Madre de Manuel Sosa: Mi hijo no será el último

Karina Peraza Rodríguez | Fotos: Iván Piña |

“Mi hijo no será el último. Ya van más de 50 madres que estamos sufriendo, que tenemos el pecho apretado, que no hallamos qué hacer, que tenemos demasiada impotencia. Esto es un dolor muy grande”, expresaba Maritza Aponte, al referirse a la muerte del menor de sus dos hijos. Manuel Alejandro Sosa Aponte (33), quien fue asesinado este jueves, en Valle Hondo en Cabudare, municipio Palavecino.

Una herida producida por el paso de un proyectil en la región infraclavicular derecha, con salida en la escapular derecha, fue la causante de su muerte.

Fue a ayudar

Aponte cuenta que salió a cobrar con su esposo en la mañana y regresó a su casa ubicada en la 1era etapa de Valle Hondo y su hijo no estaba, supo que a las 2 de la tarde estaba auxiliando a una tía que estaba en el distribuidor accidentada. Al rato que estuvo la comida, envió a su esposo a buscarlo para que almorzara pero no llegó a hacerlo.

Cuenta la dama que eran entre las 3 a 3:30 de la tarde, y ya la Guardia tenía más de una hora en el lugar, pero de forma repentina se escucharon las detonaciones, y un joven de 18 años cayó herido en medio del elevado. “Corrió para auxiliarlo y cuando giró su cabeza, los guardias dispararon balas y una de ellas le cayó a mi hijo”, así lo relata su madre, quien además cuenta que desde allí corrió hasta la puerta de la urbanización y al llegar dijo: “no me dejen morir porque tengo un hijo”, fue entonces cuando se desmayó.

Una niña le dio la noticia a la señora Aponte. En ese momento la dama observó como vecinos auxiliaron a Sosa Aponte, mientras ella les gritaba que corriera, porque ella no podía hacerlo. “Me agarré de una reja que aún me duele el brazo, no le pude llegar a mi hijo y despedirlo. No lo iba a volver a ver más”, dijo la señora, mientras su voz se quebrantaba.

El joven fue trasladado a una clínica privada ubicada en la zona este de Barquisimeto, fue atendido e intervenido, seis horas duró su operación, posteriormente llevado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), en donde sufrió un paro cardiaco a las 11 de la noche del mismo jueves y falleció.

Funcionarios del Eje de Homicidios del Cicpc zona este y Carlos Muñoz, Fiscal 21 con competencia en Derechos Fundamentales del Ministerio Público, son los encargados de la investigación.

Funcionarios de la Unidad Criminalística Contra la Vulneración de Derechos del Ministerio Público estuvieron presentes en la autopsia y están al pendiente de todas las experticias. Se constató que el proyectil que impactó a Sosa Aponte, fue disparado de un arma de fuego.

Cabe destacar que Manu se ganaba la vida trabajando en un puesto de comida rápida en Cabudare. Desde el preescolar hasta bachillerato estudió en el colegió La Salle, era el menor de dos hermanos y el único hijo varón, su pasión era el fútbol. Con su muerte deja huérfano a un niño de 5 años, quien a su corta edad le encantaba estar con su papá y jugar al fútbol con él. Sus abuelos pensaban de qué forma le iban a dar la noticia, porque hasta el pequeño había sido afectado por la situación de manifestaciones en el estado.

Tenía días que no iba al colegio porque a pesar que vivía en Barquisimeto, estaba en una zona en donde también se han generado conflictos, y les preguntaba a su padre por éue no había retornado a la casa de sus abuelos, que si es que estaban en guerra.

Responsabilizan a GNB

“Mamá, papá, yo los quiero pero tengo que salir a liberarlos, todos tenemos que salir a protestar, mamá no quiero verte más haciendo una cola donde sé que no vas a conseguir nada”, eran las palabras de Manu como era llamado de cariño por muchos, al referirse a las manifestaciones, en las que nunca tuvo miedo de participar.

La señora Aponte comenta que ella deseaba que su hijo no estuviera libre para que no saliera, pero lo tuvo el miércoles y jueves. Comenta que su esposo siempre andaba atrás de su muchacho y cuando su hija llegaba se unía a ellos y entonces andaban los tres en la calle. “Yo tenía el corazón en la boca cuando ellos salían, porque no sabía cual de los tres no volvería”, expresa la señora Aponte con pesar.

Así mismo cuenta que a su hijo le robaron el teléfono al menos en cinco ocasiones y le daba gracias a Dios porque lo habían dejado vivo. “Ya Dios le había perdonado la vida, pero estos no se la perdonaron” haciendo referencia a los funcionarios de la Guardia Nacional a quien responsabiliza de haber disparado.

Así mismo la madre con un tono de rabia responsabilizó a Reyes Reyes por manejar a estos funcionarios, así como al Gobierno, quien ha hecho que se genere una guerra, que para ella es “desigual”, explica que son balas contra bombas molotov y piedras.
“Yo ahora sin mi hijo, ni siquiera sé como llegar a mi casa porque todo huele a él, todo me recuerda a él.

En este momento la justicia no la tenemos, pero la Divina llega y es la que más castiga, a esa sí hay que tenerle miedo porque no sabemos de que manera llegará. Lo triste es que no voy a saber quién le quitó la vida a mi hijo, porque eran tantos, pero Dios sí sabe y él le va a llegar derechito”, así se refirió la señora Aponte en relación a la cantidad de castrenses que estaban en el sitio.

Por último, la madre de Manu quien se le notaba la expresión de dolor e impotencia, hizo un llamado a todos los jóvenes indicando que ahora más que nada tienen que estar en la calle.

“Hasta el final, ahora más que nunca, porque han muerto muchos y tenemos que seguir, luchamos todos o morimos todos”.

Manu se convirtió en la sexta persona que fallece durante las manifestaciones en Lara.

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