En este país: Prensa en rojo

La crisis del papel periódico entra en fase terminal. Se acaba el papel. Este querido diario EL IMPULSO, el más antiguo del país, y El Nacional reclaman por la discriminación. El demandado Tal Cual denuncia al demandante presidente de la Asamblea Nacional por peculado ante la Fiscalía.

POR DEBAJO DE LA MESA

Además de faltar material quirúrgico en clínicas y hospitales, ahora escasean los insumos médicos para recién nacidos. Están agotados 109 medicamentos básicos de uso en establecimientos de salud. 212 insumos y fármacos escasean en clínicas privadas. Y, dice Ultimas Noticias “El bolsillo padece por el precio de los remedios”.

Desempleo según el INE: 635.268 personas más perdieron su trabajo. La inflación en febrero fue del 3.9%, para acumular 61.2% en un año.

En 47% calcula Datanálisis la escasez de alimentos. La falta de materia prima pone en riesgo planta de pasta y, en las mismas Empresas Polar confirma paralización de planta de envases de aluminio. Subieron los precios en la red Mercal, entre 38 y 52% según El Nacional. Pero El Universal reseña que en algunos, el alza llega a 158%. Café regulado desaparece de los anaqueles. Las plantas de autopartes están en peligro de paralización. Los empresarios esperan por resultados de las mesas de diálogo.

La represión y la violencia, así como la hegemonía de lo político en los titulares, ha logrado que estas noticias pasen por debajo de la mesa, como la de la nota siguiente.

 

Scarano y Ceballos

En una sola noche y de un plumazo, en este caso judicial, el poder apresó a los alcaldes de San Diego (Carabobo) y San Cristóbal, la capital del Táchira, respectivamente Enzo Scarano y Daniel Ceballos. Ambos fueron electos por mayorías abrumadoras hace apenas tres meses. Su mandato, pues, es reciente y potente. Scarano ha sido burgomaestre ejemplar de la ciudad carabobeña por varios períodos, en reconocimiento a una gestión de excelencia. Ceballos es uno de los diecisiete alcaldes de la Unidad en el Táchira, joven y prometedor, ganó las primarias en 2012 y la alcaldía en diciembre.

El “proceso” a Scarano lo presencié personalmente. Las declaraciones de los juristas Arteaga, Tamayo y Raffali acerca de los excesos en los cuales incurrió el TSJ me ahorran entrar al fondo. Pero para quienes habiendo estudiado Derecho presenciamos la audiencia, el espectáculo fue impactante. Nos quedó la sensación de simulación de justicia mal ocultada por la formalidad. Ver a un secretario judicial togado haciendo con los dedos señas de corte, bajo la mesa, para interrumpir un video probatorio era una pequeña pero escandalosa evidencia de la trama en desarrollo en el estrado.

Los argumentos de Scarano para defenderse fueron abrumadores ante los de sus acusadores, pero de nada valieron.

La ciudad de San Cristóbal, como es sabido, es la capital del descontento. La fuerza y duración de las protestas no se debe al alcalde. Al revés, Ceballos ganó la alcaldía por el descontento que signa el ánimo sancristobalense. Años de maltrato por parte del gobierno nacional, años de desidia, de discriminación, de agresiones. Del secuestro impune a la humillación para comprar gasolina, de la escasez y el desabastecimiento agudos a la discriminación. En la capital del Táchira empezaron las protestas, antes del 12 de febrero, y allí se ha cebado una represión que llegó al uso de aviones militares para intimidar. Es una grave incomprensión de la realidad achacar al alcalde la ira de la población en la que siempre ha sido llamada “la capital de la cordialidad”.

 

Represión por debilidad

Primero fue rodeada y luego disuelta con una lluvia de bombas lacrimógenas la manifestación universitaria del jueves 20 en Caracas. ¿Qué justificaba una medida tan extrema y desproporcionada? ¿Cuál era el peligro real para la seguridad del Estado de una protesta de jóvenes convocada como pacífica?

Los muertos, los heridos, las numerosas detenciones y procesos judiciales iniciados, los abusos, malos tratos y torturas contra detenidos, la magnitud de la fuerza empleada, no muestran fortaleza en el gobierno. Al contrario, revelan debilidad.

Lo que se evidencia es un gobierno sin fuerza para dialogar, sin capacidad para resolver. Un gobierno que concibe el problema con los universitarios como uno de orden público, y no se da cuenta de cuánto pesa en este momento el mal trato que ha dado a las universidades por años, ni hasta qué punto está en la raíz de la protesta estudiantil la pesada sensación del cierre de oportunidades, fruto de tres lustros de equivocaciones económicas.

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