Recuperar el túnel requerirá tiempo y prudencia

Hugo J. Boscán | HJB |
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La recuperación del túnel de trasvase del embalse de Yacambú, dado el avanzado estado de deterioro que presenta, producto de la falta del necesario mantenimiento, requerirá, no sólo de una nueva millonaria inversión, sino también de tiempo y, sobre todo, de mucha prudencia, precaución, al momento de reiniciar los trabajos.

Se trata de una instalación con más de dos años de abandono, con enormes filtraciones, hundimientos y derrumbes que le convierten en una obra en ruinas.

Para Martín Páez, técnico mecánico industrial, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción, Maquinaria Pesada, Similares y Conexos del estado Lara (Siticmapcel), lo que ocurre en Yacambú es grave.

Lo dice con pleno conocimiento pues lleva 20 años laborando en el proyecto y por lo tanto sabe lo que allí ha ocurrido y ocurre.

Luego de leer el reportaje de El Impulso, considera que la situación es más grave de la que allí se plantea.

Tiene informaciones según las cuales el tramo derrumbado tiene una extensión de más de 120 metros, que, además, están inundados, y alerta sobre el peligro que representa para las personas trabajar allí.

Para comenzar, el cableado por el que se transmite la electricidad está deteriorado por la humedad y cualquiera que trate de encender una lámpara, debido a los gases acumulados, puede provocar una explosión y morir, por esa causa, o electrocutado.

Por eso recomienda que cuando se asignen los recursos económicos necesarios y se reactive la obra, en lo que respecta al túnel, debe hacerse con mucha cautela, toda la precaución posible, para no generar una tragedia.

Luego, si las condiciones lo permiten, se debe recuperar la línea férrea, los sistemas de bombeo y de ventilación y de electricidad.

“Pero que se contrate una empresa con experiencia en ese tipo de obra, no como ha ocurrido hasta ahora con las que han asumido compromisos para los que no están capacitadas.

Pero ahora se presenta otro problema con las que puedan estar interesadas, y es que, debido a la carencia de insumos, y de divisas para importar los equipos necesarios, no pueden participar en las licitaciones que sean convocadas.

Páez lamenta que mucho personal especialista en obras hidráulicas, incluso formados en Yacambú, han tenido que emigrar a otras entindades, e incluso al exterior, cansados de esperar la reactivación del embalse destinado a almacenar 435 millones de metros cúbicos de agua para el riego en el Valle de Quíbor y el consumo de los habitantes de Barquisimeto.

“Aunque no se tiene nada concreto, hay cierta esperanza de que se asignen los recursos para que esos más de 400 padres de familia que desde hace tiempo se mantienen “playando” o “portoneando” en el portal de salida, en San José, esperando el llamado a volver al trabajo y generar lo necesario para sus hogares”, afirma.

No atendieron recomendaciones

Para el primer presidente del Sistema Hidráulico Yacambú-Quíbor, Miguel Nucete, lo que está ocurriendo con el túnel estaba advertido.

Recuerda que hace tiempo, en el 2008, se recomendó colocar un revestimiento final que incluyera, tanto concreto proyectado como concreto vaciado en sitio, sobre todo en aquellas zonas que durante la construcción se vieron afectadas por fallas, y por precaución en toda su extensión, tomando en cuenta que por allí pasa la de Boconó, de unos 1.415 metros de ancho y otras de menor magnitud, que demoraron todo el proceso de excavación.

El doctor Nucete plantea la necesidad de que una comisión técnica, del Colegio de Ingenieros y de la Asamblea Nacional se apersone en el sitio de trabajo para que se informe in situ sobre lo que allí está ocurriendo.

Además, considera necesario que desde el SHYQ se informe a la colectividad sobre la obra, los recursos a ser aportados por el Gobierno Nacional, para que la colectividad larense sepa lo que está pasando con tan importante obra de la que depende en gran parte el futuro alimentario del país.

¿Y los recursos?

Sólo se sabe que a fines del año pasado el Presidente Nicolás Maduro firmó un punto de cuenta para la asignación de dos partidas por 1.626.542.656 y 3.125.000 de bolívares, provenientes del Fondo de Compensación Interterritorial, para el inicio del protocolo de llenado del embalse. Además, en noviembre del 2015, el ingeniero Landeys Navarro, presidente del SHYQ, anunció el llamado a un proceso de contrataciones públicas para el revestimiento final y montaje de los equipos de la descarga de fondo, obras de desvío del río Yacambú, para el cierre de los túneles 1 y 2, estabilización de taludes de descarga de fondo, el aliviadero, la estructura de disipación y vialidad, entre otros.

De acuerdo a los informes recabados por el diputado Guillermo Palacios, nada de eso se ha hecho; por el contrario, lo que se había hecho fue dejado abandonado y ahora, para recuperarlo, se requerirán inversiones millonarias que, conforme a la crisis económica que experimenta Venezuela, hay pocas esperanzas de que se les asignen desde Miraflores.

Incertidumbre

Para Toribio Pérez y Cándida Torres, los beneficios que les traería la represa de Yacambú a todos los campesinos de las parroquias Yacambú y Quebrada Honda de Guache no se ven hasta ahora.

Ellos siguen en el pedazo de tierra en la que llevan años produciendo, actualmente con la incertidumbre de que en cualquier momento les pueden llegar a ordenarles abandonar el rancho de bahareque que ha sido su albergue.

“Uno no sabe lo que va a pasar con nosotros. Para comenzar, todavía me deben una plata porque no pagaron lo que debían y nosotros como indígenas merecemos un trato mejor, y por eso estamos dispuestos a seguir luchando, unidos, porque si nos dispersamos perdemos”, expresó Toribio.

El aliviadero también se está perdiendo

El aliviadero es otra de las obras importantes para el embalse de Yacambú pues regulará el almacenamiento de los 435 millones de metros cúbicos que cubrirán las 852 hectáreas a ser inundadas.

Desde la distancia se puede observar el deterioro que ha sufrido la obra, aparentemente no terminada, a causa de la falta de mantenimiento en que se encuentra desde hace más de dos años.

Las lozas están cubiertas por la maleza mientras que un derrumbe amenaza con dejar inutilizados varios metros del corredor por donde se tiene previsto que, algún día, corran las aguas sobrantes de la presa.

También allí será necesaria una inversión millonaria para recuperar lo que se había hecho, siempre y cuando ese proceso no tenga mucha demora.

“Todo esto es grave, algo que no puede dejarse pasar como si nada porque se han perdido millones y millones de bolívares que pudieron haberse utilizado en hospitales, escuelas, vialidad, en obras para la población”, manifiesta el diputado Guillermo Palacios mientras observa desde lo alto la estructura destrozada por falta de la debida atención.

Geomembrana inútil

La adquisición de la llamada geomembrana, que sería utilizada en el revestimiento del túnel de trasvase, es otro punto que merece investigación, a criterio del diputado Guillermo Palacios.

Refiere que, pese a que ese material no era el recomendado para proteger el túnel, la empresa ENMOHCA la contrató en los Estados Unidos por $ 17.444.632,50, a lo que se agregarían Bs. 75.011.918 por concepto de transporte desde Puerto Cabello hasta la obra, y otros Bs. 6.263.634 por la fabricación de las formaletas a ser utilizadas en la colocación.

Todo ese material se mantiene abandonado, a la intemperie, salvándose del robo solamente por el peso de cada una de las bobinas que no permite la carga.

Además de la geomembrana, muy cerca permanecen máquinas de diversos tipos, trompos de premezclado y hasta una grúa valoradas en millones de bolívares, todas desmanteladas ante la indiferencia oficial.

 

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