Empresas no soportan nuevas cargas fiscales

Los tributos que existen actualmente, más las parafiscales, representan entre el 60 y 75% de la utilidad neta de las empresas

Cargas excesivas pueden resultar letales, para muchas pequeñas y medianas empresas

El sector manufacturero venezolano, así como el resto de los sectores que conforman el aparato productivo nacional, han encendido las alarmas, ante los anuncios que se formulan desde el Gobierno y desde la Asamblea Nacional, sobre la aplicación de nuevos gravámenes parafiscales, sin dimensionar que la carga de todos los tributos que en estos momentos pesan sobre sus espaldas, y que representan el entre el 60 y 75% de la utilidad neta de las empresas, ya es verdaderamente insoportable, para estar proponiendo otras adicionales.

Si bien es cierto que Venezuela es un país de extraordinarias potencialidades, no es menos cierto que los escenarios económicos actuales, donde se visualiza un agudo proceso de estancamiento en la mayoría de los sectores de la economía real, un proceso inflacionario indetenible que en los primeros seis meses acumula un 25%, que al sumarle el mes de julio se eleva a 29%; con un deterioro real del salario de la mayoría de los venezolanos, con el agravante de que no se está haciendo absolutamente nada para revertir este proceso de deterioro.

Para nadie es un secreto que la época de las vacas gordas ha quedado atrás, es poco probable que los precios del petróleo se disparen nuevamente, a menos que ocurra algún enfrentamiento político circunstancial entre los países del Medio Oriente; el intercambio comercial con nuestro principal socio comercial como son los Estados Unidos, ha venido cayendo en los últimos años; el control de cambios ha resultado ineficiente para frenar la fuga de capitales, en tanto que se está soportando un problema severo de endeudamiento, al cual habrá que destinar buena parte de los ingresos de la renta petrolera, que pareciera que no seguirá creciendo como en años anteriores.

No es este el momento para estar buscando culpables; sin embargo, la actual paralización de la economía que se vive en el país, ha sido producto de una orientación equivocada de la política económica, que por un lado no favoreció el pleno aprovechamiento de los recursos productivos cuando ingresaron a manos llenas, sino que en buena medida fueron dilapidados, sobre todo en los últimos 14 años y medios, pero también muchos de estos recursos se los han robado de la forma más grotesca, existiendo múltiples denuncias de funcionarios de “cuello blanco”, quienes aún ocupan cargos importantes en la administración, pero hasta ahora ni la Contraloría ni el Poder Moral, han movido un solo dedo, siquiera para señalarlos.

Es evidente que ante la escasa probabilidad de que haya un incremento en los ingresos, vía renta petrolera, ya que las exportaciones no tradicionales como generadoras de divisas, prácticamente han desaparecido, al Gobierno no le quedan otras salidas que las de devaluar nuevamente la moneda, lo cual ha venido haciendo a través de las subastas, donde los participantes han ofertado entre 10 Bs/$ y 16 Bs/$ y evaluar las alternativas de aplicar nuevos tributos.

Hasta ahora las empresas tienen que pagar el Impuesto sobre la Renta (ISLR), Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuestos municipales, Ley del Poder Municipal, además de contribuciones o exacciones parafiscales a través de la Ley Orgánica del Deporte; Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación; Ley Orgánica de Drogas, Aporte a la Ley del IVSS; Aporte al INCES, Aporte al Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat; Impuesto de Telecomunicaciones; Contribución a Conatel, a través de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones; Contribución a la Ley Resorte; Impuesto sobre Inmuebles Urbanos, Impuesto sobre Vehículos e Impuesto a la Publicidad Comercial, amen de los Timbres Fiscales y los aportes para el Fondo para la Promoción del Turismo.

Nueva carga parafiscal

De tal manera que como éramos pocos, parió la abuela y ahora el nuevo proyecto de Ley Orgánica de la Cultura, actualmente en discusión en la AN, contempla que las personas naturales y jurídicas de carácter privado cuya utilidad neta o ganancia contable anual supere las 20.000 Unidades Tributarias, aportará el 1% de sus ganancias netas al Fondo cultural, es decir que se trata de una nueva carga tributaria.

Quienes estimulan la aprobación de este tipo de medidas, parece no haberse dado cuenta que el incremento desmedido de los parafiscales aumenta las presiones inflacionarias en el país, cargas que no existen en ninguna otra economía en el mundo, lo que pone a los empresarios venezolanos a competir en desventaja con sus iguales de otras naciones, sobre todo en estos momentos cuando está planteado el ingreso a los mercados del Sur.

Asimismo, el ambiente que hoy se vive en Venezuela, donde luego de una luna de miel con el nuevo gobierno que apenas duró unos días, pero que llega a su fin con las nuevas estatizaciones de empresas, la aprobación de leyes como la de compra venta de vehículos nuevos y usados, la arremetida contra las clínicas y contra la instituciones de la educación privada, atentan contra la confianza de los inversionistas y del acreedor nacional y extranjero, y pone en entredicho la credibilidad de los principales voceros del Gobierno, ya que por ejemplo, garantizan el suministro de divisas y estas no aparecen por ninguna parte, siendo cada día más numerosas las denuncias de empresarios a quienes se les asignaron divisas, en la primera subasta del Sicad, quienes a la fecha no se las han liquidado; pero algo más grave, algunos a quienes les asignaron, les debitaron el dinero en sus cuentas bancarias y los proveedores siguen denunciando que siguen sin recibir los pagos. ¿Hasta cuándo siguen engañando al país?

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