Director general del rotativo: “Crisis del papel truncó crecimiento del Diario de Sucre”

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Aunque pequeño, con un tiraje regular de cuatro mil ejemplares diarios que podía resolver con poco más de una decena de bobinas de papel, el Diario de Sucre, medio de comunicación que en el 2014 debe llegar a veintiocho años de existencia al servicio de las comunidades sucrenses de Cumaná, Carúpano y Cariaco; mantiene una encarnizada lucha para evitar que los retrasos en la importación del papel periódico y otros insumos lo lleven a cerrar sus puertas.

En 2013 el diario enfrentó un cierre temporal de dos días ante la falta de materia prima para cumplir su labor y en estos momentos enfrenta la posibilidad de quedarse fuera de circulación si no se consigue el papel necesario.

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El Diario de Sucre nació como tal en la población de Carúpano, con el ingeniero Antonio Prosperi al frente. Posteriormente fue adquirido por un reconocido empresario, vinculado a la actividad política que lo llevó a ejercer cargos parlamentarios, quien lo trasladó a la ciudad de Cumaná donde experimentó un florecimiento como un medio impreso de relevancia en la región oriental de Venezuela. Desde hace siete años tiene a Manuel Alonso como su editor en jefe.

Rafael Marín, director general del mencionado rotativo, recuerda que por la redacción han pasado muchos profesionales que ayudaron a posicionar al medio, cuya directiva albergaba esperanzas de ampliar su trabajo, por lo menos hasta agosto del año pasado cuando la rotativa de ocho unidades fue paralizada. En esos días ya el periódico se había reducido a un compendio de ocho páginas, la mitad de las dieciséis que tenía desde que habían comenzado los problemas por el agotamiento de la materia prima y se trabajaba con las pocas bobinas que se podían conseguir sobre la marcha. Las empresas de importación de papel periódico que alimentaban al diario cerraron sus puertas en diciembre con el anuncio de abrir el pasado 10 de enero.

Sin embargo, cuando llegó la fecha, las importadoras abrieron sus puertas sin noticias sobre la llegada de más papel. Al igual que muchas empresas en Venezuela no contaban con los dólares ni con la autorización de la Comisión de Administración de Divisas para comprometerse en cualquier negociación con suplidores extranjeros.

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Asistencia bajo cuerda

La desesperada situación del Diario de Sucre llevó a un importante medio impreso del estado Anzoátegui a ofrecer sus bobinas al precio de costo, de manera solidaria y con la convicción de que tendría papel para sobrevivir los últimos meses de 2013 hasta lograr hacer sus pedidos en el mercado internacional. Sin embargo, las declaraciones del diputado Julio Chávez, presidente de la Comisión de Medios de la Asamblea Nacional sobre la posibilidad de que algunos medios hubiesen negociado sus bobinas para sacarle provecho a una materia prima comprada a dólar preferencial, acabó con la ayuda recibida del medio. “Nosotros pagábamos por el transporte y ellos nos vendían al costo”, expuso.

Hasta la fecha, las bobinas llevadas desde Anzoátegui han permitido la existencia del Diario de Sucre, donde se redujo el tiraje a 16 páginas y 4 mil ejemplares.

“Hay gente que no entiende y rechaza el periódico, otros se molestan y expresan su indignación por lo que está sucediendo y como el país se queda sin prensa. Hoy (día de la entrevista) el departamento de recepción de avisos rechazó unos registros mercantiles, porque si los metemos llenamos el periódico sin tener noticias, e incluso hemos renunciado a tener publicidad, porque como podemos tenerla en estas condiciones”, asegura Marín.

Eso sí, el directivo aclara que el propietario del diario no ha puesto en riesgo la estabilidad de los trabajadores y tampoco se ha propuesto alguna reducción de la nómina y todos 45 trabajadores directos siguen en sus cargos, tanto con periodistas colegiados como reporteros no colegiados, en un medio que también mantiene a una nómina de distribuidores.

No obstante, las importadoras de las cuales depende la editorial han cerrado ya sus puertas ante la negativa a los dólares y los retrasos en la obtención del Certificado de No Producción Nacional para iniciar los trámites ante Cadivi. Lo engorroso de los procedimientos burocráticos hizo perder dinero y los propietarios se cansaron y se fueron a otras regiones y hasta fuera del país, o simplemente se pusieron a trabajar en otras actividades. Hasta ahora, la solidaridad es la que mantiene a flote al diario y se saluda que otros medios en el país entiendan que la situación les atañe a todos y si no se ayudan todos los independientes pueden caer.

“Estábamos en pleno proceso de crecimiento y nos lo truncó esta crisis. Entonces eso significa que debemos volver a levantar el prestigio y demostrar que no somos el periódico pequeño de 16 páginas sino que queremos volver a 24 cuando podamos, en una región económicamente constreñida como lo es Sucre”.

Sin calificativos ni discriminación

Asimismo, Marín rechaza que desde organismos como la Cámara de Periódicos Venezolanos, que agrupa a varios medios regionales, se hable de “periódicos opositores” en el país, por cuanto considera que la posición del medio al que representa ha sido independiente y propia de una empresa privada con criterio, mediante el cual se informa cuando algo está mal en la región, así como lo que se está haciendo bien.

De igual manera destaca la participación de columnistas de cualquier tendencia política, como es el caso de Juan Azócar, funcionario de la Dirección de Cultura de una alcaldía socialista, y Carmelo Narváez, destacado dirigente del chavismo en el municipio Bermúdez, en contraposición a dirigentes socialcristianos e incluso Pedro Segundo Blanco, quien es dirigente de Alianza Bravo Pueblo. “Estamos abiertos a todas las corrientes de opinión y no somos un periódico de oposición. No discriminamos si los colaboradores son de uno u otro color político o si es católico o evangélico”.

Lo que sí enfatiza Marín es el compromiso de la línea editorial del Diario de Sucre con los sectores populares de la región oriental, así como la competencia del estado, en la demanda de las obras que se necesitan para las comunidades y los servicios que se requieren. El hacer un medio alejado del sentir del pueblo no está planteado en la empresa editorial.

“En zonas como el municipio Bermúdez, donde la mayor necesidad es el agua, la gente sale a protestar con sus pimpinas o pipas vacías solicitando el vital líquido. Los vendedores informales son perseguidos por comerciar fruta en el centro de Carúpano y eso debemos reseñarlo, así como las denuncias que se hagan contra los niveles de gobierno e incluso los consejos comunales cuando no entregan sus cuentas claras. Y si el alcalde manda su boletín, igual lo publicamos”, comenta.

Por el momento, el Diario depende de los auxilios prestados por los medios que entienden la crítica situación y llegan al extremo de cederles “tocones de papel” para que estos puedan ser trasladados por la carretera sin que se exija la guía de transporte que se necesita al momento de trasladar bobinas nuevas y así solventar mientras se espera por la respuesta positiva de Cadivi para que las importadoras puedan traer el pedido del papel periódico.

 

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