Familiares de reclusos: A ellos los envenenaron, no son locos

Lloraba desesperada, se tapaba la boca con un trapo blanco, las manos le temblaban y las piernas no le daban para caminar. Dos Policías Nacionales la acompañaron al salir de la morgue y luego de dar unos diez pasos y de ver a una de sus familiares se desplomó en el piso, casi desmayada. Acababa de reconocer a su hijo, Miguel Enmanuel Durán (21) uno de los 26 internos fallecidos en Lara, por el “cóctel de la muerte” y a los que se le suman 5 de Tocorón, 2 de San Juan de los Morros, para ser un total de 33 privados de libertad que han perdido la vida, según las cifras recabadas por los fiscales del Ministerio Público y el Observatorio Nacional de Prisiones (OVP).

Familiares de los fallecidos estaban molestos. En conjunto denunciaban que los presos no se habían tomado ese “cóctel de la muerte” por su cuenta, que los habían envenenado. “Ellos no son locos para consumir eso, no son intoxicados, a ellos los envenenaron con el agua y la comida”, dijo Yesenia Leal, prima de Gleibeth de Jesús Lucena Goyo (22), quien se encontraba recluido en el módulo 3 de Uribana desde hacía siete meses aproximadamente, por haber robado un celular.

Durante su estadía en el penal les contó a sus familiares que sufrían muchos maltratos, que les daban comida podrida. El último contacto que tuvieron con él fue el martes a las 9 de la noche cuando llamó a su tía y le dijo: “Estoy alegre, el hampa tomó el penal y yo me voy para Tocorón”. La felicidad era porque habían acabado con ese régimen torturador, explicó la familiar, mientras dijo que en horas de la madrugada el cuñado del joven se comunicó con la novia y le anunció que lo había sacado hasta el portón muerto, que no había podido hacer nada.
Víctor Medina relató que su hermano, Maikel Alejandro Villegas Medina (21), apenas tenía 45 días en el penal y lo poco que estuvo allí fue un infierno. El es del estado Aragua y había sido trasladado desde Tocuyito, en donde estaba en el módulo 5, recluido por robo. Para Jéssica Crespo, prima de Jesús Eduardo Palacios Azuaje (24), ellos fueron envenenados, “porque hay muchos muertos”.

Un mensaje que expresaba “Chuchito va de traslado”, seguido de una llamada en donde pidió que rezaran mucho por él, fue lo único que supieron de este joven, quien estaba recluido en el módulo 3 de Uribana por el delito de robo propio, desde hace siete meses.

Varias historias se dejaron escuchar en boca de los seres queridos de los privados de libertad. Algunos desmentían que ellos se hubiesen intoxicado, indicando que desde adentro los propios presos habían dicho que los envenenaron con la comida y el agua e incluso decían que el agua que les soltaron parecía soda. Dichas hipótesis son respaldadas por Humberto Prado, director del Observatorio Nacional de Prisiones, quien señala que “los presos no son tan estúpidos, para tomarse un medicamento sin leer” y cuestiona las cifras dadas por el Ministerio de Servicio Penitenciario, a través de un comunicado.

 

Cola para identificarlos

 

En la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda, en un lapso de 72 horas han ingresado 26 cadáveres provenientes de Uribana. Los reos murieron producto del llamado “cóctel de la muerte”. Solamente se habría entregado el cuerpo de Renzo Méndez (28), quien habría sido reconocido por su familia el martes.

Las adyacencias de la morgue estaban abarrotadas de personas que deseaban saber si sus familiares estaban allí; pasaron toda la noche esperando por un listado. Un fiscal del Ministerio Público los reunió y les informó que sólo parientes directos pasarían de cinco en cinco a reconocer los cuerpos que se encontraban dentro de la morgue.

Aproximadamente 60 personas hicieron su cola y a las 10:50 de la mañana comenzaron a entrar. Las primeras salieron persignándose, dando gracias a Dios que los suyos no estaban allí.

Mientras algunos esperaban su turno se les podía notar en sus rostros la angustia, movían las piernas de forma intranquila, se comían las uñas, se colocaban las manos en la cabeza. La cola estaba llena de mujeres y hombres, iba avanzando y pasaban los lotes de familiares. Muchos salían aliviados pues no encontraron a su ser querido, pero con la incertidumbre de no saber acerca de su paradero.

Muchos no tuvieron el valor de pasar, otros se devolvieron y los que entraron expresaban que era bastante rudo, los cuerpos estaban entre las cavas, sobre las camillas y las bandejas puestas en el piso. Cada cuerpo tenía un número en el pecho, escrito con marcador.

Algunos en plena puerta recibieron la llamada esperada, era su familiar avisándole que estaba bien. Escenas de alegría o tristeza se dejaban ver en las afueras de la morgue.

Hasta horas de mediodía se hizo la primera ronda de reconocimiento de cadáveres: de 26 a sólo cinco le aparecieron sus dolientes. A las 2:30 de la tarde se llevó a cabo la segunda ronda, en donde identificaron los cuerpos de doce reos más, para hacer un total de 17 internos reconocidos.

Dentro de la morgue se encontraban varios fiscales del Ministerio Público, en compañía de patólogos, auxiliares y funcionarios del Eje de Homicidios del Cicpc. Se informó que se había realizado la autopsia a 26 cadáveres, y fueron diversas las causas de muerte. Algunos presentaron edemas pulmonares, otros cerebrales y hemorragias.

El médico forense explicó que todos los medicamentos, sean los más inocuos o los más dañinos, van a producir un cambio morfológico. Mientras Ruy Medina, director del hospital central manifiesta que los 14 internos que aún permanecen recluidos en el centro asistencial no han presentado sintomatología alguna, simplemente están inconscientes, no se mueven.

Se conoció que el total de intoxicados son 110, de ellos 22 permanecen en el Hospital de Maracay, cinco en estado crítico. De los cinco fallecidos que salieron de Tocorón, dos fueron identificados como: Jean Carlos Suárez Martínez y Jorge Leonardo Faneite Romero (26), además se sumaron 17 personas afectadas en San Juan de los Morros, que están recibiendo asistencia médica; y 2 fallecidos.

 

Enfermería inspeccionada

 

Una fuente ligada a la investigación indicó que a las 11:30 de la noche del miércoles un grupo de funcionarios de la Unidad Criminalística Contra la Vulneración de los Derechos Fundamentales del Ministerio Público ingresó al área de enfermería del penal.

Allí recolectaron algunas pastillas fuera de sus empaques, que serán analizadas: cajas de Fenobarbital, Tegretol, Acetaminofén, Paracetamol, Omeprazol, Buscapina, Atroverán, entre otros medicamentos, así también ampollas de penicilina y frascos de alcohol yodado y absoluto, que presumen fueron utilizados para preparar el cóctel.

Las instalaciones de la enfermería están todas destrozadas, pues fueron quemadas y se conoció que funcionarios entrevistaron a dos internos dentro del penal, quienes resultaron afectados y contaron que ellos irrumpieron en la enfermería pensando que habría vitaminas y algunos medicamentos con los que pudieran drogarse. Terminaron preparando un cóctel. Confesaron que algunos internos obligaron a otros a beber el preparado, pero no sabían que las consecuencias serían tan serias.

Trascendió que otros 20 privados de libertad, que ya están fuera de peligro en el penal, serían entrevistados.

 

Incertidumbre en el penal

 

En las afueras de Uribana aún continúan apostados familiares de los internos, quienes tienen gran incertidumbre porque no existen listas de las personas que fueron trasladadas, ni de las que se encuentran hospitalizadas o permanecen en el penal. Piden a la ministra Iris Valera que informe sobre lo sucedido.

Los cercos de efectivos de la Guardia Nacional que impiden el paso de los familiares, aún continúan.
Durante la mañana de ayer a Tocorón llegó un segundo traslado de 300 internos, para hacer un total de 704 reclusos enviados a este centro penitenciario.

De forma extraoficial se dijo que ayer, Raúl Emilio Baduel (hijo del general Raúl Isaías Baduel) y Alexander Tirado, conocido como el “Gato” de Aragua, fueron trasladados hasta Tocuyito. Sin embargo a la madre de Baduel hasta el cierre de esta edición no le habían informado si habrían llegado.

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