Rendir cuenta

El Presidente de la República debe rendir cuenta de su gestión. Por supuesto, todos los demás funcionarios también, todos son servidores. El mensaje anual del Presidente ante el Parlamento Nacional no es para agredir a sus adversarios, ni  para hablar de lo que piensa realizar en el futuro.  Se trata de rendir cuenta. Es como presentar un examen. Es decirle al país qué se ha hecho, cómo se ha hecho, por qué se ha hecho y cuánto se ha invertido en lo que se ha hecho. El Parlamento y el país todo, tienen derecho a pedirle cuenta a quien es su primer  servidor. En ese momento, y siempre, el Presidente es un empleado que le rinde cuenta a su jefe o mandante, el pueblo, de lo que ha hecho con las facultades concedidas a él. Por cierto, el Presidente o quien haga sus veces, debe comparecer a la Asamblea Nacional el día y la hora que el ente legislativo le señale y constituye un irrespeto con el Parlamento y con el país entero, la ausencia del Presidente o de quien haga sus veces o su llegada a deshora, como ocurrió el miércoles pasado.
La Constitución Nacional en su Artículo 237 es muy clara en la exigencia de esta rendición de cuenta: “Dentro de los diez (10) primeros días siguientes a la instalación de la Asamblea Nacional, en sesiones ordinarias, el Presidente o Presidenta de la República presentará cada año personalmente a la Asamblea un mensaje en que dará cuenta de los aspectos políticos, económicos, sociales y administrativos de su gestión durante el año inmediatamente anterior.” En el pasado, los presidentes estaban conscientes de esta exigencia constitucional que era igual en la anterior Constitución. Acudían puntualmente y rendían cuenta. Recuerdo lecturas de largas listas de obras concluidas o en  proceso de construcción y el monto de las inversiones realizadas y su justificación. Especialmente detallados me parecieron siempre los mensajes de los ex – presidentes Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez. La que acaba de presentar Nicolás Maduro, debía serla primera memoria y cuenta de su gestión. Es bueno recordar que Maduro está al frente del Estado desde hace más de un año, en razón de la enfermedad y muerte de su antecesor Hugo Chávez, sin embargo, no rindió cuentas, parecía más bien un hombre perdido, incapaz de decir algo útil que hubiera hecho, desesperado por demostrar un autoritarismo pasado de moda, lejos del talante democrático que debe tener, estaba como queriendo decirle al país aquí mando yo y todo el mundo tiene que acatar lo que yo decida. Vamos a hacer, vamos a lograr, esperamos llegar, nos vamos a abocar etc., como si estuviera tomando posesión. La inseguridad, la más sentida necesidad de los venezolanos, más que la inflación, según las palabras del señor Maduro es culpa de todo el mundo, menos del gobierno. La culpable es la MUD, los padres irresponsables, las novelas de televisión, los gobernadores y alcaldes opuestos al régimen, la prensa amarillista que publica fotos que no debe y así por el estilo.
No hubo definiciones serias, claras. Nadie sabe, por ejemplo, si se podrá viajar con divisas preferenciales,  si podrá enviarle divisas a los hijos que estudian en el exterior, no hay divisas para el papel de la prensa, no hay divisas para alimentos, medicinas o equipos médicos, todo es un interminable enredo y el régimen no termina de explicar qué ocurre, cuál es el terreno que pisamos los venezolanos, por qué vivimos esta tragedia. Hubo, sin embargo, algunas cosas positivas que el señor Maduro mencionó como supuestos objetivos a lograra corto plazo por el gobierno,como el fomento de la producción interna y la diversificación de la economía, aunque no dijo cómo los logrará, pero además los mencionó como objetivos nuevos, derivados de la gran capacidad creativa del gobierno y de su humanismo, parecía orgulloso de mencionarlos como objetivos propios del socialismo que  pregona.Me alegra que se proponga lograr esas metas, pero al oírlo,  recordé al gran Uslar Pietri que hace más de 60 años propuso sembrar el petróleo para diversificar la economía y recordé el segundo párrafo del Artículo 95 de la Constitución Nacional de 1961, que establecía lo siguiente: “El Estado promoverá el desarrollo económico y la diversificación de la producción con el fin de crear nuevas fuentes de riqueza, aumentar el nivel de ingresos de la población y fortalecer la soberanía económica del país.” No descubrió entonces el agua tibia el señor Maduro, donde sí ha sido eficiente es en la lesión a la soberanía económica de Venezuela por la entrega de nuestra Patria a la dictadura cubana y al imperialismo chino.Si Maduro no rindió  cuentas hoy, algún día tendrá quehacerlo.

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