Félix Hernández repotencia su letal arsenal

Irrumpe en la calma de su castillo saludando, con abrazos, palmadas y sobrenombres, a todo el que se encuentra a su paso por la alfombra roja.

Cuando llega a su aposento, en el que los ocho pares de spikes Nike, negros, que llevan su número 34, pujan por más espacio, Félix Hernández se quita la chaqueta gris, que forma un conjunto con su mono, y comienza a colocarse su traje de gala, el que tiene una brújula plateada impresa como logo y el nombre de Mariners bordado en el pecho.

Este no es un día más en la rutina del “Rey”. Este es un día en el que el monarca de Seattle se prepara para expandir sus dominios, agregando un nuevo arma a su arsenal que le permita mantenerse en la élite de forma consistente, sin vacilaciones.

“Estoy pensando en tirar un pitcheo más, pero todavía no lo puedo decir, porque es sorpresa, es sorpresa. Ya lo verán, lo estoy practicando, vamos a ver cuándo comienzo a utilizarlo”, dijo Hernández, luego de recorrer todo el clubhouse de los Marineros de Seattle, en el que se midió tres gorras, que se chequeó en el espejo antes de darle el visto bueno al clubbie del equipo, para que las empacara en la maleta que están alistando para el viaje que el próximo jueves emprenderán a Japón, donde arrancarán la temporada frente a los Atléticos de Oakland.

Sumar un nuevo envío a su repertorio, que ya cuenta con recta, slider, curva y cambio, significa blindar aún más el arsenal con el que cuenta el derecho, que es el pitcher de Grandes Ligas que lanza su cambio a la mayor velocidad promedio, al hacerlo a 89.3 millas por hora. Mientras que su recta tiene un average de 93.3 mph, el decimotercero más alto de las mayores.

A pesar de eso, Hernández no se conforma, como él dice, tiene que buscar la forma de mantener su dominio ante los bateadores.

En lo que no necesita preocuparse es en preservar su supremacía dentro de los Marineros, donde desde el cocinero –quien al verlo entrar al clubhouse ya sabe que le tiene que montar su tortilla con queso blanco y vegetales–, y hasta Jason Vargas, el segundo pitcher en la rotación del equipo, se rinden a sus deseos y peticiones.

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