2016- 2017: el chavismo y el inicio de la sociedad postrentistica (1/4)

Pedro Rodríguez Rojas |

No es nuestra intención jugar al ingenuo positivista o mucho menos favorecer al gobierno, sino de tratar de ser lo más objetivo y más aun alejarnos de cualquier posición catastrófica que nos niegue el soñar y planificar el futuro. Los gobiernos y los sectores políticos son siempre pasajeros, el pueblo, el país no se terminan, no se agotan con la crisis, por el contrario se crecen, ya lo hemos visto en el pasado y recientemente en países vecinos con guerras y situaciones sociales y económicas mucho más complicadas y en pocos años- claro con las medidas correctas y siempre a favor de las grandes mayorías- han salido adelante.

Es triste y preocupante el panorama de violencia, la delincuencia desbordada, los grados de pobreza que habían sido superado y creíamos cosa del pasado, y más aun ver miles de jóvenes familias enteras desarticuladas que salen del país buscando nuevas alternativas, el futuro del país en fuga, esto es lo más grave y tiene que ser detenido. No acudo a la conciencia de los políticos, ni del gobierno ni de la oposición, que al final su prioridad en mantenerse o ganar el poder político, me refiero a los 30 millones de venezolanos que aquí vivimos y seguiremos viviendo.

Apostamos a que el 2016 haya sido un año de aprendizaje, de restructuración y del inicio del quiebre definitivo del rentismo económico y peor aun de la cultura petrolera, que durante un siglo nos ha ahogado en la ineficiencia e incapacidad, en el consumismo y despilfarro. En el 2016 se dieron los primeros pasos del proceso de reajuste con la Agenda Venezuela, la reactivación de los 15 motores que ya tímidamente han puesto de manifiesto algunos cambios, se inicio la mesa de acuerdos con los empresarios.

A finales de año Maduro se creció con los acuerdos en el seno de la OPEP, que ya manifiestan leve mejoría en los precios y en la reunión con el Papa y el inicio de la mesa de diálogo, donde asumió el liderazgo y protagonismo acorralando y neutralizando a la oposición, obligándola- por la presión internacional- a sentarse y cuya salida pondría en evidencia a nivel nacional e internacional que nunca tuvo el interés de dialogar y que su único propósito es salir del gobierno como sea, que sus propuestas no están en sintonía con las grandes mayorías, que nada ofrece para salir de la crisis. El venezolano ya no se cree que salir de Maduro sea suficiente garantía para salir de la crisis, mientras tanto ha sido el gobierno el único que ha asumido los cambios económicos y disposición al dialogo, a pesar de la situación y las diversas dimensiones de las guerras económica y política.

A pesar de todos los pronósticos de la mayoría de la oposición que apostaban que este gobierno caía, nada paso, por el contrario el chavismo que parecía un tanto agotado y debilitado a principio de año se creció, retomó las calles, se las quitó a la oposición que no pudo demostrar su supuesta mayoría, que quedo muy mal parada, que no supo aprovechar la derrota del gobierno del 6 de diciembre del 2015, que subestimo al chavismo y al presidente Maduro, que sobredimensionó su aparente triunfo. Las divisiones internas de la oposición, la falta de liderazgos y de proyectos los llevo a la derrota. Hoy Maduro “esta vivito y coleando” en Miraflores, no habrá referéndum, no hubo golpe de Estado, ni lo abra, los militares están con el gobierno y el parlamento no pudo emular lo sucedido en Brasil y derrotar al gobierno.

Lo más importante la mayoría del país no los apoyo, no cayó en provocaciones ni en movimientos violentos, los venezolanos se expresaron en el 2016, a pesar de la crisis quieren paz. Maduro pudo superar las guerras económicas, boicot, intentos de golpe sublevaciones, sanciones en el parlamento, falsas acusaciones sobre su nacionalidad, guerra comunicacional, una campaña feroz, y en los últimos días guerra tecnológica, pero nada han logrado sino perjudicar al pueblo, que está consciente quien le agrede y boicotea y quien busca defenderlos.

La Mesa de Diálogo fue un éxito político para el gobierno y una derrota aplastante para la oposición, pero hay que reconocer no hay condiciones generales para el dialogo, ambos sectores no se reconocen, el odio los llena, la negación, el país y sus prioridades no aparecen como prioritario. Para el gobierno el objetivo ha sido mantenerse como en efecto ya lo logró y la oposición solo busca la salida de maduro, y fracaso. Continuará…

Pedro Rodríguez Rojas –[email protected]

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