifque Alter con sus hijas Luisai y Luisana, ambas vestidas de pastorcitas. “Fue una concepción y un embarazo difícil, pero gracias a ella son unas niñas sanas”. Se lo atribuye a la Divina Pastora.

Las gemelas Mariela del Carmen y María Auxiliadora Pérez Mendoza, de La Miel, municipio Simón Planas, estaban visiblemente emocionadas, caminaron descalzas y se adelantaron un poco a la salida de la Virgen para recibirla en una buena ubicación en la Catedral. Tienen 18 años y su petición es que la Virgen sane a los niños con cáncer.

“Cuando llegamos a la casa no sentimos ningún tipo de dolor, nuestros pies siguen intactos” dijo Mariela, mientras que su hermana continuó: “Lo vamos a seguir haciendo hasta que estemos viejitas”.

Durante toda la ruta estuvieron los que repartieron caramelos, panes, agua, jugos y frutas, de manera gratuita. Estos actos de gentileza con el prójimo ya son toda una tradición.

Cada uno tiene una manera distinta de demostrar su confianza en la Virgen. Lo realmente seguro es que aquel que se confeccionó un vestido costoso y elaborado, y aquel que simplemente se aferra a una pequeña estampita durante la caminata, son iguales para los ojos de María.

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