#opinión: Caminito que un día – Divertido Barquisimeto de Antonio Serradas (y 5) por: (nombre del autor)

Muchos personajes de la bohemia y nocturnidad barquisimetana se presentan en estas divertidas estampas humorísticas de Serradas. Por ejemplo, Marco Tulio Pacheco, serio y formal, reconviene a Fucho Aponte por su género de vida:
“- Mira, Fucho, con esa vida desordenada que llevas, acortas tus días-“a lo que Fucho le responde:
“- Es verdad, Marco Tulio, pero fíjate, chico, que en cambio alargo mis noches”.
Al abogado Alirio Villegas Villegas, también le tocó su ración de humor tipo Serradas, quien cuenta que una señora llega toda llorosa al bufete de Villegas exponiéndole su deseo de divorciarse porque su marido, con quien tuvo 12 hijos, se la pasa fuera de la casa.
Villegas, no pudiendo contenerse exclamó:
“-¡Una guará! ¿Doce hijos? … ¡Dígame si se la pasara en la casa!..”
La reacción de la señora ante esta salida tan chinche espero saberla en la propia versión de su protagonista.
Del gordo Pérez, cuenta otro caso Serradas y fue que él y el gordo Villa, fotógrafo de “El Nacional” fueron a almorzar y por poco no les dejaron entrar pues el dueño del restaurant argumentaba que en su negocio no se expendía comida al por mayor.
Escribe Serradas de Víctor Manuel Salas que, cuando trabajaba en “El Diario” de Carora, fue sorprendido por Antonio Herrera, encaramado en una mata de toronja. Cuando le preguntó qué hacía ahí, Salas le contestó que comiendo naranjas y cuando Herrera le preguntó que dónde había visto Salas que una mata de toronjas diera naranjas, “pelando su dientera”, Víctor Manuel le contestó:
“-¡Es que yo las traigo en esta bolsa, don Antonio!”.

Las siguientes son varias frases y cuentos que, ciertos o inventados por Serradas, en cierta forma retratan el espíritu barquisimetano, de todos los tiempos.
1. Con el seudónimo Juan sin Brillo, publicó estos versos: Betunero,/ Betunero,/ por qué eres/ así tan retrechero,/En la plaza,/en la calle,/en el pasillo,/ me preguntas/ si yo voy/mis zapatos a limpiar./¿Tú no sabes,/que no tengo/con qué pagar,/pues no llevo nada,/ni un centavo/en mi bolsillo?.
2. En la calle 29, entre 19 y 20, existió la tienda por departamentos Centrobeco, cuya Fuente de Soda, era sitio de reunión de los chamos y chamas de la época. Serradas echa este cuento:
“Dos pavitas mientras almuerzan allí, conversan acerca de planes matrimoniales.
“-Supe que tu pavo se gradúa el próximo mes. Supongo que entonces se casarán.
“-Sacúdete, mija,-contesta la otra- Antes de eso yo quiero que practique por lo menos un año.
3. “Cuando el amigo Otto S. Carvallo, estaba pequeño, en su tierra natal, o sea allá en Yaritagua, resolvió subirse a unos palos de naranjas que estaban cargaditos y cuando ya tenía dos sacos medio llenos con las naranjas que había bajado, se presentó el dueño de la casa y al ver aquello, le gritó:
“-Epa muchacho ¿qué lavativa es esa? ¿Me vas a llevar todas las naranjas? Bájate de ahí, ño entrometío, abusador, falta de respeto.
“Otto, serenándose un poco y disimulando el temblor que tenía en todo el cuerpo, le contestó desde arriba del palo:
“-No se enoje, amigo…Es que estoy cogiendo unas naranjitas para purgarme porque tengo tres días que no doy del cuerpo”.
4. “Luego del atraco al banco los componentes de la banda llegan a su escondite ´sin novedad en el frente` ya que los radiopatrulleros andaban disolviendo a rolazos una manifestación de estudiantes, y se dedicaban a contar los fajos de billetes. Como no son muy prácticos en cuestiones de contar la tarea les está resultando muy lenta y como ninguno se fía de los otros, uno de ellos dice:
– Bueno, mis panaderías, dejen la contadera…Dentro de un rato saldrá “El Impulso” y ahí vamos a saber el total del robo”
5. “Un señor llega a una línea de autos de alquiler y al subir al vehículo le dice al chofer:
-Por favor, hábleme en voz alta, porque soy bastante sordo.
Y el chofer, para consolarlo le contestó:
-No se aflija, que nadie es perfecto. Yo estoy casi ciego y sin embargo, atravieso esas esquinas y me como flechas que da miedo”.
Con un soneto, titulado “Vida barata”, firmado con el seudónimo Lota Parán se cierra este libro de caricaturas, chistes, versos y anécdotas de Antonio Serradas Martínez, honesto periodista que a pesar de cualquier bandería política a la cual adhiriese, no podía dejar de observar la cruda realidad social venezolana de entonces.
El soneto, publicado en “El Larense”, dice:
“Están soñando los adinerados /que es muy barato el costo de la vida, /quién les dijo, señores, porque ustedes /no visitan a diario los mercados
“En mullido colchón, acomodados; / (contento el corazón, la lipa llena); /al contrario de Juan, que siempre vive / de milagros e ingresos recortados
“¿Dónde puede comprarse a bajo precio / Señores, no me tachen de hombre necio /por la interrogación que yo les dejo
“Pues lo único barato que consigo; /y con perdón de ustedes, hoy lo digo / es un kilo de hueso con pellejo”.
Busqué información biográfica sobre este estupendo humorista, de quien sólo se me dijo que era yaracuyano, pero ni en libros ni por las personas que consulté y que lo conocieron obtuve lo que deseaba.
Me hubiera agradado dar mayores datos sobre su persona. Será en próxima ocasión

 

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