LA RED DE INSTITUCIONES LARENSES… EN ACCIÓN 04/04/2012

¡PUNTO DE ENCUENTRO! El mal denominado Mundo Occidental conmemora la semana más nefasta que ha sido registrada en la historia de la humanidad. El más grande oprobio conocido se gestó en contra del hijo de Dios encarnado en un hombre y, a quién el Padre Eterno envió como mensajero de esperanza y para soportar los peores y más crueles tormentos en pos del perdón de quienes infringimos las Leyes Divinas. Pero, el “Domingo de Resurrección”, de hace más de dos mil años, comienza la Era Cristiana, signada por la Providencia, con eventos concatenados de dolor y de posterior paz espiritual que conlleva a la felicidad del alma.
Como ejemplo de lo que profesamos los representantes, y por ende, las cincuenta y un organizaciones que integramos la “Red de Instituciones Larenses” cito palabras del poeta del Líbano, Khalil Jalil Gibran:
“TÚ ERES MI HERMANO porque eres un ser humano y ambos somos hijos del único Espíritu Santo; somos iguales y estamos hechos de la misma tierra.
Eres mi compañero en el sendero de la vida y mi ayuda para comprender el significado de la verdad oculta. Eres humano, y esto basta para que te ame como hermano. Puedes decir de mí lo que se te antoje, porque el Día de Mañana te arrebatará y usará lo que has dicho como prueba para su juicio, y recibirás justicia.
Puedes hacerme lo que te plazca, pero no serás capaz de tocar mi verdad. Puedes derramar tu sangre y abrazar mi cuerpo en las llamas, pero jamás podréis matar ni herir mi espíritu. Átame si quieres las manos con cadenas y los pies con grilletes; enciérrame en un oscuro calabozo; pero jamás podrás esclavizar mi pensamiento, porque es libre como la brisa del espacioso cielo.
Tú eres mi hermano y yo te quiero, te quiero arrodillado en tu templo, orando en tu mezquita, adorando en tu iglesia. Tú, yo y todos somos hijos de una religión, porque sus diversos caminos no son sino dedos de la mano amorosa del Ser Supremo extendida para todos, ofreciendo a todos la plenitud del espíritu, ansiosa de recibir a todos”.
¿Será este el mensaje divino que Dios nos da en el primer aliento; allá, cuando nos ordena que seamos felices? Imagino que sí; que este mensaje debe ser el Génesis para construir el futuro de la ciudad que queremos, del estado que queremos… “De la Patria que queremos”.
El origen de las leyes estuvo en las denominadas normas de fe y estas fueron creadas para parar la anarquía que devorada a la humanidad en aquel entonces. La Republica necesita una reconciliación de sus ciudadanos y, estimo, que esa reconciliación comenzará a hacerse realidad, sí y sólo sí, logramos analizar, entender y practicar el sencillo precepto que expresa que: “Nuestros derechos terminan donde comienza el derecho de los demás”. Que no sólo se es violento físicamente, que es peor aquel que induce a la violencia; que los peores conflictos bélicos han culminado en una mesa de negociaciones y, que es por allí donde se debe comenzar. Que tenemos el imperioso y sagrado deber de respetar el pensamiento de los demás cualquiera sea su raza, color, tendencia política o ideología.
La Patria grande por la cual ofrendaron sus vidas nuestros libertadores y tantos héroes anónimos, ciudadanos comunes de buena voluntad, sólo la lograremos formando un equipo sólido, una Vino Tinto inédita, y esto lo alcanzaremos cuando los venezolanos comprendamos que si queremos llegar a ser grandes, como país, como ciudadanos, debemos fortalecernos como el ejemplo de la cadena, es decir, que: El eslabón más pequeño sea tan fuerte como el más grande y que debemos vincularnos los unos a los otros de manera segura y sólida.
Tenemos el compromiso de desarrollar una conexión adecuada para colaborar y alcanzar los objetivos propuestos, decidiendo consensualmente las metas que queremos obtener superando los temas y agendas individuales.

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