Picapedrero: Rafael Andrés Montes de Oca,el último bachiller

 De muchacho conocí a Rafael Andrés Montes de Oca, después sabría de su amistad con nuestra familia y el detalle que nos llamó la atención fue, llamársele por el título que poseía, el de “bachiller” que ya era posible para su tiempo, pero muy representativo, lo que le permitía dar clases, alistándose luego, es eso que llaman “autodidacta”, al adquirir una formación cultural general y política, donde alcanzara la distinción de haber sido encargado de la presidencia de la República infinidad de veces, durante el quinquenio del presidente Luis Herrera Campins.

La política sería entonces el camino escogido por Rafael Andrés Montes de Oca de manera exitosa, que obligará a biografiarse, porque a nuestro juicio hay dos aspectos puntuales en ese batallar de Montes de Oca que definen una personalidad con carácter tolerante, persuasivo, convincente, sincero, modesto y abierto al dialogo, condiciones exigible a los políticos, que no todos poseen y con esa dimensión humana, ejerció una prueba de fuego, como Secretario General de gobierno del gobernador Eligio Anzola Anzola, que fue a su vez su pasantía política, que le enrumbaría a la presidencia de la Republica que es el otro aspecto a redimensionarse.

Rafael Andrés Montes de Oca, como Secretario General de Gobierno en Lara, tuvo que enfrentar la insurrección armada de los comunistas, financiada desde Cuba y para ello se necesitaba coraje, porque las montañas de Lara fueron escenario de la guerrilla castrocomunista, como solía llamarla el presidente Rómulo Betancourt y que en verdad, fue una guerra abierta, o se imponía la democracia o el comunismo y estos fueron derrotados, con plomo y con votos. Las víctimas, los jóvenes de ambos bandos. Muchachos convencidos de sus ideales marxistas e inspirados en la revolución cubana, se alistaron para luchar sin ningún interés económico y menos mal habido, como los de ahora y los otros jóvenes también, entre soldados y oficiales que con sus vidas, blindaron al sistema democrático escogido por los venezolanos con todas sus imperfecciones, para transitar los caminos de un desarrollo integral, para un mínimum de bienestar.

De esa etapa es mucho lo que se ha dicho y escrito, admitiéndose por sus líderes, el error que los condujo al fracaso. Pues bien, a Montes de Oca, le correspondió mano a mano, con su gobernador, Fuerzas Armadas y de seguridad del Estado, ejecutar políticas para la preservación del

sistema y la misma seguridad de los ciudadanos y de sus bienes, donde no había momentos para la vacilación.

Esa conducta, fue valorada por el gobernador Anzola Anzola, que no tuvo empacho, siendo militante de Acción Democrática, en acompañarlo es sus aspiraciones presidenciales de 1983. Eligio Anzola Anzola no conocía a Montes de Oca, como amigo.

Fue incluido en una terna presentada por su partido Copei, dentro del Pacto de Punto Fijo y el escogido fue él, quien debió pensar mucho del personaje de quién sería su secretario, dada la ya conocida personalidad de un hombre como Eligio Anzola Anzola. En lo administrativo constan en las Memoria y Cuentas de aquella gestión gubernamental, como los recursos fueron invertidos en viviendas,acueductos, electricidad, caminos de penetración, medicaturas, escuelas en toda la geografía larense y esa experiencia fue su carta de presentación ante el presidente Rafael Caldera, para designarlo el año 1969, como gobernador del estado.

Jefe de campaña de la candidatura del doctor Luis Herrera Campins, recorriendo todo el país, auscultando sus necesidades y aspiraciones lo llevarían al ministerio de Relaciones Interiores y todo el país lo observó en positivo, animándose el derecho a suceder al presidente Herrera, para el periodo 1984-1989 y aquí, la gran interrogante: ¿Por qué Rafael Andrés Montes de Oca no fue presiente electo de

Venezuela? Por encima de las especulaciones, la respuesta solo la

conocieron los presidentes Rafael Caldera, Luis Herrera Campins y Rafael Andrés Montes de Oca, ahora fallecidos, quizás su gran amor, Graciela Gil de Montes de Oca, pudo quedarse con el secreto, que no lo

divulgara.

¿Qué ocurrió, si el hombre estaba preparado y gozaba de simpatías populares, a extremos -y eso nos lo conto el mismo- que su contendor Jaime Lusinchi, al llamarlo, una vez conocido su retiro en

sus aspiraciones y no encontrarlo, le dijo a su esposa Graciela: Dile a Pepi que gracias a él voy hacer presidente de Venezuela,

porque las simpatías de ambos entusiasmaba a los electores y quién

sabe cuál hubiese sido el resultado de aquella contienda. Lo cierto y no se puede ocultar que, privó más la obsesión personalista del doctor Rafael Caldera que el desprendimiento abierto a otras generaciones, aniquiladas también por Rafael Caldera en las personas de los por

demás, líderes preparados, como Eduardo Fernández y Rafael Caldera.

Desaparece Rafael Andrés Montes de Oca, con el reconocimiento de sus conciudadanos, porque fue un hombre que quiso a Venezuela, aportándole cuanto pudo y la cultura, que estuvo todo presente en él, terminó siendo su Altar y desde la televisión tuvo programas que enriquecen el acervo cultural larense. Habrá tiempo para póstumos reconocimiento al gran político larense.

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